
By Mike Sain't Louis ·
La contraseña del wifi, por favor: el router, las visitas, la red de invitados y el vecino que se cuelga
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En «Me mola Zeus» hay un verso que resume muy bien la época en la que vivimos:
esto es deseo con wifi y sin piedad
En la canción, ese deseo es el de alguien que se enamora de una persona a través de la pantalla, y de ese flechazo digital ya escribí en el artículo sobre el algoritmo como Celestina. Pero hay otro deseo con wifi, más prosaico y mucho más universal, que todos conocemos. Es el de la visita que llega a tu casa, te da dos besos y, antes de quitarse el abrigo, pregunta: «¿Me das la contraseña del wifi?».
Este post va de ese deseo. Del router que nadie sabe dónde poner, de la contraseña imposible que viene pegada en una pegatina, de la habitación del fondo donde no llega la señal y del vecino que, misteriosamente, siempre tiene cobertura. Con humor, pero también con algunos consejos útiles de seguridad que salen de las guías públicas de INCIBE, el Instituto Nacional de Ciberseguridad.
No soy informático. Soy el que escribe, compone y produce estas canciones, y como cualquiera, he peleado con un router más de una vez. Lo técnico que cuento aquí está contrastado con esas guías oficiales; si tienes un problema concreto, tu compañía o un profesional te podrán ayudar mejor.
La pregunta que ha sustituido al «¿qué tal el viaje?»
Hubo un tiempo en que, al llegar a una casa ajena, las primeras preguntas eran del tipo «¿dónde dejo el abrigo?» o «¿quieres que te ayude con algo?». Ahora, en muchas reuniones, la pregunta estrella es la del wifi. Y no es mala educación, o no siempre: es que la vida entera pasa por el móvil, y los datos se acaban.
Hay incluso un pequeño protocolo social alrededor de esa pregunta:
- La visita educada espera a estar sentada para pedirla.
- La visita urgente la pide en el rellano.
- El anfitrión previsor la tiene apuntada en un papelito o en un cuadro junto a la puerta.
- El anfitrión desprevenido se agacha detrás del mueble de la tele para leer la pegatina del router con la linterna del móvil.
Si eres de los segundos, te propongo un pequeño regalo para tus invitados: una red de invitados con una contraseña fácil de dictar. Hablo de ella más abajo.
Un poco de historia para quedar bien en la sobremesa
La palabra wifi viene de Wi-Fi, una marca registrada por la Wi-Fi Alliance, la asociación de empresas que certifica que los aparatos son compatibles entre sí. Se suele decir que significa «wireless fidelity», por analogía con «hi-fi», pero en realidad fue un nombre comercial inventado a finales de los noventa por una agencia de branding para sustituir al poco memorable nombre técnico del estándar, IEEE 802.11.
La Fundéu, por cierto, recomienda escribir wifi en minúscula y sin guion cuando se usa como sustantivo común, que es como lo uso aquí. Y lo admite tanto en masculino como en femenino: el wifi y la wifi. En mi casa ha sido siempre «el wifi», pero no pienso abrir un debate familiar por eso.
El router no es un objeto decorativo
El primer error casi universal es esconder el router. Es feo, tiene lucecitas parpadeantes y cables, así que acaba dentro de un armario, detrás de la tele o en el suelo junto a la entrada, que es donde el técnico dejó el cable de fibra. El problema es que la señal sufre con cada pared, mueble y puerta que tiene que atravesar.
Algunos consejos sencillos para mejorar la cobertura:
- Colócalo en un lugar lo más céntrico posible de la casa.
- Mejor en alto, sobre una estantería o un mueble, que en el suelo.
- Lejos de paredes gruesas, espejos grandes, peceras y electrodomésticos.
- No lo metas dentro de un mueble cerrado.
- Si tiene antenas externas, oriéntalas en distintas direcciones.
Si tu casa es grande o tiene muchas paredes, quizá necesites repetidores o un sistema de varios puntos de acceso, lo que se suele llamar una red mallada. Pero antes de comprar nada, prueba a cambiar el router de sitio. A veces el milagro está a un metro de distancia.
El microondas y la banda de 2,4
Hay una escena clásica: estás en una videollamada, alguien pone el microondas y la imagen se congela. No es casualidad. Muchos routers emiten en dos bandas, la de 2,4 GHz y la de 5 GHz, y los microondas trabajan en una frecuencia cercana a la primera, por eso pueden interferir.

En general:
- La banda de 2,4 GHz llega más lejos y atraviesa mejor las paredes, pero es más lenta y está más saturada, porque la usan muchos aparatos y muchos vecinos.
- La banda de 5 GHz es más rápida y sufre menos interferencias, pero tiene menos alcance.
Muchos routers modernos juntan las dos bandas bajo un mismo nombre y deciden solos cuál usar. Si el tuyo las separa, una regla práctica es usar la de 5 GHz cerca del router y la de 2,4 GHz en las habitaciones más alejadas.
La habitación sin cobertura
Toda casa tiene un rincón maldito donde el wifi no llega. Suele ser el baño, el dormitorio del fondo o la terraza. Y es, curiosamente, el sitio donde más falta hace: para ver una serie en la cama, para escuchar música en la ducha o para trabajar al sol.
Antes de resignarte:
- Comprueba si el problema es la banda. Si estás conectado a la de 5 GHz lejos del router, prueba la de 2,4.
- Mira si hay algún obstáculo evitable entre el router y ese rincón.
- Valora un repetidor colocado a mitad de camino, no en la habitación sin cobertura, porque necesita recibir buena señal para repetirla.
- Si tienes un punto de red por cable cerca, aprovéchalo para colocar ahí un segundo punto de acceso.
Y, sinceramente, a veces no está mal tener un rincón de la casa sin conexión. Hay quien lo llama desconexión digital. Yo lo llamo el sitio donde por fin leo. La casa como refugio, con sus paredes y sus silencios, es un tema que me persigue en canciones como «Entre cuatro paredes».
La contraseña de la pegatina
Ahora, la parte seria. Casi todos los routers vienen con un nombre de red y una contraseña por defecto, impresos en una pegatina. La guía de INCIBE para configurar el router recomienda cambiarlos, y también cambiar el usuario y la contraseña de administración del propio router, que son los que permiten entrar a su configuración.
¿Por qué? Porque las contraseñas de fábrica a veces siguen patrones conocidos, y porque el nombre de red por defecto suele delatar la compañía y hasta el modelo del aparato, lo que da pistas a quien quiera atacarlo.
Algunas pautas para la nueva contraseña:
- Que sea larga, mejor una frase que una palabra.
- Que mezcle mayúsculas, minúsculas, números y algún símbolo.
- Que no tenga datos personales evidentes, como tu nombre, tu calle o la fecha de tu cumpleaños.
- Que no sea la misma que usas en otros servicios.
Una frase absurda que solo tú entiendas funciona muy bien. Algo del estilo de un verso inventado con números en medio. Lo que no funciona es «wifi1234».
El cifrado: las siglas que importan
En la configuración del router verás unas siglas misteriosas: WEP, WPA, WPA2, WPA3. Son los sistemas de cifrado que protegen la comunicación entre tus aparatos y el router. INCIBE recomienda usar WPA3 si el router y los dispositivos lo admiten y, si no, WPA2 con cifrado AES. WEP y el WPA antiguo se consideran inseguros y no deberían usarse.
Si tu router es muy antiguo y solo admite WEP, es una buena señal de que ha llegado el momento de pedir uno nuevo a tu compañía.
WPS, el botón cómodo y arriesgado
Muchos routers tienen un botón o una función llamada WPS, que permite conectar un aparato sin escribir la contraseña, pulsando un botón o introduciendo un PIN corto. Es comodísimo. Y precisamente por eso, la guía de INCIBE recomienda desactivarlo, porque algunas implementaciones han tenido vulnerabilidades que facilitan el acceso no autorizado.

La misma guía aconseja desactivar la administración remota del router, la opción que permite configurarlo desde fuera de casa, si no la necesitas, y mantener actualizado su software interno, el firmware.
La red de invitados, el mejor invento para las visitas
Volvamos a la pregunta del principio. La solución más elegante para dar wifi a las visitas sin darles la llave de casa es la red de invitados. Casi todos los routers actuales la tienen.
Es una red separada, con su propio nombre y su propia contraseña, que permite navegar por internet pero, según cómo se configure, sin acceder a los demás aparatos de tu red principal: el ordenador, la impresora, la televisión o las cámaras. INCIBE recomienda crearla con un nombre y una contraseña distintos de la red principal y desactivarla cuando no se use.
Ventajas para todo el mundo:
- Puedes poner una contraseña más fácil de dictar sin comprometer tu red principal.
- Si un día quieres cambiarla, no tienes que reconectar todos tus aparatos.
- Tus invitados no pueden ver, ni por despiste, lo que tienes compartido en casa.
Si te gusta el detalle, imprime un código QR con los datos de la red de invitados. Muchos móviles pueden leerlo con la cámara y conectarse sin escribir nada. Es el equivalente moderno de dejar las zapatillas de invitados en la entrada.
El vecino que se cuelga
Y llegamos al personaje que no puede faltar en ninguna comunidad: el vecino que siempre tiene cobertura y nunca ha contratado internet. Puede que tenga una tarifa de datos ilimitada, claro. O puede que conozca tu contraseña de algún modo.
Señales de que alguien usa tu red sin permiso:
- La conexión va más lenta de lo normal a horas en que en tu casa nadie la usa.
- Las luces del router parpadean mucho aunque tengas todo apagado.
- En la configuración del router aparecen aparatos que no reconoces.
Si sospechas, la solución es la de siempre: cambiar la contraseña, comprobar que usas un cifrado seguro y desactivar el WPS. Muchos routers permiten también ver la lista de aparatos conectados y bloquear los que no conoces.
En el post sobre la vecina cotilla hablaba de esa figura que todo lo ve desde la ventana. El vecino del wifi es su versión digital: no mira, pero escucha la señal.
Y si eres tú quien pide prestado
Hay situaciones en las que tirar del wifi ajeno es lo más natural: en casa de amigos, en un hotel, en una cafetería. Ahí la pregunta no es de educación, sino de seguridad. Las redes públicas o compartidas son cómodas, pero no sabes quién más está conectado ni cómo están configuradas.
INCIBE recomienda precaución en las redes abiertas:
- Evita hacer operaciones delicadas, como entrar en el banco o comprar, en redes públicas sin contraseña.
- Comprueba que las webs en las que escribes datos usan conexión cifrada, con el candado en la barra de direcciones.
- Desactiva la conexión automática a redes abiertas en tu móvil.
- Si necesitas hacer algo delicado fuera de casa, usa tus datos móviles.
Y una norma de convivencia: si te han dado la contraseña de una casa, no la compartas con otros sin preguntar. Es como dar una copia de las llaves de un piso que no es tuyo. En el artículo sobre la llave prestada me reía de los invitados que se toman demasiadas confianzas; la contraseña ajena va en el mismo paquete.
La contraseña en pareja
Hay otra contraseña que da para mucho: la del móvil de tu pareja. Compartir la clave del wifi de casa es lo normal; exigir las claves del móvil, del correo o de las redes es otra cosa. En el post sobre el control del móvil en la pareja hablaba de cómo el control digital puede ser una forma de violencia, también en parejas del mismo sexo.

La confianza no se mide en contraseñas compartidas. Si alguien te exige las tuyas para demostrar que le quieres, o revisa tus mensajes a escondidas, no es amor romántico: es control. Y si te sientes en esa situación, hay recursos, como las asociaciones LGTBI de tu ciudad, que pueden orientarte.
Cuando el que falla no es el wifi
Una confusión muy frecuente: decir que «no va el wifi» cuando lo que no va es internet. Son cosas distintas. El wifi es solo la conexión inalámbrica entre tu móvil y el router; internet es lo que llega al router desde la calle, por la fibra o el cable de tu compañía.
Una forma sencilla de distinguirlo:
- Si el móvil dice que está conectado al wifi con buena señal, pero ninguna web carga, el problema suele estar en la conexión a internet, no en el wifi.
- Si otros aparatos conectados por cable tampoco tienen internet, casi seguro que es cosa de la línea.
- Si solo falla un aparato, el problema probablemente es de ese aparato.
- Si falla todo lejos del router y funciona cerca, es un problema de cobertura.
Las luces del router suelen dar pistas: muchos modelos tienen un indicador específico para la conexión a internet que cambia de color o se apaga cuando la línea falla. El manual o la web de tu compañía explica qué significa cada luz. Saberlo te ahorra muchas llamadas al servicio técnico y alguna discusión en casa sobre quién ha tocado qué.
El router también envejece
Un detalle que casi nadie tiene en cuenta: el router es un aparato que se queda viejo. Si lleva muchos años en casa, puede que no admita los cifrados más seguros, que no reciba actualizaciones o que no aproveche la velocidad que pagas. Muchas compañías cambian el router si se lo pides, sobre todo cuando cambias de tarifa.
Y no olvides apagarlo y encenderlo de vez en cuando. No es un mito informático: reiniciar el router soluciona muchos problemas pequeños. Es el «¿has probado a apagarlo y volverlo a encender?» que todos hemos escuchado alguna vez. Mi relación con la tecnología tiene mucho de esa paciencia de reiniciar, como contaba en el post sobre discutir con la IA, y también de sorpresas, como las que me da el buscador de mi propia web.
Contraseñas que se pueden dictar
Una contraseña segura no tiene por qué ser un martirio para las visitas. El drama habitual es este: alguien lee en alto la pegatina del router, «ele minúscula, uno, i mayúscula, cero, o mayúscula», y a la tercera letra ya nadie sabe si eso era una ele o un uno, ni si aquello era una o o un cero.
Para la red de invitados, algunas ideas:
- Usa palabras reales encadenadas, mejor tres o cuatro sin relación entre sí, con algún número en medio.
- Evita los caracteres que se confunden: la ele minúscula con el uno, la o con el cero, la i mayúscula con la ele.
- Evita también los símbolos que cuesta encontrar en el teclado del móvil.
- Escríbela en el cuadro de la entrada o en el código QR, y así nadie tiene que dictarla.
La red principal, la de tus aparatos, sí puede tener una contraseña más complicada, porque solo la escribes una vez en cada dispositivo. Esa no hace falta que la recuerde nadie más que tú, y para eso existen los gestores de contraseñas.
Los aparatos que también se conectan
Hace años, al wifi de casa solo se conectaban el ordenador y, como mucho, el móvil. Hoy se conectan la televisión, el altavoz, la consola, las bombillas, el robot aspirador, la cámara para vigilar al perro y hasta algún enchufe. Cada uno de esos aparatos es una puerta más a tu red.

Las guías de INCIBE insisten en algunas precauciones para estos dispositivos:
- Cambia la contraseña de fábrica de cada aparato que la tenga, sobre todo de las cámaras.
- Mantén su software actualizado.
- Desactiva las funciones que no uses.
- Si tu router lo permite, conéctalos a una red separada de la de tus ordenadores y móviles. La red de invitados puede servir para eso si no la usas para las visitas.
No hace falta volverse paranoico. Basta con tratar cada aparato conectado como lo que es: un pequeño ordenador que vive en tu casa.
Los peques de la casa y el wifi
Si en casa hay menores, el router puede ser un aliado. Muchas compañías ofrecen herramientas de control parental, y algunos routers permiten fijar horarios de conexión para ciertos dispositivos, por ejemplo para que la tableta de los niños no tenga internet a partir de una hora.
INCIBE tiene un servicio específico para familias y educadores, Internet Segura for Kids, con guías sobre control parental, uso de pantallas y riesgos en internet. Y su línea de ayuda en ciberseguridad, el 017, también atiende consultas de madres, padres y docentes.
Las herramientas técnicas ayudan, pero no sustituyen a la conversación. Explicar por qué hay límites suele funcionar mejor que ponerlos a escondidas.
Teletrabajo sin peleas por el ancho de banda
Cuando en una casa conviven alguien que teletrabaja, alguien que juega en línea y alguien que ve series, el wifi se convierte en un recurso compartido, como el agua caliente por la mañana. Algunas ideas para evitar conflictos:
- Para las videollamadas importantes, conecta el ordenador al router por cable si puedes. El cable sigue siendo más estable que cualquier wifi.
- Si el router lo permite, da prioridad al equipo de trabajo en las horas de oficina.
- Pausa las descargas grandes y las actualizaciones automáticas en esas horas.
- Comprueba la velocidad real que tienes contratada. A veces el problema no es el wifi, sino la tarifa.
Y, como en todo piso compartido, ayuda mucho avisar antes: «tengo una reunión a las diez» evita que alguien empiece una partida justo en ese momento.
Pequeño reglamento doméstico del wifi
Para terminar con humor, propongo unas normas de casa que se pueden colgar en la nevera:
- La contraseña de invitados está en el cuadro de la entrada. No hace falta preguntar.
- La red principal es para los aparatos de casa. Las visitas, a la de invitados.
- Prohibido ver vídeos en máxima calidad en la cocina mientras alguien teletrabaja en el salón.
- Quien desenchufe el router para cargar el móvil, friega los platos.
- Las videollamadas importantes se avisan con antelación, para que nadie ponga el microondas.
- El rincón sin cobertura es zona de lectura, siesta o conversación.
En el post sobre las reglas de la casa hice algo parecido con mis letras. Cada casa tiene su reglamento, aunque no esté escrito.
El deseo con wifi de verdad
Vuelvo al verso del principio, «esto es deseo con wifi y sin piedad». La canción habla de un flechazo que llega a través de la pantalla. Y en el fondo, la pregunta por la contraseña del wifi tiene algo de eso: queremos estar conectados con quien no está en la habitación, aunque eso a veces nos aleje de quien sí está.
Quizá el mejor uso de la red de invitados sea darles la contraseña a las visitas y, después, dejar el móvil boca abajo en la mesa. Que el wifi esté, pero que no mande.
La letra completa de «Me mola Zeus» está en la sección de letras, y en el blog hay más guías de la vida cotidiana como esta, con humor y algún consejo útil.
Preguntas frecuentes
¿Es necesario cambiar la contraseña del wifi que viene con el router? Es muy recomendable. La guía de INCIBE aconseja cambiar tanto la contraseña de la red como el usuario y la contraseña de administración del router, y elegir una clave larga y única.
¿Qué cifrado debo usar en mi wifi? WPA3 si el router y los dispositivos lo admiten y, si no, WPA2 con cifrado AES. WEP y el WPA antiguo se consideran inseguros.
¿Qué es la red de invitados? Una red separada de la principal, con su propio nombre y contraseña, para que las visitas naveguen por internet sin acceder a los demás aparatos de tu casa. Conviene desactivarla cuando no se usa.
¿Dónde coloco el router para tener mejor cobertura? En un lugar céntrico de la casa, en alto, fuera de muebles cerrados y lejos de paredes gruesas, espejos y electrodomésticos.
¿Por qué el microondas afecta al wifi? Porque funciona en una frecuencia cercana a la banda de 2,4 GHz que usan muchos routers. Si notas cortes al usarlo, prueba a conectarte a la banda de 5 GHz.