
Por Mike Sain't Louis ·
Mis canciones sobre narcisismo: escucharlas con cuidado
Durante veinte años viví atrapado en dos relaciones con parejas narcisistas. Lo he contado en mi página y no voy a dar más detalles aquí, porque no hace falta y porque no quiero nombrar a nadie. Lo que sí he hecho es escribir. Muchas de mis canciones salen de ahí, de intentar contar mi versión cuando durante años la única versión que circulaba era la de otro.
Con el tiempo me he dado cuenta de algo: esas canciones no se escuchan todas igual. Hay algunas que son una fiesta, que suenan a revancha y a pista de baile. Y hay otras que son una herida abierta y que pueden remover mucho a quien ha pasado por algo parecido. Por eso me apetecía escribir esta guía. No es una lista de mis mejores temas. Es una forma de proponerte un orden y unas precauciones, por si llegas a estas letras desde un sitio delicado.
Antes de nada, lo más importante: si ahora mismo estás mal, si sientes que no puedes más, llama al 024, la línea de atención a la conducta suicida. Es gratuita, confidencial y funciona las veinticuatro horas. Si hay un peligro inmediato, llama al 112. Una canción puede acompañar, pero no sustituye a una persona que te escuche.
Primero, las que se bailan
Si nunca has escuchado mis canciones sobre este tema, yo empezaría por las que tienen ritmo de discoteca. No porque sean menos serias, sino porque cuentan el final de la historia: el momento en que ya te has ido y empiezas a respirar.
«Gaslighting» es una de ellas. Habla de esa técnica de manipulación que consiste en hacerte dudar de tu propia memoria, de convencerte de que lo que viviste no pasó. La canción arranca justo ahí:
Me dices baby no pasó Que lo soñé, que todo fui yo
Y enseguida responde con algo que a mí me costó años poder decir en voz alta: «Pero sorry, yo sé bien / Lo que vi, lo que sentí también». Luego llega el estribillo, que es pura celebración, con su «Gracias pero no» y su «I am free now». Es una canción para cantar a gritos en la ducha o en la pista, con tacones o sin ellos.
La otra que recomiendo para empezar es «No contact», que es la que tienes en el vídeo de arriba. El contacto cero es una de las cosas que más se recomiendan a las personas que salen de una relación así: cortar toda comunicación para que el otro no pueda volver a engancharte. La canción lo convierte en un himno de baile. Hay un verso que me importa mucho:
Mi therapist me ha ayudado No contact and desenmascarado
Me gusta que esté ahí, en medio de una canción bailable, porque la ayuda profesional aparece como algo normal, no como un drama. Ir a terapia no es un fracaso. A mí una buena psicóloga me está ayudando mucho, y si una canción de discoteca puede quitarle un poco de vergüenza a eso, me doy por contento.
Luego, las que tienen humor
Hay un segundo grupo de canciones que tratan el tema con sarcasmo. Me gustan porque reírse del abusador, cuando ya estás a salvo, es una forma de quitarle poder.
«Manual de escape de un narci» es la más clara. Está escrita como si fuera una receta, una lista de instrucciones que va soltando consejos con descaro:
Primero que nada, no le des reacción, su juego es el drama, su arma es la emoción.
Aquí quiero hacer una advertencia, porque es justo lo que significa escuchar con cuidado. La canción es una canción. Habla con la chulería de quien ya ha salido y se permite bromear. Algunas de sus frases, como reírse en la cara de alguien que te ataca, funcionan en una letra pero no siempre son lo más prudente en la vida real. Si estás dentro de una relación así, tu seguridad va primero, y lo mejor es pedir ayuda a profesionales y a gente de confianza, no provocar al otro. Tómate el «manual» como lo que es: un desahogo con ritmo, no un protocolo.
Dicho eso, hay versos que me siguen pareciendo muy certeros. Este, por ejemplo, sobre esos regresos con lágrimas que conoce cualquiera que haya pasado por algo así:
Si vuelve con lágrimas, pidiendo perdón, ya tiene otro plan de manipulación.
Después, las que usan metáforas
Un tercer grupo de canciones habla del tema a través de una imagen. Eso permite tomar distancia: no estás escuchando una historia concreta, estás escuchando un cuento.
«Vampiro emocional» es la mejor de ese grupo. El abusador aparece como una criatura que se alimenta de los demás, que arrastra sus cadenas por el bar «con esa sonrisa forzada al saludar». La letra se lo dice de frente: «Muerdes sin sangrar, pero dejas cicatriz». Me gusta mucho esa imagen porque explica algo difícil: el daño psicológico no se ve, pero queda.
La canción también describe muy bien cómo se elige a la víctima:
Seleccionas Al más débil y empiezas a atacar, Con mentiras y engaños te gusta manipular.
Y termina con una promesa que es más de deseo que de certeza: «Pero cada ciclo tiene su final». Es una canción oscura, con algo de película de terror, pero precisamente por eso es más fácil de escuchar que las que cuentan las cosas tal cual. La metáfora protege.
Y por último, las que duelen
Aquí es donde quiero ser más claro. Hay canciones mías sobre este tema que no tienen nada de fiesta. Suenan a momentos muy malos, y no lo disimulan. Si estás recién salido de una relación así, si todavía tienes pesadillas o si algo te recuerda demasiado a lo que viviste, te recomiendo dejarlas para más adelante. O escucharlas acompañado. O no escucharlas, que también está bien.
«El narcisista» es una de ellas. Es una canción rabiosa, con un estribillo que repite que «el narcisista odia a quien le ama» y que su corazón está congelado, «frozen». Tiene también un momento en el que la voz grita que no puede más:
Nunca te creyó cuando le dijiste no voy a aguantar máaaaaaaaaaaas
Esas vocales alargadas no son un adorno. Son el grito de alguien que no aguanta. Por eso digo que esta canción hay que escucharla con cuidado: si tú también has estado ahí, puede devolverte de golpe a ese sitio.
La otra es «Y sigo temblando siempre». Es probablemente una de las letras más crudas que he escrito sobre el tema. Habla de cómo la persona se enamora cuando por fin se siente comprendida, y de cómo después todo se derrumba. Hay un verso que me cuesta volver a escuchar:
los viajes al pueblo, el paseo con los perros, las navidades, cuando decías "ven aquí, no llores".
Lo que duele de ese verso es que son recuerdos buenos. Y la canción se pregunta si todo eso era mentira, si eran «tomas falsas». Es algo que mucha gente que sale de una relación con abuso psicológico se pregunta durante mucho tiempo. No hace falta escucharla para saberlo. Si decides hacerlo, quizá mejor de día, en un momento tranquilo y con alguien a mano.
Por qué las de baile van primero
Puede parecer raro que proponga empezar por las canciones más alegres. Lo hago porque creo que el orden importa. Cuando alguien sale de una relación con abuso psicológico, lo primero que suele necesitar no es revivir lo que pasó, sino recuperar algo de fuerza. Las canciones de pista dan eso: un estribillo que se canta con los brazos en alto, un ritmo que empuja hacia delante.
Hay además un contraste que me parece interesante. En «Gaslighting» o en «No contact» la letra habla de cosas muy serias, de manipulación y de miedo, pero la música va en dirección contraria, hacia la luz, el neón y la fiesta. Las letras las escribo yo; la música y la voz se hacen con IA, y en estas canciones esa producción electrónica funciona casi como una armadura. Te deja acercarte al tema sin quedarte atrapado en él.
Las canciones que duelen vienen después, cuando ya tienes un poco más de suelo bajo los pies. Y si nunca llegas a ellas, no pasa nada. No hay ninguna obligación de escuchar un catálogo entero.
Si escuchas por otra persona
A veces quien llega a estas canciones no es la víctima, sino alguien cercano: una amiga que no entiende por qué su amigo no termina de irse, un hermano preocupado, una madre que nota algo raro. Si es tu caso, estas letras pueden servirte para entender un poco cómo se vive eso desde dentro. Por qué cuesta tanto romper. Por qué uno duda de su propia memoria. Por qué los recuerdos buenos pesan tanto como los malos.
Pero ten cuidado con usarlas como argumento. Mandarle a alguien una canción titulada «El narcisista» para que «abra los ojos» puede salir mal, porque la persona puede sentirse juzgada o acorralada. Muchas veces ayuda más estar disponible, escuchar sin dar lecciones y, si la cosa es seria, animarle a buscar ayuda profesional. Si en algún momento hay riesgo, el 024 también atiende a familiares y amigos.
Unas pocas precauciones
Te dejo algunas cosas que a mí me sirven, por si te sirven también:
- Escucha en un momento tranquilo. No a las tres de la mañana, cuando todo parece peor. Ni justo después de haber tenido contacto con esa persona.
- Para cuando quieras. No le debes nada a ninguna canción. Si una letra te remueve, apágala. No hay que llegar al final.
- Ten a alguien a mano. Una amiga, un hermano, alguien con quien puedas hablar si te viene un recuerdo fuerte.
- No uses las canciones como diagnóstico. Mis letras hablan de lo que viví. No sirven para decidir si tu pareja es o no es narcisista. Para eso está la ayuda profesional.
- Si algo te desborda, pide ayuda. El 024 está para eso. El 112, si hay peligro.
Por qué las escribo
Alguien podría preguntarse si no hace daño volver una y otra vez a este tema. A veces sí. Pero escribir estas canciones fue la manera que encontré de contar mi versión, y mi intención es dar visibilidad al abuso narcisista y psicológico, que es un daño que no deja marcas a la vista y que a mucha gente le cuesta reconocer.
Si alguien escucha una de estas canciones y piensa «esto también me pasó a mí», ya ha merecido la pena. No porque la canción vaya a arreglar nada, sino porque sentirse menos solo es un primer paso.
Todas las letras completas están en letras, y los temas se pueden escuchar desde la página de singles. Los videoclips están en vídeos. Y si quieres ver cómo encajan estas canciones dentro de un universo más grande, con humor, fiesta y planetas, pásate por Planeta Gayfolk.
En el Diario de Planeta Gayfolk hay toda una serie de notas sobre relaciones tóxicas, narcisismo y salud mental, escritas con el mismo cuidado. Puedes empezar por el diario. Y recuerda: si lo estás pasando mal, 024. No estás solo.