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Un corazón en una jaula y un hombre de espejos: los personajes del videoclip de «No Contact»

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«No Contact» es una canción de pista. Tiene un estribillo que se repite como un mantra, mezcla inglés y castellano casi en cada línea y está pensada para bailarla con los brazos arriba. Habla de cortar el contacto con alguien que te hizo daño y no volver la vista atrás. Se estrenó en YouTube el 26 de julio de 2025 y el videoclip dura dos minutos y cincuenta y seis segundos.

En ese tiempo tan corto pasan por la pantalla más personajes que en muchas películas. Un corazón encerrado en una jaula. Un hombre con un traje de espejos que baila sobre un disco gigante. Una mujer de pelo blanco con un vestido rojo en un teatro en llamas. Un niño con una maleta llena de cintas de casete. Una figura con la cara cubierta de cristales que da un sermón en una iglesia. Reinas con corona que lloran en el pasillo de un supermercado. Diablas enmascaradas con tartas de cumpleaños. Un señor con sombrero de copa que empuja un carro por un súper inundado. Una corte de bailarinas con cabeza de cerdo. Y, al final, un ángel con alas de arcoíris.

No es un vídeo con argumento lineal. Es más bien un desfile, un carnaval de figuras que aparecen, hacen su número y se van. Por eso me apetece contarlo como si fuera un reparto: quién sale, qué hace y qué me dice a mí cada uno de ellos al lado de la letra.

El corazón en la jaula

El primer personaje no es una persona. Es un corazón. Un corazón anatómico, con sus arterias y sus venas, de un rojo cobrizo casi metálico, colgado en el centro de una jaula oxidada. Sobre él, en letras amarillas, mi nombre. Debajo, en rojo, el título: «NO CONTACT».

La cámara se acerca tanto al corazón que durante un segundo solo vemos su superficie, rugosa y brillante. Luego aparece otra jaula, esta vez redonda, de las de pájaro, llena de mariposas de papel blanco y negro, con un corazón que brilla dentro como una bombilla.

El corazón enjaulado vuelve casi a los dos minutos, en el mismo sitio, con mariposas azules revoloteando alrededor de los barrotes. Es el único personaje que sale al principio y vuelve después, y por eso para mí es el centro del vídeo. La letra dice «Hoy despierto feeling free / You're no longer part of me». La imagen enseña lo contrario: un corazón que todavía está dentro de los barrotes. Lo que yo veo ahí no es una contradicción, sino el punto de partida. La canción no empieza cuando ya eres libre. Empieza el día que decides serlo, con el corazón todavía encerrado y las mariposas fuera.

El hombre de espejos

El segundo personaje es el que más se parece a una estrella del pop. Un hombre joven con un traje entero cubierto de espejitos, como una bola de discoteca con piernas, que baila bajo los focos y el humo sobre un disco de vinilo gigante. Abre los brazos, flexiona las rodillas, se queda clavado en el centro del disco como si la aguja fuera él.

Vuelve más adelante, con el torso al aire y los pantalones de espejos, siempre en el mismo escenario, siempre sobre el disco. Y aparece una figura parecida, con traje de dibujos brillantes y una franja negra tapándole los ojos, en un archivo lleno de cajones de madera mientras las llamas salen por los lados.

Es el personaje que mejor resume el estribillo: «On the floor yo brillo intact». Brilla porque está hecho de lo que refleja. Un traje de espejos no tiene luz propia; devuelve la de los focos. Y me gusta pensar que eso es lo que pasa en la pista cuando por fin has cortado: que la luz te rebota otra vez, que vuelves a brillar con lo que tienes alrededor. La figura de los ojos tapados, en cambio, es la otra cara: alguien que todavía no ve, en un archivo que arde. Como si los cajones guardaran todas las conversaciones, todos los mensajes, y hubiera que quemarlos para poder salir.

La diva del teatro en llamas

El tercer personaje es una mujer de pelo blanco, con un vestido rojo de volantes y botas doradas, que baila en medio de las gradas de piedra de un teatro antiguo. Alrededor hay pequeñas hogueras y vuelan por el aire decenas de fotografías, como si alguien hubiera vaciado una caja de recuerdos y las hubiera lanzado al viento.

Fotogramas del videoclip oficial de «No Contact», de Mike Sain't Louis

Ella no recoge ninguna. Baila. Abre los brazos, gira, levanta una pierna. Las fotos caen y se queman a su alrededor.

En la letra hay un verso que para mí es su retrato: «Cada lágrima que di / Hoy la cambio por el beat». La diva del teatro es exactamente eso, alguien que convierte el duelo en coreografía. Y las fotos que vuelan son lo que se queda atrás. No hay rabia en su cara, ni drama. Hay movimiento.

Si conoces mi catálogo, sabes que las mujeres de rojo y las divas que bailan sobre las ruinas aparecen mucho en mis vídeos. Esta es una de las más rotundas. Forma parte de esa galería de figuras que habitan el Planeta Gayfolk, el mundo inventado donde viven todas mis canciones, y donde las divas no piden permiso para ocupar el centro del escenario aunque el escenario se esté quemando.

La chica de las pantallas

Después aparece una mujer con un vestido corto de lentejuelas azules, en una habitación llena de televisores antiguos encendidos, de esos de tubo, apilados en las paredes. Entre ella y la cámara flotan burbujas transparentes. En otro plano se acerca tanto que vemos solo su cara y sus brazos, con focos redondos detrás como los de un camerino.

Para mí es el personaje del «Tu llamada ya no suena». Una persona rodeada de pantallas que ya no le dicen nada. Los televisores siguen encendidos, pero ella no los mira: mira a cámara, a nosotros. Es el momento de la canción en que el teléfono deja de importar.

El niño de las cintas

Hay un niño en este vídeo, y aparece varias veces. En la primera lleva una camiseta negra con dibujos y está en medio de un humo azul y rosa con una maleta roja abierta llena de cintas de casete, que vuelan a su alrededor. En otra está de pie, solo, encima de una caja negra en un espacio blanco vacío, con un palo largo en la mano, como un director de orquesta sin orquesta. Más adelante tira de una maleta llena de cintas por un camino que parece flotar entre las nubes. Y vuelve entre humo naranja, con la maleta a su lado.

No voy a poner en él más de lo que el vídeo enseña. Pero sí te digo lo que me sugiere: las cintas de casete son la música grabada a mano, las recopilaciones que uno hacía para alguien o para sí mismo. Y el niño las lleva consigo en una maleta, de un sitio a otro, hasta el cielo. Es la música como equipaje. Lo que te llevas cuando te vas.

En una canción sobre cortar el contacto con alguien, ese niño que no suelta su maleta de cintas me parece lo más esperanzador de todo el clip. Te puedes ir de una relación y llevarte lo que es tuyo.

El predicador de cristal

El quinto personaje es el más inquietante. Una figura con un traje negro y la cabeza entera cubierta por una máscara de fragmentos de espejo, sin cara visible, que habla desde un púlpito de iglesia decorado con lirios blancos y rosas rojas. Delante, en los bancos, hombres con traje negro escuchan de pie, muy serios. En otro plano, alrededor de una mesa cubierta de rosas, varios de esos hombres se empujan y discuten.

Mike Sain't Louis como pegatina sobre una página de cuaderno con papeles rasgados, con el verso «Cada lágrima que di / Hoy la cambio por el beat» de «No Contact»

Parece un funeral. Y el predicador no tiene rostro: solo trozos de espejo que devuelven a quien lo mira.

Si el hombre de espejos de la pista era la versión luminosa del reflejo, este es la oscura. Alguien que no tiene cara propia y que habla con autoridad desde un púlpito, rodeado de flores, mientras los demás escuchan. Cada uno verá lo que quiera. Yo veo el discurso de quien te convencía de que lo que veías no era verdad. La letra tiene una palabra para eso, y la dice sin rodeos: «Gaslighting no más aquí». En el vídeo, el funeral es el de ese discurso.

Las reinas del supermercado

Y de la iglesia, al supermercado. Un pasillo largo, con estanterías llenas de productos y luces de neón en el techo, por el que avanzan varias mujeres con vestidos blancos y dorados, tiaras y coronas altas, y el maquillaje corrido por las lágrimas. Bailan con los brazos abiertos entre los yogures y las galletas.

Es uno de mis planos preferidos porque mezcla dos cosas que no deberían ir juntas: la realeza y la compra de la semana. Y en la letra está la frase que lo explica: «I'm the queen, no más trauma». Las reinas del súper son eso. Lloran, sí, pero llevan la corona puesta. No esperan a estar bien para sentirse reinas.

Las diablas con tartas

En el mismo supermercado, unos segundos después, aparecen otras mujeres. Visten de negro, llevan máscaras blancas con cuernos rojos y avanzan entre nubes de humo rosa, amarillo y azul turquesa. En el suelo, delante de ellas, hay tartas de cumpleaños de varios pisos, rosas y blancas, con velas.

Las diablas no hacen nada con las tartas. Simplemente están ahí, entre el humo de colores, mirándonos. Es una imagen festiva y amenazante a la vez, como una fiesta de cumpleaños en la que nadie sabe quién ha invitado a quién.

Me hace gracia que las tartas aparezcan en dos de mis vídeos sobre este tema. En el de «La empatía de la arpía», la tarta es la de una boda, y la letra habla de alguien que celebra contigo el cumpleaños mientras te traiciona. Aquí las tartas están en el suelo de un supermercado, rodeadas de diablas. Si allí la fiesta tenía trampa, aquí ya sabemos quién la puso.

El cliente del sombrero de copa

El supermercado acaba inundado. El agua llega a las rodillas de los compradores, que empujan carros llenos con máscaras plateadas y de animales en la cara. En el centro, un hombre con sombrero de copa, máscara y abrigo largo avanza empujando un carro desbordado, rodeado de mujeres que caminan con él por el agua. Del techo cuelga una bola de discoteca.

Es el personaje más cómico del vídeo y también el más difícil de leer. Lo que yo veo es a alguien que sigue comprando aunque el local se esté hundiendo. El carro lleno, el sombrero puesto, el agua subiendo. Como quien sigue acumulando excusas, promesas y regalos cuando la relación ya está bajo el agua. La canción responde con dos palabras: «No excuses para ti».

La cabeza de televisión

En una cueva violeta, entre estanterías de cintas de vídeo que brillan con luces de neón y crucifijos dorados clavados en las rocas, hay una figura sentada con un televisor antiguo por cabeza. La pantalla emite una luz rosa. A su alrededor, otras figuras que no se distinguen bien.

Es un personaje de pesadilla, con algo de película de terror de videoclub, pero también de los que más me gustan, porque une varias cosas que salen mucho en mis canciones: la tele de antes, la religión como decorado y la idea de alguien que no tiene cara sino una pantalla. Alguien que solo emite. Que habla y no escucha.

La corte de los cerdos

Hacia el final, en un palacio enorme con el suelo lleno de escombros y columnas rotas, aparece un hombre joven con una capa negra bordada en dorado. Detrás de él baila una corte entera de figuras con vestidos rojos y cabezas de cerdo. Antes, en otro salón de palacio, un hombre de pelo blanco y traje negro baila con un grupo de bailarines de negro.

Collage con un detalle de la carátula de «No Contact» y las carátulas de «La empatía de la arpía», «Not Your Supply», «El descarte del narcisista», «El narcisista»

La corte de los cerdos es la parte más teatral del vídeo. No voy a explicarla del todo, porque no quiero cerrar lo que el clip deja abierto. Pero el contraste es claro: el hombre de la capa está quieto, mirando a cámara, mientras detrás de él la corte baila en las ruinas. Él ya no forma parte de esa fiesta.

El chico de los espejos rotos

El penúltimo personaje es un chico joven con el pelo decolorado, casi blanco, que mira hacia arriba en una iglesia barroca mientras a su alrededor estallan fragmentos de espejo. Luego la cámara nos lleva a una cúpula forrada de espejos, como un caleidoscopio, en la que su cara aparece multiplicada, del revés, repetida en cada faceta.

Es el momento más psicodélico del clip. Y para mí cierra el círculo de los espejos que empezó con el bailarín del disco. Primero los espejos eran un traje que brillaba. Después, la máscara de un predicador sin cara. Ahora estallan. El chico ya no lleva los espejos encima ni los tiene delante: los ve romperse a su alrededor. Lo que viene después es la última imagen del vídeo.

El ángel del final

El videoclip termina con una imagen que parece un cuadro. Un ángel de pelo rubio y alas enormes de todos los colores del arcoíris sostiene una copa dorada, mientras a su alrededor bailan figuras negras, como sombras recortadas. A los lados flotan manchas rojas que parecen pétalos.

Es la única imagen del clip que no parece sacada de una fiesta, de una iglesia o de un supermercado, sino de un retablo. Y es luminosa. Después de todos los espejos, las máscaras y las diablas, el vídeo acaba con algo parecido a una celebración sagrada, con los colores de la bandera en las alas.

La letra, en sus últimos compases, se despide así: «Bye bye narci… no contact». El ángel no dice nada. Levanta la copa.

Los personajes que no salen

Igual que pasa en otras canciones mías, en «No Contact» hay alguien de quien se habla todo el rato y que no aparece nunca: la persona a la que se le corta el contacto. La letra la llama «narci», le dice que no merece ni su «snapback» y que es «too hot pa' tu comeback». Pero en el vídeo no hay ningún personaje al que se pueda señalar como esa persona. Hay máscaras, predicadores sin cara, cabezas de televisión. Ninguna cara concreta.

Y hay otro personaje ausente que la letra sí nombra y que para mí es el más importante: «Mi therapist me ha ayudado». La terapeuta no sale en el vídeo, pero está en la canción dos veces. No es casualidad. Es la frase más sencilla de la letra y la que más me importa. En medio de una canción llena de poses de diva, de «I attack» y de «dangerous», hay un verso que reconoce que nadie sale solo de algo así. Me gusta que esté ahí, entre el drop y el estribillo, dicho con la misma naturalidad con la que se dice que uno ha ido al gimnasio.

De dónde sale esta canción

No hay nombres detrás de «No Contact», ni detalles que permitan reconocer a nadie, y así va a seguir. Lo que sí puedo contar, porque ya lo he contado en primera persona, es el contexto: tuve dos relaciones largas que terminaron mal, la primera empezó cuando yo tenía 22 años, y con el tiempo llegué a la conclusión de que ambos eran narcisistas. Es mi forma de entenderlo, no un diagnóstico de nadie. Lo cuento con calma en Enamorado desde los 22.

Ficha de la canción «No Contact» con su carátula: disco «Ojalá Se Pudiera Viajar a Gayfolk», letra y producción de Mike Sain't Louis

Esta canción no la escribí en el peor momento, sino después. Cuando ya había empezado terapia, tras el diagnóstico de depresión mayor que recibí a los 41, y cuando una buena psicóloga me había enseñado a ver con otros ojos lo que había vivido. Por eso la letra suena a victoria y no a herida, y por eso dice dos veces que la terapia ayudó. Cortar el contacto con quien te hace daño es una decisión muy grande y casi nadie la toma sin apoyo.

Si te reconoces en esto, si te cuesta salir de una relación que te apaga o si en algún momento sientes que no puedes más, el 024 atiende gratis, a cualquier hora, por teléfono y por chat; si hay un peligro inmediato, marca el 112. Pedir ayuda funciona: a mí me funcionó. Tienes más teléfonos y pasos concretos en Salud mental sin tabú.

La familia de «No Contact»

«No Contact» tiene hermanas en mi catálogo. «Not Your Supply» está escrita casi entera en inglés y dice algo parecido desde otro lado: que ya no eres la fuente de nadie. «El descarte del narcisista» mira el momento en que te dejan tirado. «El narcisista» es la más directa de todas, la que pone nombre a la figura sin rodeos. Y «El día de la liberación» es la fiesta de después.

Lo que distingue a «No Contact» es su idioma mezclado, que en el vídeo se traduce en una mezcla de mundos: discoteca, iglesia, supermercado, palacio, teatro antiguo. Escribí sobre esa costumbre mía de saltar de una lengua a otra en cuando la letra cambia de idioma, y este clip es la versión visual de lo mismo.

Quién es quién, en resumen

  • El corazón en la jaula: el punto de partida. Sale al principio y vuelve casi al final, todavía entre barrotes, con mariposas alrededor.
  • El hombre de espejos: brilla con la luz que le rebota. Baila sobre un disco gigante. Su doble de los ojos tapados está en un archivo que arde.
  • La diva del teatro: convierte el duelo en baile mientras vuelan las fotos.
  • La chica de las pantallas: ya no mira los televisores.
  • El niño de las cintas: se lleva la música en una maleta.
  • El predicador de cristal: el discurso sin cara, en un funeral.
  • Las reinas del súper: lloran con la corona puesta.
  • Las diablas con tartas: la fiesta con trampa.
  • El cliente del sombrero de copa: sigue comprando mientras se inunda el local.
  • La cabeza de televisión: solo emite.
  • La corte de los cerdos: baila en las ruinas sin el hombre de la capa.
  • El chico de los espejos rotos: ve estallar los reflejos.
  • El ángel: levanta la copa al final.

Cómo verlo

Te propongo una manera de mirarlo: fíjate en los espejos y en las caras tapadas. Cuenta cuántos personajes no tienen rostro: máscaras, cristales, una franja negra, un televisor. Luego fíjate en quién sí lo tiene. Verás que los que muestran la cara son los que bailan, los que lloran y los que se van.

La letra completa está en las letras y el vídeo, con todos mis clips, en la página de vídeos. La letra, la composición y la producción son mías; la música e interpretación vocal están hechas con IA.

Preguntas frecuentes

¿Qué se ve en el videoclip de «No Contact»? Un desfile de personajes: un corazón en una jaula, un bailarín con traje de espejos sobre un disco gigante, una diva de rojo en un teatro en llamas, un niño con una maleta de cintas, un predicador con máscara de cristal, reinas y diablas en un supermercado, una corte con cabezas de cerdo y un ángel final con alas de arcoíris.

¿Cuándo se estrenó? El 26 de julio de 2025 en YouTube. Dura dos minutos y cincuenta y seis segundos.

¿Aparece la persona de la que habla la canción? No. La letra la llama «narci», pero en el vídeo no hay ninguna cara que la represente: solo máscaras, espejos y pantallas.

¿Por qué hay tantos espejos? El vídeo no lo explica. En mi lectura, los espejos cambian de sentido a lo largo del clip: primero son un traje que brilla, luego la máscara de alguien sin cara y al final estallan alrededor de un chico.

¿En qué idioma está la canción? En una mezcla de inglés y castellano, a veces dentro del mismo verso, como «On the floor yo brillo intact».