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La víctima perfecta: heridas antiguas y el «al principio no me di cuenta» en Usted es un puto narci psico encubierto

Casi todo el mundo que conoce esta canción se acuerda del final. El aviso por megafonía, el usted de ventanilla, la psicóloga de Villaverde y ese título soltado cuatro veces seguidas como un cántico de grada. Es lo que se queda, y es normal. Pero la canción no empieza ahí. Empieza con cuatro versos muy serios, casi de diario íntimo, que pasan rápido y que yo creo que son la llave de todo lo demás.

En la ficha de la canción ya hablé del aviso por megafonía y de la gracia de usar el lenguaje más formal del mundo para soltar un insulto castizo. Y hace tiempo escribí un post largo sobre cuándo llamar narcisista a alguien ayuda y cuándo sobra, así que no voy a repetir esa discusión. Aquí quiero quedarme en la confesión del principio. En lo que dice antes de la fiesta. La letra completa está publicada y es muy corta, así que merece la pena leerla entera antes de seguir.

Cuatro versos antes del aviso

La primera estrofa dice, más o menos, esto: al principio no se dio cuenta de nada, todavía tenía heridas antiguas sin curar, la otra persona lo detectó y supo enseguida que tenía delante a alguien fácil. Son cuatro frases. No hay chiste. No hay insulto. No hay rima de cachondeo.

Y luego, de golpe, suena el «atención, atención» y la canción se convierte en otra cosa. Ese contraste me parece fundamental. Si la canción empezara directamente con la megafonía, sería una broma. Una broma buena, pero solo una broma. Al poner delante esos cuatro versos, la broma tiene un motivo. Sabemos que quien se ríe ha sufrido antes, y que la risa es lo que viene después.

Hay muchas canciones de venganza que se olvidan de explicar por qué el que se venga tiene derecho a hacerlo. Esta no. Te da el contexto en quince segundos y luego te deja disfrutar del espectáculo.

«No me di cuenta de nada al principio»

La primera frase de la letra es «No me di cuenta de nada al principio». Es una frase que dice muchísima gente después de una relación dañina, sea de pareja, de amistad o de trabajo. Y casi siempre se dice con un poco de vergüenza, como quien confiesa una torpeza.

Me interesa mucho esa vergüenza, porque es injusta. Hay un fenómeno muy estudiado en psicología que se llama sesgo retrospectivo. Lo describió, entre otros, el investigador Baruch Fischhoff en los años setenta, y consiste en algo muy sencillo: cuando ya sabemos cómo terminó una historia, nos parece que el final era evidente desde el principio. Miramos atrás y vemos señales por todas partes. Pero esas señales solo parecen señales porque ya conocemos el desenlace. En su momento eran detalles sueltos, mezclados con cosas buenas, con cariño, con promesas.

Por eso la frase «no me di cuenta» no habla de tontería. Habla de cómo funciona la memoria. Nadie vive su vida con el final ya leído. Y la gente que manipula bien, precisamente, sabe esconder las señales entre muchos gestos agradables. Si fuera fácil de ver, no funcionaría.

Me gusta que la canción lo diga sin pedir perdón. No dice «qué tonto fui». Dice que no se dio cuenta, y explica por qué. Es una diferencia pequeña en la forma y enorme en el fondo.

Las heridas antiguas

La segunda frase es la que más me conmueve: «yo todavía no había curado mis heridas antiguas». Aquí la letra hace algo muy honesto. No echa toda la culpa fuera. Reconoce que llegó a esa situación tocado, con cosas pendientes de otras etapas, y que eso le hizo más vulnerable.

Fotogramas del videoclip oficial de «Usted Es un Puto Narci Psico Encubierto», de Mike Sain't Louis

Esto le pasa a muchísima gente. Llegas a un trabajo nuevo después de un despido que te dejó la autoestima por los suelos. Empiezas una relación cuando la anterior aún te duele. Haces amistad con alguien en una temporada en la que te sientes muy solo. En todas esas situaciones, cualquier persona que te dé un poco de atención brilla más de la cuenta. Y quien tenga malas intenciones lo nota.

Reconocer eso no es culparse. Es entenderse. Las heridas antiguas no son un defecto de carácter; son la consecuencia lógica de haber vivido. Lo único que dice la canción es que conviene saber que están ahí, porque hay gente que sabe buscarlas.

En el mundo LGTBI esta idea tiene un peso especial. Muchos llegamos a la edad adulta con heridas que vienen de muy atrás: el colegio, la familia, los años de armario. Eso hace que a veces aceptemos tratos que no deberíamos aceptar, solo porque alguien nos hace sentir vistos por primera vez. No es una regla, pero es un riesgo que conviene conocer.

Curar a tiempo, o al menos saber dónde duele

Si la canción tiene algo parecido a una moraleja, está escondida en esa segunda frase de la primera estrofa. No dice que el problema fuera tener heridas. Dice que aún no estaban curadas. Y eso abre una pregunta práctica que me parece útil: ¿qué se puede hacer con las heridas antiguas para que no te conviertan en blanco fácil?

No tengo una receta, y desconfío de quien la tenga. Pero sí hay algunas cosas que mucha gente cuenta que le sirvieron. Darse tiempo entre una etapa dolorosa y la siguiente, en lugar de saltar de una a otra. Tener a alguien de fuera, un amigo, una hermana, un profesional, que vea las cosas con distancia y se atreva a decir «esto no me suena bien». Desconfiar un poco de lo que parece demasiado perfecto demasiado pronto. Y, sobre todo, saber cuáles son los propios puntos débiles, no para avergonzarse de ellos, sino para reconocer cuándo alguien los está tocando a propósito.

Nada de eso garantiza nada. Pero ayuda a que, la próxima vez, el radar funcione en las dos direcciones.

La víctima perfecta

La tercera y cuarta frase completan la idea: el psicópata lo detecta, y ya sabía que tenía delante «la víctima perfecta». La expresión es dura, y la canción la usa sin adornos.

Lo que me parece interesante es el verbo. Detectar. Como un radar, como un perro que huele algo. La letra presenta a esa persona como alguien que no elige al azar, sino que busca un perfil. Y el perfil no es el de alguien débil, ojo, sino el de alguien que en ese momento tiene la guardia baja.

Esa es una de las cosas que más se repiten en los relatos de gente que ha salido de relaciones así: la sensación de haber sido elegido. De que al principio todo era tan perfecto que parecía hecho a medida. Hay quien llama a esa fase bombardeo de amor, del inglés love bombing: una avalancha de atención, halagos y planes que te deja sin capacidad de mirar con calma. Si ya llegabas con heridas, el efecto se multiplica.

No quiero convertir esto en una clase de psicología, porque no lo soy y la canción tampoco lo pretende. Pero sí me parece valioso que una canción tan gamberra tenga esta base tan reconocible. Mucha gente que la escucha se ve en esos cuatro versos antes de reírse con el resto.

Las señales que solo se ven después

Cuando alguien sale de una situación así, suele hacer un ejercicio muy doloroso: repasar. Volver a los primeros días, a los primeros mensajes, a la primera reunión, buscando el momento exacto en que debería haberse dado cuenta. Y casi siempre encuentra algo. Un comentario raro. Una broma que no tenía gracia. Un favor que luego se cobró caro.

Mike Sain't Louis como pegatina sobre una página de cuaderno con papeles rasgados, con el verso «yo todavía no había curado mis heridas antiguas» de «Usted Es un Puto Narci Psico Encubierto»

Lo que pasa es que esas señales, en su momento, venían envueltas. El comentario raro llegaba después de un elogio enorme. La broma sin gracia iba seguida de una invitación a comer. El favor se presentaba como generosidad pura. Separar la señal del envoltorio solo es fácil cuando ya has visto el final de la película.

Por eso me gusta tanto que la canción empiece contándolo así, sin dramatizar. No se fustiga ni hace una lista de errores propios. Constata un hecho: no lo vio, y había razones para no verlo. A partir de ahí, se permite pasar página y reírse.

Creo que esa es una lección útil para cualquiera que esté en pleno repaso. Mirar atrás sirve para aprender, para reconocer patrones la próxima vez. Pero no sirve de nada convertir ese repaso en un juicio contra uno mismo. La persona que eras al principio no tenía la información que tienes ahora. Tratarla con un poco de cariño es lo mínimo.

El trabajo como escenario

Otra cosa que distingue esta canción de muchas otras del catálogo es el escenario. No pasa en un dormitorio ni en una discoteca. Pasa en una empresa. El aviso dice que el peligro está dentro de la propia empresa, y aparece un director y una psicóloga.

El acoso en el trabajo es un tema del que se habla menos de lo que se debería. En España, la ley de prevención de riesgos laborales obliga a las empresas a proteger la salud de sus trabajadores, y eso incluye los riesgos psicosociales; muchas tienen protocolos específicos contra el acoso. Pero entre lo que dice un papel y lo que pasa en una oficina puede haber un abismo. Mucha gente aguanta durante meses a un compañero o a un jefe que le hace la vida imposible, porque necesita el sueldo, porque no tiene pruebas o porque nadie le cree.

Por eso la fantasía de la canción tiene tanta gracia. Imagina una empresa donde por fin alguien se toma en serio el problema. Donde se convoca una reunión, se avisa por los altavoces y se pide confirmar un diagnóstico. Es exactamente lo que muchas personas acosadas habrían querido: que alguien con autoridad dijera en público lo que ellas llevaban tiempo viendo.

En el catálogo hay otras canciones que miran hacia ese mundo de oficinas, coordinadores y jefes, como Asqueroso coordinador o En grupo mienten, explotan siempre, que comparte con esta el nombre de la empresa inventada. Juntas forman casi una pequeña saga laboral.

Por qué cuesta tanto que te crean

Hay otra razón por la que la fantasía de la megafonía resulta tan satisfactoria, y tiene que ver con algo que conoce cualquiera que haya denunciado un abuso en un entorno cerrado: lo difícil que es que te crean.

La persona que manipula bien suele ser encantadora con casi todo el mundo. Es la que lleva cruasanes los viernes, la que se acuerda de los cumpleaños, la que cae bien al jefe. Cuando alguien dice que esa persona le está haciendo daño, la reacción habitual es la sorpresa, y muchas veces la desconfianza. Pero si es majísimo, dicen. Si conmigo siempre se ha portado bien.

Eso deja a quien sufre en una posición agotadora. No solo tiene que aguantar lo que le pasa; también tiene que convencer a los demás de que le está pasando. Y cuanto más insiste, más fácil es que lo tachen de exagerado, de rencoroso o de inestable.

La canción resuelve ese problema de un plumazo. En su mundo imaginario, ya no hace falta convencer a nadie. La propia empresa avisa por los altavoces. El director y la psicóloga ya están esperando. La sospecha ya es oficial. Es la fantasía de quien se ha cansado de dar explicaciones: que por una vez sea la verdad la que vaya a buscarle, y no al revés.

De quien sufría a quien convoca

El giro más bonito de la canción, para mí, es un cambio de papeles. En la primera estrofa, quien narra es la persona que no se daba cuenta, la que tenía heridas, la víctima perfecta. En la segunda, de repente, la situación se da la vuelta: ahora es a la otra persona a quien llaman por megafonía. Ahora es ella la que tiene que ir a una reunión que no ha pedido. Ahora es ella la que está bajo sospecha.

Collage con un detalle de la carátula de «Usted Es un Puto Narci Psico Encubierto» y las carátulas de «Perverso Narcisista», «Asqueroso Coordinador», «En Grupo Mienten Explotan Siempre», «El Narcisista»

Ese cambio de posición es muy liberador. Quien ha vivido una situación de manipulación sabe lo que es sentirse siempre examinado, siempre a la defensiva, siempre dando explicaciones. La canción le da la vuelta a eso. El que examinaba pasa a ser examinado.

Y lo hace con cortesía. Es solo un momento, dice el aviso. Sintiéndolo mucho. Esa educación exagerada es parte de la venganza. No hay gritos ni portazos. Hay un protocolo. Y nada molesta más a alguien acostumbrado a controlar que verse metido en un procedimiento que no controla.

Por qué la risa llega después

Hay una pregunta que me hacen a veces sobre canciones como esta: ¿no es frivolizar con algo serio? Yo creo que no, y la estructura de la propia canción es mi respuesta.

La risa llega después. Primero está la herida, contada sin chistes. Después está la carcajada. Ese orden importa. Reírse de lo que te ha hecho daño es una de las formas más antiguas de recuperar el control. No borra lo que pasó, pero cambia tu relación con ello. Lo que antes te daba miedo se vuelve ridículo, y lo ridículo ya no puede hacerte tanto daño.

En Madrid tenemos mucha tradición de esto. El humor castizo, el chotis, la zarzuela, la revista: hay toda una cultura de reírse de lo que duele. Y el humor queer, el de las locas de toda la vida, lleva décadas haciendo lo mismo. Convertir el insulto en arma propia, la burla en espectáculo, el miedo en número de cabaret.

Esta canción bebe de las dos fuentes, y no por casualidad: las dos saben que el que se ríe el último no siempre ríe mejor, pero desde luego ríe más tranquilo, porque ya no tiene miedo de lo que le hicieron. Tiene la psicóloga de Villaverde, que es pura geografía madrileña, y tiene el descaro de soltar el título entero en el estribillo, sin pedir permiso a nadie.

El insulto como diagnóstico

Hay un detalle del lenguaje que me hace mucha gracia. El título mezcla el vocabulario de la consulta con el de la barra del bar. «Narci» y «psico» son abreviaturas de palabras técnicas, narcisista y psicópata, recortadas como se recortan las palabras cuando se usan mucho en la calle. Y delante va un «puto» que no deja lugar a dudas sobre el tono.

Es un retrato muy exacto de cómo hablamos hoy. Términos que antes solo usaban los especialistas ahora circulan por los grupos de amigos, por los vídeos cortos, por las sobremesas. Esto tiene un lado bueno, porque ayuda a poner nombre a cosas que antes no lo tenían, y un lado peligroso, porque se puede acabar llamando narcisista a cualquiera que no conteste un mensaje.

La canción juega con esa ambigüedad a propósito. Pide confirmar un diagnóstico, como si hiciera falta un papel oficial para decir lo que ya se sabe. Y al mismo tiempo, deja claro que es una fantasía: nadie va a llamar a nadie por megafonía en la vida real. Es un desahogo, no un informe clínico. Y precisamente porque es un desahogo puede permitirse exagerar todo lo que quiera, que para eso están las canciones.

Lo que la canción no dice

Me parece importante señalar también lo que la letra deja fuera. No da detalles concretos de lo que pasó. No cuenta escenas, no enumera agravios, no aporta fechas. Los personajes, el señor Don Andrés, el director, la psicóloga, son figuras de una especie de teatro de oficina, inventadas para la ocasión.

Ficha de la canción «Usted Es un Puto Narci Psico Encubierto» con su carátula: disco «Ojalá Se Pudiera Viajar a Gayfolk», letra y producción de Mike Sain't Louis

Eso permite que la canción funcione para mucha gente distinta. Cada oyente puede poner en el papel del señor citado por megafonía a quien quiera. Al jefe que le gritaba, a la compañera que le robaba el mérito, al ex que le hacía dudar de su memoria. La canción no juzga a nadie real. Pone en escena una fantasía de justicia.

Canciones hermanas

Esta canción tiene muchas primas en el catálogo. El narcisista se queda en el retrato. El descarte del narcisista mira lo que pasa cuando te dejan tirado. No contact habla de cortar del todo. Y Andrés se niega incluso a mantener una amistad. Usted es un puto narci psico encubierto es la más teatral de todas, la que convierte el desahogo en función.

Está en Ojalá se pudiera viajar a Gayfolk, el segundo disco de la trilogía Planeta Gayfolk, un disco donde el deseo de escapar a otro sitio se mezcla con muchas cuentas pendientes de este.

Si te has reconocido en los primeros versos

Si mientras leías esto has pensado en alguien concreto, en una relación o un trabajo donde te sentiste así, quiero decirte una cosa: no darte cuenta al principio no te hace tonto. Te hace humano. Y salir de ahí, aunque cueste, es posible.

Hablar con alguien de confianza ayuda mucho. Y si lo que estás viviendo te está quitando las ganas de todo, pide ayuda hoy. En España puedes llamar al 024, la línea de atención a la conducta suicida, gratuita y disponible a cualquier hora, o al 112 si es una emergencia. Si estás fuera de España, llama al número de emergencias de tu país.

Para quién es esta canción

Para quien ha tardado meses en ver lo que ahora le parece evidente. Para quien llegó a un trabajo o a una relación con heridas que nadie veía. Para quien ha pasado por el despacho del jefe sin saber por qué. Para quien necesita reírse de lo que le quitó el sueño.

Y para quien todavía comparte planta, mesa o grupo con alguien así. Que la escuche con los cascos puestos, de camino a la oficina, y sonría por dentro cuando llegue el aviso.

Cómo escucharla

La canción está en la página de singles y en todas las plataformas, y se puede descargar gratis desde la sección de descargas. Escúchala entera, desde el principio, sin saltarte esos cuatro versos serios: sin ellos, el estribillo no tiene la misma gracia.

Como letrista, compositor y productor musical, me gusta escribir canciones que empiezan en la herida y terminan en la carcajada. La música y las interpretaciones se generan con inteligencia artificial, pero esa forma de reírse de lo que dolió es muy de aquí.

Si este tema te toca de cerca: en la serie «Salud mental sin tabú» hablo abiertamente de mi salud mental (el abuso narcisista, el bullying y los abusos que sufrí de niño, mi diagnóstico a los 41 y la terapia) y reúno dónde pedir ayuda. Si piensas en el suicidio, llama al 024.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata Usted es un puto narci psico encubierto? De alguien que, después de una relación de manipulación en el trabajo, imagina una escena de justicia: un aviso por megafonía que cita a la persona responsable para confirmar un diagnóstico. Empieza con una confesión seria sobre heridas antiguas y termina en un estribillo de pura burla.

¿Qué significa «la víctima perfecta» en la letra? Se refiere a la idea de que quien manipula suele detectar a personas con la guardia baja, por ejemplo porque arrastran heridas sin cerrar. La letra lo usa para explicar por qué al principio no se dio cuenta de nada.

¿Los personajes son reales? No. El señor Don Andrés, el director y la psicóloga de Villaverde son personajes inventados de una especie de teatro de oficina. La canción no habla de ninguna persona real.

¿Es una canción sobre el acoso laboral? En parte. El escenario es una empresa y la fantasía es que, por fin, alguien con autoridad se tome en serio lo que la víctima veía. Pero sirve para cualquier relación en la que alguien se haya sentido manipulado.

¿Quién hace esta canción? Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical que se presenta como «el primer cantautor IA»: escribe las letras y dirige la producción, y la música y las interpretaciones vocales se generan con inteligencia artificial.

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