
Por Mike Sain't Louis ·
«We're the many, we're the one»: «Madrid to Benidorm» y la gramática del orgullo en plural
La mayoría de las canciones de este catálogo tienen un destinatario. Un ex que mintió, un ligue que desapareció, un narcisista que se llevó la tarta y dejó las migas. Son canciones en segunda persona, dirigidas a alguien, y casi siempre con un ajuste de cuentas dentro. «Madrid to Benidorm» no. Aquí no hay nadie a quien señalar. No hay despecho, ni ironía, ni una sola pulla. Hay una multitud.
Por eso me interesa tanto. Ya tiene su ficha en este blog, que la presenta como un himno de orgullo de costa a capital, y en el planeta se ha contado como un viaje por carretera. Aquí quiero leerla desde otro sitio: desde la gramática. Porque lo más llamativo de esta canción no es adónde va, sino quién habla. En casi todo el catálogo habla un yo. En «Madrid to Benidorm» habla un nosotros. Y ese cambio de pronombre lo cambia todo.
La letra, tal como se publica
La letra está en inglés y se reproduce aquí completa, sin cambios, tal como aparece con el videoclip oficial.
From the vibrant streets of Spain, Where the spirit can't be tamed, We rise up in the light of day, Madrid's heart beats loud, we're here to stay. Every color, every hue, Together strong, and fiercely true, With open arms, we're breaking through, In every city, me and you. Let's dance under the rainbow, Madrid to Benidorm, With pride in our voices, through every storm. From España we're calling, to everyone who hears, In colors of love, we erase the fears. In the alleys, in the sun, We’re the many, we’re the one, From Benidorm, with love we shout, This is what pride is all about. Hand in hand, we pave the way, For brighter nights and braver days, From every corner, hear us say, Love wins, come what may. Let's dance under the rainbow, Madrid to Benidorm, With pride in our voices, through every storm. From España we're calling, to everyone who hears, In colors of love, we erase the fears. Under the Spanish skies so wide, We stand united, side by side, For every heart that’s been denied, In love’s great ocean, we'll ride the tide.
Para quien no lea inglés con soltura, la idea general es esta: desde las calles de España, donde el espíritu no se deja domar, una comunidad entera se levanta a plena luz del día, con Madrid latiendo fuerte. Todos los colores juntos, de la mano, abriendo camino. El estribillo invita a bailar bajo el arcoíris de Madrid a Benidorm, con orgullo y a través de cualquier tormenta, y llama desde España a todo el que quiera escuchar. Y el cierre promete que cada corazón al que se le negó algo encontrará sitio en un gran océano de amor.
Por qué en inglés
Lo primero que llama la atención es el idioma. Una canción que nombra Madrid, Benidorm y España, escrita por un letrista madrileño, y en inglés. No es la única del catálogo, pero sí una de las más claras en esa elección. Y tiene sentido.
El inglés es, desde hace décadas, el idioma de los himnos de la pista de baile. Muchas de las canciones que suenan en cualquier Orgullo del mundo son en inglés, y mucha gente que no entiende ni una frase de esas canciones se sabe los estribillos de memoria. Escribir un himno de orgullo en inglés es escribirlo en el idioma de la carroza, del altavoz y de la multitud internacional que llena las calles cada junio.
Pero hay un detalle muy bonito. La canción no se olvida de dónde viene. En mitad del estribillo aparece una palabra en español, «España», sin traducir. «From España we're calling». No dice «from Spain», que es lo que se esperaría en una letra en inglés. Dice España, como si la palabra se negara a cambiarse de ropa. Es un guiño pequeño, pero lo dice todo: el idioma es global, el acento es de aquí.
Y luego están los nombres propios. Madrid y Benidorm suenan igual en cualquier idioma. Al ponerlos en el estribillo, la canción convierte dos lugares muy españoles en parte del mapa internacional del orgullo. Alguien en Londres, en Berlín o en Buenos Aires que la escuche aprenderá que hay un trayecto, de Madrid a Benidorm, por el que se baila.
Lo difícil que es escribir una canción feliz
Hay una idea muy extendida entre quienes escriben canciones: la tristeza da material y la felicidad no. Una ruptura tiene detalles, objetos, frases que dolieron, una cronología. La alegría, en cambio, tiende a lo genérico. Es fácil que una canción feliz acabe sonando a anuncio, a sintonía de verano, a frase de taza.

«Madrid to Benidorm» se enfrenta a ese riesgo y lo resuelve con tres herramientas. La primera son los nombres propios: Madrid, Benidorm, España. Un himno que dice «bailemos bajo el arcoíris» es una tarjeta de felicitación; uno que dice «de Madrid a Benidorm» es un plan para el sábado. La segunda es la memoria: la estrofa de los corazones negados impide que la fiesta sea ingenua. Y la tercera es el pronombre. Escrita en primera persona del singular, la alegría puede sonar a presumir. En plural, suena a compartir.
Por eso esta canción ocupa un lugar raro en el catálogo. Entre tantas letras de despecho, con sus ex retratados y sus ajustes de cuentas, es una de las pocas que no necesita un enemigo para existir. Y eso también es una forma de liberación: el día en que puedes escribir sin pensar en quien te hizo daño.
«Every color, every hue»
Hay otra frase de la primera estrofa que merece un momento: «Every color, every hue». Todos los colores, todos los matices. En inglés, «color» y «hue» casi significan lo mismo, y la repetición tiene algo de insistencia. No basta con decir todos los colores; hay que decir también todos los tonos intermedios, los que no tienen nombre en la caja de lápices.
Es una manera sencilla de hablar de la diversidad dentro de la diversidad. La bandera del arcoíris tiene seis franjas, pero la comunidad tiene muchos más matices: gente de pueblo y de ciudad, jóvenes y mayores, personas trans, bisexuales, no binarias, gente que todavía no ha encontrado su palabra. La letra no hace una lista, que siempre se queda corta, sino que abre la puerta a todos los tonos posibles.
Del yo al nosotros
Ahora, los pronombres. Si haces la cuenta, la palabra más repetida de la letra, después de los artículos, es «we». Nosotros. We rise up, we're here to stay, we're breaking through, we pave the way, we stand united. La canción es una cadena de verbos en primera persona del plural.
Eso es rarísimo en este catálogo. Casi todas las letras de la trilogía están escritas desde un yo herido, burlón o liberado, que le habla a un tú que ha hecho algo. «Madrid to Benidorm» se aparta de ese esquema. No hay un tú enemigo. El único «you» que aparece es cómplice: «In every city, me and you». Tú y yo, en cada ciudad. No es el tú del ex. Es el tú de la persona que tienes al lado en la manifestación.
Pasar del yo al nosotros es, en cierto modo, lo que hace el propio Orgullo. Mucha gente llega a su primer Orgullo con una historia personal, a menudo dolorosa: un armario, una familia que no entendió, un pueblo donde no se podía. Y al llegar descubre que esa historia, que creía solo suya, es la de miles de personas. La canción recoge ese momento exacto en que el yo se da cuenta de que es un nosotros.
Hay una canción del catálogo que hace algo parecido a menor escala: «Boys Like Us», donde el plural es una pandilla de amigos. En «Madrid to Benidorm» el plural es una ciudad entera, y luego un país.
«We're the many, we're the one»
De todas las frases de la letra, esta es la que más me gusta. «We're the many, we're the one». Somos muchos, somos uno. Parece una contradicción, y no lo es.

El Orgullo tiene siempre esa doble cara. Por un lado es masa: cientos de miles de personas ocupando las calles, una cifra que se cuenta, una fuerza que se ve desde el aire. Por otro lado es una persona concreta, con su purpurina, su pancarta casera y su historia. Las dos cosas son verdad a la vez. La multitud solo existe porque cada uno ha decidido ir. Y cada uno se atreve a ir porque sabe que va a haber multitud.
«We're the one» se puede leer también como «somos lo mismo», «somos uno solo». Y eso tiene algo de promesa: que todas las letras de las siglas, todas las edades y todos los acentos cabemos en el mismo cuerpo colectivo. Es una aspiración más que una descripción, porque la comunidad tiene sus peleas internas como cualquier familia. Pero los himnos están para eso: para que la gente coree en la calle lo que todavía estamos construyendo. En el catálogo, la música y las voces se generan con inteligencia artificial, pero los coros de la calle los pone la gente.
«Love wins, come what may»
En la tercera estrofa aparece el eslogan: «Love wins, come what may». El amor gana, pase lo que pase.
«Love wins» se hizo famoso en todo el mundo en junio de 2015, cuando el Tribunal Supremo de Estados Unidos reconoció el matrimonio igualitario en todo el país y la frase se convirtió en la etiqueta más usada en las redes ese día. Desde entonces es casi una consigna universal. España había llegado mucho antes: el matrimonio entre personas del mismo sexo es legal aquí desde julio de 2005, cuando se aprobó la Ley 13/2005, y fue de los primeros países del mundo en hacerlo, solo después de los Países Bajos y Bélgica.
Lo interesante de la letra es el añadido: «come what may». Pase lo que pase. Un eslogan solo dice que el amor gana. La canción dice que gana aunque las cosas se pongan feas. Es una diferencia de matiz, pero importante. El primer «love wins» suena a celebración después de una victoria. El de esta canción suena a resistencia, a algo que se dice también cuando no se está ganando.
Madrid, el corazón que late fuerte
«Madrid's heart beats loud, we're here to stay». Madrid es el corazón de la canción, y no por casualidad. El Orgullo de Madrid es uno de los más grandes de Europa, y la ciudad fue sede del WorldPride en 2017. Chueca se convirtió hace décadas en uno de los barrios LGTBI más conocidos del mundo.

Pero esa fiesta tiene detrás una historia de lucha. Las primeras manifestaciones del orgullo en España llegaron a finales de los años setenta, con la dictadura recién terminada. La de Barcelona, en 1977, es la que se suele citar como la primera, y Madrid siguió poco después. Por entonces la homosexualidad todavía aparecía en la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, que no se reformó para sacarla de ahí hasta 1979.
Por eso «we're here to stay», estamos aquí para quedarnos, no es una frase cualquiera. Es lo que se gritaba cuando quedarse no estaba garantizado. Tiene algo de la consigna clásica de los movimientos de liberación: estamos aquí, no nos vamos.
Sobre Madrid como escenario de canciones ya hay un post entero en este blog, «Madrid sin postal», y otro sobre lo que pide una pista de baile en el Orgullo. Esta canción sería la respuesta práctica a esa pregunta.
Benidorm, la costa que deja ser
Si Madrid es el corazón, Benidorm es la playa. Y la elección es muy interesante. Benidorm es, para mucha gente, el símbolo del turismo de masas: rascacielos frente al mar, guiris, despedidas de soltero, verbenas. Pero también es, desde hace años, uno de los destinos más acogedores para la comunidad LGTBI en España, con su propio Orgullo y una vida nocturna famosa por su ambiente abierto.
Las ciudades de costa han sido históricamente refugios queer. Lejos de casa, entre turistas, sin nadie que te conozca, mucha gente se ha permitido allí ser quien era por primera vez, aunque solo fuera una semana al año. Benidorm tiene algo de eso: un sitio donde el exceso es la norma y nadie se escandaliza por nada.
«From Benidorm, with love we shout, / This is what pride is all about». Desde Benidorm, con amor, gritamos que esto es el orgullo. Hay algo muy bonito en que sea Benidorm, y no una ciudad con más prestigio cultural, la que tenga la última palabra sobre lo que es el orgullo. Es una reivindicación de lo popular, de lo hortera bien entendido, de lo que no necesita permiso para divertirse.
«In the alleys, in the sun»
En los callejones y al sol. Esta línea, tan breve, resume muy bien la historia de la comunidad. Durante mucho tiempo, la vida queer se vivió en los callejones: en bares sin cartel, en portales, en lugares escondidos donde había que entrar mirando a los lados. Y ahora se vive también al sol, en la calle principal, en la playa, en la carroza.
La canción no elige entre las dos cosas. Dice las dos. Los callejones no se borran de la historia porque ahora haya sol. Siguen ahí, como recuerdo y, para mucha gente que todavía no puede salir, como presente. El orgullo de la canción incluye a quienes bailan en la calle y a quienes todavía están en el callejón.
«For every heart that's been denied»
La estrofa final es la más seria: «Under the Spanish skies so wide, / We stand united, side by side, / For every heart that's been denied». Unidos, codo con codo, por cada corazón al que se le negó algo.
Es una frase abierta, y creo que a propósito. ¿Negado qué? Puede ser el derecho a casarse, que en España se negó hasta 2005. Puede ser la libertad, para quienes acabaron en la cárcel por la Ley de Peligrosidad Social. Puede ser una familia, para quienes fueron expulsados de casa. Puede ser un trabajo, una herencia, una despedida en un hospital. Cada persona que escuche la canción pondrá ahí su propia negación.
Y hoy sigue habiendo corazones a los que se les niega algo. Gente que vive en sitios donde ser quien es sigue siendo peligroso. Personas trans que pelean por que se respete su nombre. Mayores que volvieron al armario al entrar en una residencia. El Orgullo de la canción es una fiesta, pero es una fiesta con memoria. Uno de los posts del blog lo cuenta muy bien: el orgullo de un martes de noviembre, el que hace falta cuando no hay carrozas.
La tormenta y la marea
Hay dos imágenes de tiempo en la letra que conviene mirar juntas. En el estribillo, «through every storm», a través de cada tormenta. En el cierre, «in love's great ocean, we'll ride the tide», en el gran océano del amor nos dejaremos llevar por la marea.

La tormenta es lo que viene de fuera: la hostilidad, el retroceso, los discursos que quieren devolver a la gente a los callejones. Nadie que siga las noticias puede pensar que los derechos conseguidos están garantizados para siempre. La canción lo sabe, y por eso el baile bajo el arcoíris se hace «a través de cada tormenta». El arcoíris, además, solo aparece cuando ha llovido.
La marea es otra cosa. Es lo que pasa cuando dejas de remar contra corriente y te dejas llevar por algo más grande que tú. Al final de la canción, la comunidad ya no es una manifestación que resiste, sino un océano que sostiene. Es una imagen muy de playa, muy de Benidorm, y cierra el trayecto: empezamos en las calles de la capital y acabamos flotando en el mar.
Dónde encaja en el catálogo
«Madrid to Benidorm» pertenece a «El día de la liberación», el tercer disco de la trilogía GAYFOLK, y no podría estar en mejor sitio. «El día de la liberación» es la canción que da título al disco, y celebra el momento en que te sientes libre. «Madrid to Benidorm» sería ese mismo momento, pero en plural y en la calle.
En la lista de singles, justo después llega «La última carta», que vuelve al yo íntimo y a la segunda persona. El salto es enorme: del himno colectivo a la carta que no se envía. El catálogo funciona así, alternando la fiesta y la confesión.
Otras canciones conectan con ella por el mapa. «Barcelona» también convierte una ciudad en escenario, aunque ahí lo que se cuenta es un amor de una noche. Y si lo que te pide el cuerpo es seguir con el arcoíris, «Mueve las plumas» es otra forma de salir a bailar.
La firma es de Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical madrileño, el primer cantautor IA. La letra es suya; la música y las voces se hacen con herramientas de inteligencia artificial. Puedes escucharla en todas las plataformas y encontrarla en la página de singles.
Para quién es esta canción
Para quien va a su primer Orgullo y todavía no sabe que está a punto de pasar del yo al nosotros. Para quien conduce kilómetros un fin de semana para poder ser quien es en otra ciudad. Para quien vivió los callejones y ahora baila al sol, y para quien todavía está en el callejón y necesita saber que fuera hay sol. Para quien no habla inglés y se va a saber el estribillo igual. Y para quien, como dice la letra, ha tenido alguna vez el corazón negado.
También es una canción para cualquier día del año. El Orgullo es en junio, pero las tormentas llegan en cualquier mes. Así que guárdala para esos días grises de febrero en los que parece que el mundo va hacia atrás. Ponla alta, abre la ventana y recuerda que hubo gente que salió a la calle cuando salir costaba muchísimo más que ahora. Si ellos pudieron, nosotros también.
Preguntas frecuentes
¿De qué trata «Madrid to Benidorm»? Es un himno de orgullo LGTBI escrito en inglés. Habla de una comunidad que se levanta en las calles de España, que baila bajo el arcoíris de Madrid a Benidorm y que promete un lugar a cada corazón al que se le negó algo.
¿Por qué está en inglés si habla de España? Porque el inglés es el idioma habitual de los himnos de pista de baile y del Orgullo en todo el mundo. Aun así, la letra mantiene la palabra «España» sin traducir y nombra Madrid y Benidorm en el estribillo.
¿Qué significa «we're the many, we're the one»? Somos muchos y somos uno. Resume la doble cara del Orgullo: una multitud enorme que está hecha de personas concretas, cada una con su historia.
¿Por qué Benidorm? Porque es un destino muy acogedor para la comunidad LGTBI, con su propio Orgullo y un ambiente abierto, y porque representa lo popular y lo festivo frente a la capital.
¿Quién hace esta canción? Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical madrileño, el primer cantautor IA. Escribe las letras y dirige la producción; la música y las voces se generan con inteligencia artificial.