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Una toga en la arena: el videoclip de «Licenciada en derecho», cinco vestidos, un tribunal y un cortejo de trajes

Hay canciones mías que nacen de una sola frase, y «Licenciada en derecho» es la más clara de todas. Una mujer camina por la ciudad, la miran, cuchichean, alguno le baja la vista al escote, y ella responde con un estribillo que es casi un eslogan: que no le miren el pecho, que es licenciada en derecho. El resto de la letra mezcla inglés y castellano, con tacones sobre la acera, libros de leyes en el bolso y vuelos de Madrid a Miami. El videoclip llegó a YouTube el 10 de mayo de 2025 y dura tres minutos y seis segundos.

Sobre la letra ya escribí en «La respuesta preparada», donde hablo de la rima como escudo. Aquí toca mirar el vídeo. Y como la protagonista se cambia de ropa casi en cada plano, he decidido contarlo así: vestido a vestido, como si fuera un desfile con expediente.

La portada: toga, chorrera y sombrillas

El clip empieza en una playa de arena clara con el mar turquesa al fondo, sombrillas de rayas azules y blancas, hamacas y palmeras. En primer plano, una mujer rubia platino, con el pelo en ondas de estrella de cine de los años cincuenta y los labios rojos, lleva una toga negra de abogada con la chorrera blanca al cuello. Sobre la imagen, en letras amarillas con borde azul, el título y mi nombre.

Es la imagen que resume la canción entera en un solo encuadre. La toga es el uniforme más serio que existe, el de los tribunales, y aquí está en la playa, entre sombrillas y bañistas. La mujer lleva el título encima, literalmente. Y en un sitio donde lo normal es que la miren por otra cosa, ella va vestida de lo que es.

Este plano de la playa vuelve varias veces a lo largo del clip, casi como un estribillo visual: cada vez que suena el «no me mires el pecho», reaparece la toga frente al mar.

El vestido crema entre rascacielos

El segundo vestido es de color crema, ajustado, con un escote profundo en pico y una abertura en la falda. Ella camina por una avenida de edificios de cristal altísimos, con un maletín de piel en la mano. El sol del atardecer se refleja en las fachadas y le da a todo un tono dorado.

En uno de los planos, detrás de ella camina un grupo de hombres trajeados, de negro, con gafas de sol algunos, como un séquito. En otro, la seguimos de frente mientras avanza por una explanada con palmeras y una gran entrada de mármol.

Este vestido es el que más juega con el verso del escote. Es un vestido que enseña, y ella lo lleva con un maletín en la mano. La canción no le pide que se tape. Le pide al que mira que levante la vista.

El séquito de trajes

Los hombres de traje merecen un apartado propio, porque aparecen mucho. Casi siempre van detrás de ella o a su alrededor: en la avenida, en la escalinata, en los pasillos del tribunal, incluso en la playa. Son seis, ocho, diez. Trajes oscuros, corbatas, caras serias.

No hablan ni hacen nada concreto. Están. Y su función en el vídeo cambia según el plano. A veces parecen guardaespaldas. A veces parecen colegas que la siguen. A veces parecen exactamente lo que describe el primer verso en inglés: gente que mira y cuchichea intentando averiguar quién es ella.

Lo que más me gusta es que ella nunca se da la vuelta para mirarlos. Siempre camina delante, con paso firme, y ellos van detrás. El orden de la fila dice quién manda.

El vestido rojo

El tercer vestido es rojo, de satén, con tirantes finos y escote, y es probablemente el más llamativo del clip. Con él la vemos caminar entre las torres de cristal, por una acera con coches aparcados y palmeras, por un paseo marítimo con gente al fondo y junto a la arena. Lleva un bolso pequeño de mano.

Tres fotogramas del clip de «Licenciada en derecho»: la abogada de vestido rojo entre torres de cristal con dos hombres trajeados, la misma con vestido azul en una escalinata con palmeras y, con toga, ante el estrado de un tribunal

En un plano está de pie ante una fachada de ventanales que reflejan otros edificios, con una mano levantada, como quien saluda o como quien se coloca el pelo. En otro camina de frente hacia la cámara con la playa detrás, mirando directamente al objetivo.

El rojo es el color de quien no pide permiso para que la vean. Y es, también, el color que más miradas atrae. Que el vídeo la vista de rojo justo en las escenas de calle, rodeada de desconocidos, me parece un desafío precioso: sabe que la van a mirar, y elige el color que más se ve.

El contraluz de la avenida

Hay un plano breve que me parece de los más bonitos del vídeo. Ella camina por el centro de una calle, entre coches aparcados a los dos lados, con un vestido blanco brillante. Justo detrás de su cabeza, entre dos edificios, está el sol, bajo, de atardecer, y le crea un halo de luz alrededor del pelo. Es casi una aparición.

Lo que me gusta de este plano es que la luz viene de detrás. No la ilumina para lucirla: la recorta. Vemos su silueta antes que sus detalles. Y en un vídeo sobre alguien a quien miran por el cuerpo, que el plano más luminoso sea un contraluz que casi la convierte en sombra me parece una pequeña ironía muy bien puesta.

La gente de la playa

En las escenas del vestido rojo junto al mar, al fondo se ve gente: paseantes, bañistas, alguien que camina por la orilla. Nadie se para a mirarla. Están en lo suyo. Contrasta mucho con los hombres de traje, que no le quitan ojo.

Me gusta esa diferencia. La gente normal, la de la playa, la deja en paz. Los que la vigilan son los del uniforme oscuro, los que parecen tener algún poder. Como si el vídeo dijera que la mirada que pesa no es la de cualquiera, sino la de quien cree tener derecho a evaluarte.

El vestido azul en la escalinata

El cuarto vestido es azul marino, de escote palabra de honor, con una abertura lateral. Con él la vemos bajar las escaleras de un edificio blanco con columnas, rodeado de palmeras y plantas tropicales. Lleva un bolso de piel color coñac. Detrás, una puerta grande de madera.

Es uno de los planos más elegantes del vídeo. La escalinata, las columnas, la vegetación: todo tiene un aire de edificio oficial, de juzgado o de facultad. Y ella baja por esas escaleras con la misma seguridad con la que caminaba por la playa.

Me gusta pensar que esta escalinata es la de la universidad donde se licenció. No lo dice el vídeo, y no voy a asegurarlo, pero las columnas tienen ese aire de templo del saber que tanto se repite en las facultades de derecho.

La toga en la ciudad

La toga negra no se queda en la playa. Aparece también en las escaleras de un gran edificio de columnas, que ella baja con un maletín, y en un pasillo de mármol con arcos y columnas, por donde camina sola hacia la cámara.

En otro plano la vemos bajar una escalinata de piedra con relieves en las paredes, la toga abierta y las piernas al aire, con una pieza azul debajo. Es una mezcla deliberada: el uniforme más formal con algo de calle debajo. Ni todo lo uno ni todo lo otro.

Para mí, estos planos son el corazón del vídeo. Ella no tiene que elegir entre ser guapa y ser abogada, entre llevar vestido rojo o llevar toga. Puede llevar las dos cosas, el mismo día, en la misma canción.

La sala del tribunal

Y por fin llegamos al tribunal. Una sala de madera noble, con bancos, mesas, una bandera al fondo y lámparas de pared. Ella está de pie ante el estrado, con la toga y un maletín. Detrás, en las filas, hombres de traje sentados que la miran.

Recorte de Mike Sain't Louis sobre papeles de cuaderno, con el estribillo de «Licenciada en derecho»

En otro plano está sentada en la mesa de la defensa, con papeles delante y el micrófono, hablando a la sala. En otro, de pie, se vuelve hacia el público. En otro, camina por el pasillo central entre los bancos, mientras los hombres la observan desde los lados.

Es la parte más seria del vídeo, y está muy bien construida. Todas las miradas que en la calle iban al escote, aquí van a lo que dice. Y la sala entera, llena de trajes oscuros, escucha. La canción pide eso desde el estribillo, y el vídeo lo cumple en este escenario: aquí la miran por su trabajo.

La mesa del juez

Hay un plano en el que ella se coloca delante de la mesa del juez, una tribuna alta de madera, con dos hombres sentados detrás. Lleva la toga y sostiene una carpeta roja contra el pecho.

El gesto me hace gracia, porque es casi literal: la carpeta tapa justo la zona de la que habla el estribillo. No es que se esconda, es que pone por delante el expediente. Como diciendo: si vas a mirar aquí, lo que vas a ver es mi trabajo.

La toga junto al mar

Hacia el final, el vídeo vuelve a la playa, pero ya no con sombrillas y bañistas. La playa está vacía, el mar es de un turquesa intenso y el cielo está despejado. Ella camina por la arena con la toga negra, hacia la cámara, y a los lados, a unos metros, hay dos hombres de traje de pie, quietos, mirando el mar o mirándola a ella.

Este es el plano que he elegido para la portada. Me parece el más bonito del clip y también el más simbólico: la toga negra contra el turquesa, la arena blanca, y los dos trajes a los lados como dos signos de interrogación. Ella avanza por el medio, sin mirarlos.

En otros planos de esta parte camina por un paseo marítimo con palmeras, con varios hombres de traje esperando más atrás, y se queda de pie mirando hacia el horizonte con el pelo movido por el viento.

El pasillo de los trajes

El último plano antes del cartel final es en un pasillo de madera, como el de un juzgado, con puertas a los lados y lámparas en el techo. Ella camina por el centro, con la toga, un maletín en la mano, y a los dos lados, hombres trajeados de pie, en fila, que la miran pasar.

Es como un pasillo de honor. Los mismos hombres que la seguían por la calle, que cuchicheaban detrás de ella, ahora están quietos a los lados mientras ella avanza. Ya no la siguen. La dejan pasar.

El cartel

El vídeo termina con el cartel de «Descubierto un nuevo planeta llamado GAYFOLK», el primer disco de la trilogía, con sus tres chicos trajeados sobre fondo rosa. En su página cuento de dónde sale ese planeta, que cierra muchos de mis clips como una firma.

Lo que la cámara no hace

Hay una decisión de rodaje que me parece la más importante de todo el vídeo, y se nota precisamente porque no está. La cámara nunca recorre el cuerpo de la protagonista. No hay un solo plano que empiece en los tacones y suba despacio, ni un primer plano del escote, ni un encuadre desde arriba. Casi siempre la vemos de frente, a la altura de los ojos, de cuerpo entero o de cintura para arriba, caminando hacia nosotros.

Detalle de la portada de «Licenciada en derecho» con el verso de la boss lady, junto a las portadas de «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk» y «Mi salvador»

Es decir: el vídeo no hace lo que la canción le reprocha al que mira. Sería muy fácil, con esos vestidos, caer en el plano de anuncio de perfume. Y no cae. La cámara la mira como se mira a alguien con quien vas a hablar, no como se mira un escaparate.

Por eso los hombres de traje funcionan tan bien. Ellos sí la miran de otra manera, a veces, desde detrás. Pero la cámara está de su lado, no del de ellos.

Los objetos que lleva en la mano

Si te fijas en las manos de la protagonista, nunca van vacías. Con el vestido crema lleva un maletín de piel oscura. Con el azul, un bolso de piel color coñac. Con el rojo, un bolsito de mano. Con la toga, un maletín negro o una carpeta roja. En el tribunal, papeles sobre la mesa.

Son detalles pequeños, pero cuentan mucho. El maletín es el objeto del trabajo, el que guarda los expedientes y los libros de leyes de los que habla la letra. Que lo lleve también cuando va de rojo por la calle quiere decir que su trabajo va con ella a todas partes. No se lo quita al quitarse la toga.

El peinado de cine clásico

La protagonista lleva todo el vídeo el mismo peinado: rubio platino, ondas marcadas, raya al lado, el pelo a la altura de la mandíbula. Y los labios rojos. Es el estilo de las actrices de las películas de los años cincuenta, el de las chicas de los carteles de entonces.

Creo que esa elección no es inocente. Ese tipo de imagen es justo la que durante décadas se usó para reducir a una mujer a su físico: la rubia del cartel, la de la sonrisa y el escote, a la que nadie le preguntaba qué había estudiado. El vídeo coge esa imagen y le pone una toga encima. Le da un maletín y la sienta en la mesa de la defensa.

Es una manera de darle la vuelta al tópico desde dentro. No inventa una abogada seria, con gafas y moño, para demostrar que las abogadas son serias. Coge a la rubia del cartel y la convierte en la abogada.

La paleta de colores

El vídeo trabaja con muy pocos colores, y los reparte con cuidado. El negro de la toga y de los trajes de los hombres. El rojo del vestido de satén y de la carpeta del tribunal. El crema del vestido de la avenida y de la arena. El azul marino del vestido de la escalinata. Y alrededor, el turquesa del mar y el dorado del atardecer sobre las fachadas de cristal.

El negro es el color de la ley en el clip, el del uniforme. El rojo es el de la calle y la provocación. El crema y el azul son los colores intermedios, los de ir a trabajar sin toga. Si miras el vídeo pensando en esa paleta, ves cómo la protagonista cambia de color según el sitio, pero el negro de la toga vuelve siempre, como el estribillo.

Lo que me gustaría que se quedara

Si alguien ve este vídeo y se queda con una sola imagen, me gustaría que fuera la de la toga negra en la arena blanca. Porque es la imagen de alguien que lleva su valía puesta en cualquier sitio, incluso en el más inesperado. En la playa, donde todo el mundo va a mirar y a ser mirado, ella va vestida de lo que ha conseguido.

Ficha de «Licenciada en derecho» con su portada enmarcada, su número en el catálogo y los créditos de letra y producción

Y si se queda con una frase, que sea la del estribillo, que está en castellano para que no haya dudas.

Los escenarios, uno por uno

Si hago la cuenta, el vídeo usa muy pocos decorados, pero los combina con mucha intención. La playa con sombrillas y la playa vacía. La avenida de rascacielos de cristal. El paseo marítimo con palmeras. Las escalinatas de edificios con columnas. El pasillo de mármol con arcos. La sala del tribunal y el pasillo de madera.

Son dos mundos que se alternan: el del ocio y la calle, donde la miran como mujer, y el de la ley, donde la escuchan como abogada. Y el vídeo los mezcla hasta que la frontera desaparece: toga en la arena, vestido rojo frente a un edificio oficial. Al final, la misma mujer está en todos esos sitios y es la misma en todos.

Por qué una mujer

Me han preguntado alguna vez por qué una canción mía, que casi siempre escribo desde un chico gay, tiene como protagonista a una abogada. La respuesta es sencilla: porque la mirada que reduce a alguien a su cuerpo no es exclusiva de nadie. A las mujeres se la echan encima todos los días, y a muchos hombres gais también, de otra manera. La canción habla de esa mirada, y la abogada de tacones es su mejor protagonista.

También hay algo de homenaje. Me gustan las mujeres que no piden perdón por ser guapas ni por ser listas. Las que llegan con el maletín y el pintalabios. En Planeta Gayfolk caben muchas de esas mujeres, y esta es una de ellas.

El inglés y el castellano

La letra salta todo el tiempo entre los dos idiomas: frases en inglés, palabras sueltas en castellano dentro de ellas, y el estribillo entero en castellano. El vídeo acompaña esa mezcla con sus decorados: la ciudad de rascacielos y playa parece de otro continente, pero la frase que lo resume todo está en nuestro idioma.

No es la única canción mía que mezcla idiomas. En «Mi salvador» también juego con eso, y en «Girl, reina, tía» conté de dónde viene esa costumbre de saltar de una lengua a otra en mitad de una frase.

El ritmo del clip

El montaje es ágil y muy regular. Casi cada plano dura lo mismo, unos segundos, y casi siempre la vemos caminando hacia la cámara. Es un vídeo de pasos. De tacones sobre la acera, de zapatos sobre el mármol, de pies sobre la arena. La canción tiene ese ritmo de pasarela, y el vídeo lo traduce a imágenes: una mujer que no deja de avanzar.

Ese caminar constante es, para mí, la mejor respuesta al estribillo. Quien mira y cuchichea se queda quieto. Ella no para.

Para verlo y escucharlo

El clip está en mi canal de YouTube y reunido con todos los demás en la página de vídeos. La letra completa, con sus estrofas en inglés y el estribillo en castellano, la tienes en las letras, y la canción está en el catálogo; si prefieres llevártelo, hay descargas gratuitas. Escribo, compongo y produzco cada canción, y la música e interpretación vocal están hechas con IA; en la página sobre mí y en las preguntas frecuentes cuento cómo trabajo.

Una propuesta para la segunda vez que lo veas: fíjate solo en los hombres de traje. Verás cómo pasan de seguirla a abrirle paso.

Preguntas frecuentes

¿Qué se ve en el videoclip de «Licenciada en derecho»? Una abogada rubia platino que cambia de vestido en cada escena: toga con chorrera en la playa, vestido crema y vestido rojo entre rascacielos, vestido azul en una escalinata con columnas, y la toga negra en una sala de tribunal, siempre seguida o rodeada de hombres de traje.

¿Cuándo se estrenó el vídeo? Se publicó en YouTube el 10 de mayo de 2025 y dura tres minutos y seis segundos.

¿De qué habla la canción? De una mujer a la que miran por su cuerpo y que responde, con un estribillo en castellano, que es licenciada en derecho. La letra mezcla inglés y castellano.

¿Con qué termina el vídeo? Con el cartel de «Descubierto un nuevo planeta llamado GAYFOLK», el primer disco de la trilogía de Planeta Gayfolk.

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