
Por Mike Sain't Louis ·
Veneno: un chef salpicado de rojo en una cocina industrial
La cocina está limpia. Ollas de acero relucientes, campanas extractoras, luz cálida de restaurante a punto de abrir. Lo único que desentona es el cocinero.
Lleva el gorro alto y la chaquetilla blanca de chef, abotonada con botones negros, pero toda salpicada de rojo. En el cuello, también. Y mira a cámara con una tranquilidad que da escalofríos, como quien acaba de terminar un trabajo bien hecho.
Con el título Veneno encima, en letras rojas, la portada parece el póster de un thriller culinario. Aquí se cocina algo, y no es precisamente un cocido.
Me gusta la idea de la cocina como sitio de venganza. Es un lugar íntimo, de cuidados, donde se prepara lo que otro se va a meter en la boca confiando en ti. Por eso el veneno impresiona tanto: es la traición más doméstica que existe.
Escúchala, y ese día no pruebes nada de lo que te sirvan.