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Farolillos de corazón sobre la arena: «Light It Up» y la playa de los globos de Planeta Gayfolk

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Hay noches de verano que parecen inventadas a propósito para no acabar. Se enciende una hoguera en la playa, alguien saca algo de comer, el mar hace su ruido de fondo y, sin que nadie lo decida, se hace de madrugada. El videoclip de «Light It Up» es una de esas noches, alargada durante tres minutos, con un detalle que la hace distinta de cualquier otra: el cielo está lleno de globos con forma de corazón.

El título es una orden alegre. En inglés, «light it up» es encenderlo todo, prenderle fuego a la noche, llenarla de luz. Y el vídeo se lo toma al pie de la letra. Hay hogueras en la arena, farolillos que brillan, humo de colores que se mezcla en el aire como si alguien hubiera derramado una caja de acuarelas sobre el cielo.

Antes de empezar, me presento brevemente. Soy Mike Sain't Louis, el primer cantautor IA: letrista, compositor y productor musical (música e interpretación vocal hechas con IA). Mis canciones componen un lugar que me he ido inventando, Planeta Gayfolk. Hoy te llevo a una de sus playas, la de los globos, y te la cuento escena por escena.

Una medianoche de julio

El clip llegó a YouTube el martes 22 de julio de 2025, a las 00:32 de la madrugada, hora de Madrid. Es una hora perfecta para este vídeo, porque es justo cuando en las playas de verano las hogueras están en su mejor momento.

Dura tres minutos y tres segundos. En el canal es el número 128 de mis 276 vídeos, entre los de «Amsterdam» y «Veneno». La canción está en el sitio 146 entre las 273 de mi catálogo y forma parte de «Ojalá se pudiera viajar a GAYFOLK», el disco que va en medio de la trilogía.

Quien quiera ver el vídeo completo mientras lee lo encontrará en el reproductor de Planeta Gayfolk. De la portada, con su ángel de alas en llamas paseando por la orilla, hablo en la ficha de «Light It Up».

La letra de «Light It Up» no la he colgado todavía, así que no reproduzco nada de ella. Si aparece algún verso más abajo, es de otra canción con la letra ya publicada, copiado sin tocar ni una coma.

El rótulo junto al fuego

El vídeo arranca de noche, en una playa con acantilado. Al fondo, en la ladera, hay una hilera de bombillas de colores que marca un camino o una terraza. Delante, mucha gente está sentada en la arena formando un corro alrededor de una hoguera grande, con los troncos cruzados y las llamas muy altas. Hay chicos y chicas, todos descalzos, con camisetas y bañadores, mirando el fuego.

De pie, a la derecha, una mujer con un vestido naranja largo y el pelo recogido en trenzas observa la escena. Encima, en letras de neón amarillo, se lee mi nombre, escritas a mano, y debajo, en blanco, «light it up», en minúsculas, con una letra ondulada que parece trazada con una bengala.

Me gusta mucho ese arranque porque es exactamente la imagen que me viene a la cabeza cuando pienso en el verano: un corro de gente alrededor de una hoguera, sin teléfonos, sin prisa. Y el rótulo escrito como con una bengala es el primer guiño a la luz del título.

Atardecer con los amigos

Antes de que caiga la noche del todo, el clip retrocede un poco y nos enseña la tarde. Hay escenas de grupo en la orilla, con el sol bajo: gente que baila levantando las manos, chicas con bikinis de colores, chicos con camisas abiertas. En uno de esos planos, dos chicos jóvenes, muy juntos, se ríen a contraluz con el sol detrás, y la luz les dibuja un halo dorado alrededor de la cabeza.

En otro, una pareja baila agarrada junto a una valla de troncos que separa la arena de un paseo, y alrededor pasan otras personas en bañador. Todo tiene esa luz anaranjada de las siete de la tarde, cuando la piel parece de miel.

Son escenas cortas, casi de diario de vacaciones, pero preparan el terreno. Es la gente que luego veremos alrededor del fuego. Primero nos la presentan con luz de día; después, con luz de hoguera.

Corazones que flotan sobre la barca

Y entonces aparecen los globos. Es la imagen que le da identidad al clip.

En la orilla hay una barca de madera varada en la arena, de las de pesca, pintada de blanco y gastada por el agua. Detrás, palmeras recortadas contra un cielo azul oscuro. Y por encima de la barca flotan globos con forma de corazón: uno rosa intenso, otro rojo y naranja, otro más pequeño, de color melocotón. Están atados con cuerdas finas y se mecen un poco con la brisa.

Delante de la barca, sobre una sábana blanca extendida en la arena, un señor mayor de pelo blanco toca la guitarra sentado, tranquilo. A su lado, una pareja abrazada. Al fondo arde una hoguera y otras personas se mueven alrededor.

Me fascina cómo esos corazones convierten una playa normal en otra cosa. Una barca, una sábana, un fuego: eso puede verse en cualquier costa. Pero en cuanto aparecen los corazones flotando, ya sabes que estás en Planeta Gayfolk.

La noche de las chispas

La siguiente escena es de noche cerrada, y en el aire flotan unas motas blancas que podrían ser chispas, lluvia muy fina o polvo de luz. Hay una sábana blanca extendida en forma de círculo sobre la arena, como una pista de baile improvisada, y alrededor arden varias hogueras pequeñas.

Sobre la proa de una barca brilla un farolillo con forma de corazón, de un blanco dorado, como si el corazón tuviera una bombilla dentro. En la pista circular, varias personas bailan: una mujer de blanco, un chico que salta, una pareja que gira. Más a la derecha, dos hombres de traje oscuro están de pie, uno frente al otro, hablando muy cerca.

Es uno de mis planos favoritos del vídeo porque tiene algo de boda en la playa. La sábana blanca, los trajes, el farolillo de corazón. No sé quién se casa, ni si alguien se casa. Pero hay algo ceremonioso en la manera en que esa gente ocupa el círculo.

Las máscaras que vigilan el cielo

Hay un momento en que el cielo se llena de caras. No de personas: de máscaras. Flotan sobre la playa como cometas, a mucha altura, tres de ellas en una de las escenas: una naranja con los ojos rasgados, otra blanca y azulada, otra amarilla con una sonrisa enigmática. Parecen máscaras de teatro antiguo, de las que se usaban para representar la comedia y la tragedia.

Tres franjas de fotogramas del videoclip de «Light It Up»: una mujer con falda roja baila descalza entre dos hogueras bajo la luna llena, dos cometas gigantes con forma de cara pintada vuelan sobre el humo de la orilla y un hombre con camisa y corbata en la orilla, con el borde de un cabezudo de cartón piedra y humo rosa detrás

Debajo, en la arena, hay dos hombres con traje gris claro frente a una barca, y detrás de ellos se levanta una nube de humo rosa que tapa una parte de la noche.

En otra escena, a la luz de la tarde, son dos cometas gigantes con forma de cara pintada, de colores muy vivos, con trazos de rojo, azul y amarillo, como de carnaval. Vuelan sobre unas hogueras que echan humo blanco en la orilla, con un bosque de pinos al fondo. Abajo, un señor mayor con camisa blanca mira hacia el mar, y unas personas se mueven cerca del fuego.

Me gusta que esas caras miren desde arriba sin juzgar. Están ahí como público, como los vecinos que se asoman al balcón para ver la fiesta de la calle.

Bailar entre dos hogueras

Hay una escena que podría colgarse en un museo. Luna llena, pequeña y muy brillante, arriba del todo, entre estrellas. En la arena arden dos hogueras, una a cada lado, y el humo blanco sube en columnas. Entre las dos, descalza, una mujer con una falda larga roja estampada y un top a juego baila abriendo los brazos, como si estuviera atrapando el calor de los dos fuegos a la vez.

Al fondo, en la orilla, un grupito de gente camina hacia la derecha, pequeños, casi siluetas.

Esa mujer bailando entre dos hogueras me parece la imagen perfecta del título. No hace falta nada más: dos fuegos, una luna y alguien que se mueve en medio. Encender la noche era eso.

El arcoíris de humo

De pronto el cielo cambia de color. Una nube de humo atraviesa la imagen de izquierda a derecha, y no es gris ni blanca: es un arcoíris entero, con franjas rosa, naranja, amarilla, verde y azul, mezcladas como en una acuarela mojada. Debajo, dos globos de corazón enormes, de color amarillo pálido y rosa, flotan sobre una barca vieja de madera, encallada en la arena, con la pintura levantada.

Fotograma del videoclip de «Light It Up»: una nube de humo con todos los colores del arcoíris cruza el cielo nocturno sobre dos globos de corazón y una barca vieja varada, con cuatro mujeres de vestido claro en la orilla

En la orilla, de pie, cuatro mujeres con vestidos claros miran hacia la cámara, quietas, en fila, como si estuvieran posando para una foto. En el aire siguen cayendo esas motas blancas de antes.

El humo de colores vuelve en otros momentos: rosa detrás de los hombres de traje, verde y rosa detrás de unos corazones gigantes clavados en la arena. Pero ese arcoíris sobre la barca es el más intenso. Es la noche convertida en bandera.

Corazones gigantes en la arena

Otra escena lleva los corazones a ras de suelo. Ya no flotan en el aire: están plantados en la arena, gigantes, más altos que las personas, hechos de papel o de tela translúcida, con una luz dentro. Uno es rosa, otro verde y amarillo, otro de un rosa más pálido. Detrás de ellos sube humo de colores.

Entre los corazones hay una barca pequeña, una de esas de remos, tumbada en la arena, y alrededor, varios hombres. Dos de ellos están abrazados, uno con camisa blanca y otro con camisa azul clara. Cerca, otro chico sin camiseta se ríe.

Es una de las imágenes más tiernas del vídeo. Los corazones gigantes hacen de biombo, de decorado de teatro, y detrás de ellos dos hombres se abrazan como si nadie los viera. O mejor: como si les diera igual que los vieran.

Los cabezudos de la orilla

Y luego aparece algo que no me esperaba ni yo: cabezudos. Figuras con cabezas enormes de cartón piedra, con caras pintadas de dibujos animados, ojos saltones y sonrisas pintadas, caminan por la orilla. Llevan trajes blancos, largos, como túnicas. Son tres o cuatro y se mueven despacio, balanceando la cabeza.

Delante de ellos, un hombre con camisa y corbata mira a la cámara. Más a la derecha, una pareja se abraza: ella con un vestido blanco, él con camisa clara. Al fondo, una barca de vela con los mástiles desnudos, y otra vez el humo rosa, y un fuego pequeño en la arena.

Los cabezudos me hacen muchísima gracia porque son lo más de pueblo que hay. Son de las fiestas patronales, de los desfiles de agosto, de correr delante de ellos cuando eras pequeño. Encontrarlos en una playa tropical, entre palmeras y globos de corazón, es una de esas mezclas que me definen: lo popular y lo queer en la misma orilla.

Globos de colores sobre el mar

Hacia el final, el cielo de la playa se llena del todo. Hay globos de corazón de todos los colores flotando sobre el mar: azules, naranjas, amarillos, rosas, uno con franjas de arcoíris. Algunos suben y otros parecen quietos, como si estuvieran colgados de un techo invisible. Abajo arden dos o tres hogueras pequeñas, y alrededor de ellas bailan unas chicas con vestidos amarillos.

Ilustración sin personas de una playa tropical en la hora azul con farolillos de papel en forma de corazón subiendo sobre el mar, una hoguera pequeña, una barca de pesca de madera y humo de colores pastel

En otro plano, ya en la hora azul, los globos se reparten por todo el horizonte, pequeñitos, encendidos, mientras en la orilla dos personas de pie contemplan el mar junto a una barca larga y estrecha. Más cerca, alrededor de una hoguera, un grupito descansa sentado en la arena.

Esa imagen me parece una despedida. Los globos se van alejando hacia el mar y la gente se queda en la orilla viéndolos irse. Es lo que pasa con las noches buenas: en algún momento se te escapan, y tú te quedas mirando cómo suben.

El beso a contraluz

Casi al final del vídeo hay un plano corto y muy cercano: dos chicos se besan con una luz blanca muy fuerte detrás, como si el sol o una hoguera enorme estuviera justo entre sus caras. La luz les quema los bordes del pelo y de los hombros. No se les ve casi nada más. Solo el beso, y la luz.

Es un plano que dura muy poco, pero es la clave de todo. En una noche de hogueras, de globos y de humo de colores, lo que de verdad se enciende es eso: dos personas que se quieren y que no tienen que esconderse para besarse.

Trajes de boda y pies descalzos

Una cosa que me llamó la atención al repasar el clip despacio es la ropa. En la misma playa conviven dos maneras de vestir que normalmente no se juntan. Por un lado, la ropa de verano de toda la vida: bañadores, bikinis, camisas abiertas, faldas largas de algodón, vestidos de tirantes, pies descalzos en la arena. Por otro, trajes de chaqueta: grises claros, azul marino, negros, con corbata, como si algunos invitados vinieran directamente de una boda o de una cena de gala y hubieran bajado a la playa sin cambiarse.

Esa mezcla le da al vídeo un aire de fiesta improvisada. Nadie ha avisado del código de vestimenta. Cada uno ha venido como estaba, y todos caben en el mismo corro.

A mí me gusta leerlo así: en esta playa no importa si llegas de etiqueta o en chanclas. Lo que importa es que llegues. Las parejas de hombres con traje que hablan frente a frente, muy cerca, al lado de chicas en bikini que bailan alrededor del fuego, cuentan mejor que cualquier discurso qué tipo de sitio es este.

La luz de las hogueras en la cara

Hay otra cosa que se repite y que tiene mucho que ver con el título: la manera en que la luz cae sobre la gente. Casi nunca hay focos. Todo lo iluminan las hogueras, los farolillos y, en algún momento, la luna. Por eso las caras aparecen a medias, con un lado naranja y el otro en sombra, y los cuerpos se recortan contra el humo.

Es una luz que se mueve, que tiembla con el viento, que no deja nada quieto. Y creo que eso es lo que pide la canción desde el título: no una luz fija de escenario, sino una luz viva, de fuego, que hay que mantener encendida echando leña.

Ecos de otras canciones

La luz y el fuego vuelven a menudo en mis letras. En «Mi salvador» hay un estribillo que parece el lema de esta playa:

Foto real de Mike Sain't Louis con camiseta de tirantes junto al verso de «Mi salvador» «Give me light, dale color»
Give me light, dale color, Light up this love, amor,

Y en esa misma canción hay un verso que encaja con los globos sobre el mar:

Y las estrellas shine just for us,

En cambio, en «Before the Bells», que es una canción mucho más recogida, la luz llega de otra manera, más callada:

There is a warmth that doesn’t ask for proof,

Me gusta poner esos versos al lado de «Light It Up». Unos piden luz a gritos; el otro habla de un calor que no necesita demostrar nada. El clip tiene un poco de los dos: la fiesta ruidosa alrededor del fuego y, a la vez, esos momentos callados de una pareja abrazada detrás de un corazón gigante.

Por qué me hacía falta esta playa

Debajo de este vídeo hay una parte de mi vida que no quiero esconder. Veinte años: eso duraron, sumadas, mis dos relaciones con personas narcisistas. Al final, cuando se les vio tal como eran, todavía tuvieron fuerza para volver contra mí a buena parte de mi gente. Me quedé con cinco diagnósticos que hoy trabajo en terapia, con psiquiatra y psicóloga: estrés postraumático, depresión mayor, ansiedad, fobia social y personalidad evitativa. Y llegué a pensar en acabar con mi vida.

En aquella época, una noche como la de este clip me habría resultado inalcanzable. No por la playa, sino por la gente: sentarme en un corro de personas alrededor de un fuego, sin miedo, sin vigilar quién me mira. Por eso me hacía tanta falta inventarme esta playa. Escribir sus canciones y soñar sus clips me ha ido enseñando, poco a poco, que también yo puedo volver a sentarme junto al fuego.

Si hoy cualquier corro te asusta y todo está a oscuras, busca a alguien, aunque cueste. Desde España, el 024 es gratuito y está abierto día y noche, para ti si te ronda la idea del suicidio y para quien sufre por un ser querido. Si hay peligro inmediato, marca el 112. Y si vives en otro sitio, findahelpline.com te dirá qué teléfono te corresponde. Una sola persona al lado ya es una hoguera.

Un disco de ganas

«Light It Up» está en el disco del deseo: el de saber que hay un planeta hecho a tu medida y que aún no puedes ir. Y esta playa es un poco eso: un sitio al que dan ganas de ir. Una postal de una noche que todavía no has vivido, pero que sabes que algún día vivirás.

También tiene sentido que el vídeo esté lleno de cosas que suben: globos, farolillos, cometas con cara, columnas de humo, chispas. Todo en esta playa mira hacia arriba, como quien mira el cielo buscando un planeta. Las ganas, al fin y al cabo, son eso: levantar la vista y desear algo que todavía está lejos. En este clip, ese deseo se convierte en corazones de papel que se van alejando sobre el agua, y la gente en la orilla no los persigue. Los deja ir, contenta de haberlos encendido.

Para escucharla

Tienes toda mi música, gratis y sin crear ninguna cuenta, en la página de descargas. «Light It Up» está ahí, lista para llevártela a la próxima noche de playa.

Mi recomendación: ponla al caer el sol, cuando todavía queda luz, y déjala sonar mientras se hace de noche. Si tienes la suerte de estar cerca del mar, mejor.

Cuatro momentos que no hay que perderse

El primero, los corazones flotando sobre la barca blanca, con el señor mayor sentado en su sábana delante.

El segundo, la mujer de la falda roja bailando entre dos hogueras bajo la luna llena.

El tercero, los cabezudos de cartón piedra caminando por la orilla, tan de pueblo, tan fuera de lugar y tan en su sitio.

El cuarto, el beso a contraluz del final. Dura un instante y lo resume todo.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se publicó el videoclip de «Light It Up»? El martes 22 de julio de 2025, a las 00:32 (hora de Madrid), en YouTube. Dura tres minutos y tres segundos.

¿A qué disco pertenece? A «Ojalá se pudiera viajar a GAYFOLK», el segundo disco de la trilogía de Planeta Gayfolk.

¿Qué se ve en el clip? Una playa de noche con hogueras, globos y farolillos con forma de corazón, máscaras gigantes flotando, humo de colores en forma de arcoíris, barcas varadas, cabezudos de cartón piedra y un beso a contraluz.

¿Qué significa «Light It Up»? En inglés quiere decir «enciéndelo» o «ilumínalo todo». En el clip se traduce en hogueras, farolillos y corazones que brillan.

¿Se puede descargar gratis? Sí. Toda mi música se baja gratis, sin registro, desde la página de descargas de mikesaintlouis.com.