
Por Mike Sain't Louis ·
El novio que nunca hace videollamada: estafas románticas, perfiles falsos con IA y cómo protegerte
Hay una pregunta en «Mi último ex era una IA disfrazada» que siempre arranca risas:
¿Entonces mi último ex era una I A disfrazada?
La canción juega con la idea de que un novio artificial sería más fiable que uno de carne y hueso, porque al menos no mentiría, y termina con una sospecha cómica: a lo mejor el ex que te engañó era una máquina mal programada, una a la que justo le fallaba el chip de la traición. Ya conté esa lectura del desamor como avería en el artículo sobre el defecto de fábrica.
Hoy quiero darle la vuelta al chiste, porque hay una versión de esa pregunta que no tiene ninguna gracia. Miles de personas descubren cada año que la pareja con la que llevaban semanas, meses o incluso años hablando por el móvil no existía. Detrás de las fotos perfectas y de los mensajes de buenos días había una organización dedicada a una sola cosa: sacarles dinero. A eso se le llama estafa romántica, o romance scam, y la inteligencia artificial le está poniendo maquillaje nuevo a un engaño muy antiguo.
Soy letrista, compositor y productor musical. No soy policía ni experto en ciberseguridad, así que lo que cuento aquí sale de lo que publican fuentes oficiales como la Policía Nacional, el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) o la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos. Si estás en una situación así, lo primero es pedir ayuda a quienes saben, y al final del texto te dejo dónde.
Una estafa de dinero que entra por el corazón
La Policía Nacional lo describe muy bien: la estafa amorosa es un fraude contra el patrimonio, que ha llevado a algunas personas a la ruina, y además es una estafa emocional. Las dos heridas van juntas. Quien la sufre pierde dinero, pero también pierde la historia que creía estar viviendo, y eso a veces duele más que la cuenta del banco.
El mecanismo es casi siempre el mismo. Un perfil atractivo te escribe en una aplicación de citas, en una red social o incluso por un mensaje que parece un error («Perdona, ¿eres Laura?»). La conversación es agradable, atenta, constante. Te pregunta por tu día, recuerda lo que le contaste, te da los buenos días y las buenas noches. Poco a poco se convierte en la persona con la que más hablas. Y cuando la confianza está construida, aparece un problema que solo se arregla con dinero.
No es una casualidad ni un impulso de última hora. Según la Policía Nacional, detrás de estos perfiles suele haber organizaciones criminales especializadas, a veces en el extranjero, con mucha experiencia, que se acercan con discreción y se toman su tiempo. El contacto puede durar años.
Las cifras de un negocio enorme
En España no hay una estadística pública que separe bien las estafas románticas del resto de ciberestafas, así que el dato más citado viene de Estados Unidos. La Comisión Federal de Comercio (FTC) recibió en 2023 más de 64.000 denuncias de estafas románticas, con pérdidas declaradas de unos 1.140 millones de dólares. La pérdida mediana por persona fue de 2.000 dólares, la más alta entre las estafas de suplantación que registra ese organismo.
Y esas son solo las denuncias. Mucha gente no denuncia nunca, por vergüenza, por miedo a que la familia se entere o porque todavía no se cree que la persona con la que hablaba fuera falsa. La propia naturaleza del engaño juega en contra de que salga a la luz.
Qué ha cambiado con la inteligencia artificial
Las estafas románticas existían mucho antes de los chatbots. Antes se hacían por carta, luego por correo electrónico, después por redes sociales. Lo que aporta la inteligencia artificial es velocidad, volumen y apariencia de verdad.

La Policía Nacional advierte de que los estafadores usan fotos robadas o manipuladas de personas atractivas, incluso generadas con IA. Antes, una búsqueda inversa de la imagen solía delatar al ladrón de fotos: aparecía el modelo de Instagram al que se las habían quitado. Con imágenes generadas desde cero, esa comprobación ya no siempre da resultado, porque la cara no pertenece a nadie.
Además, los programas de texto permiten escribir mensajes sin faltas, en cualquier idioma y con un tono cálido, a muchas personas a la vez. Lo que antes delataba a un estafador, como una ortografía rara o frases traducidas a trompicones, ahora puede no aparecer. También se pueden fabricar audios y vídeos falsos que imitan a una persona real. Por eso las pistas antiguas siguen sirviendo, pero ya no bastan solas.
En la canción, el novio artificial tiene una virtud: nunca miente. En la vida real, la IA en manos de un estafador hace exactamente lo contrario. No es la máquina la que engaña, es quien la maneja.
Las señales que se repiten
Casi todas las guías oficiales coinciden en una serie de señales. Ninguna por separado demuestra nada, pero cuando se juntan varias conviene encender todas las luces.
- Nunca hay videollamada. Siempre falla la cobertura, se le ha roto la cámara, está en una base militar o en una plataforma petrolífera. La Policía Nacional lo menciona expresamente: no quieren hacer videollamadas con el pretexto de que tienen mala cobertura.
- Una profesión atractiva y lejana. Militar en misión, piloto, médico en una ONG, ingeniero en alta mar. Profesiones que explican por qué no puede verte y que dan una imagen de persona respetable.
- Prisa emocional. A los pocos días ya habla de amor, de destino, de que nunca había sentido algo así. Esa intensidad tan rápida es una forma de saltarse tus defensas.
- Te pide salir de la aplicación. Quiere pasar cuanto antes a WhatsApp, Telegram u otra app. La policía recomienda mantener la conversación dentro de la plataforma de citas, porque fuera pierdes la protección de sus administradores.
- Fotos bonitas y poca información. Perfiles con imágenes de revista y muy pocos datos verificables.
- Incoherencias. Detalles de su vida que cambian, horarios que no cuadran, respuestas que esquivan preguntas concretas.
- El problema que solo se arregla con dinero. Y esta es la definitiva.
Las excusas para pedir dinero
La Policía Nacional enumera algunas de las excusas más habituales: el pago de impuestos para cobrar una herencia, unos aranceles retenidos en el aeropuerto, el dinero para comprar un billete y por fin venir a verte. Hay muchas más: una operación urgente, una multa, una cuenta bloqueada, un paquete en la aduana.
La consigna oficial es tajante: nunca envíes dinero. No hace falta analizar si la historia es creíble. Solo el hecho de que alguien a quien no has visto nunca en persona te pida dinero debe hacer saltar las alarmas.
Hay una variante cada vez más extendida que no empieza pidiendo dinero, sino ofreciendo ganarlo. Después de semanas de conversación, la persona te cuenta que gana mucho invirtiendo en criptomonedas o en una plataforma de inversión, y se ofrece a enseñarte. Te enseña capturas de beneficios, te anima a empezar con poco y, al principio, la plataforma muestra ganancias. Cuando intentas retirar el dinero, aparecen comisiones, impuestos o bloqueos que hay que pagar para «liberar» los fondos. En inglés a esta modalidad se la conoce con un nombre muy gráfico, pig butchering, porque la víctima es «engordada» con confianza antes de ser desplumada. Si alguien que has conocido por internet te propone invertir, la respuesta es no.
Por qué cae gente lista
Existe la idea de que en estas estafas solo caen personas ingenuas o mayores. No es verdad. Caen médicas, abogados, ingenieros, gente joven, gente con estudios y gente que se considera desconfiada. La estafa no ataca la inteligencia, ataca la soledad, el cansancio, la ilusión y las ganas de que algo bonito sea verdad.

También funciona porque explota mecanismos que todos tenemos. La reciprocidad: si alguien te da atención y cariño todos los días, sientes que le debes algo. La coherencia: cuanto más has invertido en una relación, más cuesta admitir que era falsa. Y el aislamiento: muchas de estas historias incluyen frases del tipo «no se lo cuentes a nadie, no lo entenderían», que te separan de las personas que podrían avisarte.
Las personas LGTBI conocemos bien un factor añadido. Cuando una relación tiene que vivirse a escondidas, porque todavía no has salido del armario o porque tu entorno no la aceptaría, el secreto se vuelve normal. Y el secreto es el mejor aliado de quien estafa. Si no puedes contarle a nadie que estás enamorado, nadie podrá decirte que algo no cuadra.
Lo que esto tiene que ver con el abuso que conozco
Escribo de esto con cierta cercanía. Yo perdí veinte años de mi vida con dos parejas narcisistas, y lo que he aprendido es que la manipulación afectiva sigue un guion muy parecido, haya o no dinero de por medio. Primero llega la avalancha de atención, esa sensación de haber encontrado a alguien que te entiende como nadie. Después llega el aislamiento. Y al final, la factura.
No digo que toda estafa romántica sea lo mismo que una relación con una persona narcisista. Son cosas distintas. Pero las señales de entrada se parecen, y por eso me interesa tanto que se conozcan. Hablé del inicio deslumbrante en el artículo sobre el bombardeo y de cómo se distorsiona la realidad en el texto sobre «Gaslighting». Si una historia empieza demasiado bien y demasiado rápido, merece la pena mirarla con calma.
Escribir canciones fue mi manera de contar mi parte de la historia. Hoy estoy en tratamiento psiquiátrico y psicológico, y si algo intento con este blog es que otras personas reconozcan antes las señales que yo tardé tanto en ver.
Cómo comprobar si la persona existe
Hay comprobaciones sencillas que no ofenden a nadie que sea sincero:
- Pide una videollamada breve. No hace falta una cena virtual de dos horas. Un minuto basta. Si siempre hay excusas, ya tienes una respuesta.
- Haz una búsqueda inversa de sus fotos. La policía lo recomienda. Puede no detectar una imagen generada con IA, pero sigue destapando muchas fotos robadas.
- Fíjate en los detalles de las imágenes. Fondos raros, manos extrañas, pendientes que no coinciden, textos ilegibles en carteles. No es infalible, pero ayuda.
- Pregunta cosas concretas y vuelve a preguntarlas días después. Las historias inventadas tienden a cambiar.
- Cuéntaselo a alguien de confianza. Una amiga, un hermano, alguien que no esté dentro de la emoción. Mirar desde fuera es una gran herramienta.
Ninguna de estas comprobaciones es una prueba definitiva. Pero si alguien se ofende porque quieres verle la cara o se enfada porque se lo cuentas a tu mejor amiga, esa reacción ya dice mucho.
Si ya has enviado dinero
Si estás leyendo esto y te has reconocido, lo primero: no es culpa tuya. Lo segundo: actúa rápido, porque el tiempo importa.
- Corta el contacto y bloquea. Es lo que recomienda la Policía Nacional. No avises, no discutas, no intentes desenmascararle. Esas organizaciones saben dar la vuelta a cualquier conversación.
- No envíes más dinero. Aunque te prometan devolverte lo anterior a cambio de un último pago. Es un clásico: después de la estafa llega a veces una segunda, con alguien que se presenta como abogado, policía o empresa de recuperación de fondos que te cobra por recuperar tu dinero.
- Llama a tu banco cuanto antes. Explica lo ocurrido. Según el método de pago y el tiempo que haya pasado, a veces se puede intentar frenar o reclamar una operación.
- Guarda las pruebas. Capturas de las conversaciones, el perfil, los números de teléfono, los justificantes de las transferencias, las direcciones de las plataformas de inversión.
- Denuncia. En comisaría o en el cuartel de la Guardia Civil. La estafa es un delito recogido en el Código Penal, a partir del artículo 248. Denunciar sirve para tu caso y también para que la policía pueda unir piezas de organizaciones que estafan a muchas personas a la vez.
- Cambia contraseñas si has compartido datos de acceso, y activa la verificación en dos pasos en tus cuentas.
Dónde pedir ayuda
En España existe un servicio público pensado para estas dudas: el 017, la línea de ayuda en ciberseguridad del INCIBE. Es gratuito y confidencial, atiende de 8:00 a 23:00 todos los días del año, también por WhatsApp en el 900 116 117 y por Telegram en @INCIBE017. Su equipo da asesoramiento técnico, legal y psicosocial. Ojo: el 017 no recoge denuncias, pero te orienta sobre cómo y dónde presentarlas.

Para denunciar, la Policía Nacional y la Guardia Civil. Si hay una urgencia o te sientes en peligro, el 112.
Y si lo que te pesa es la vergüenza, o la tristeza de haber perdido algo que creías real, no lo cargues a solas. El 024 es la línea de atención a la conducta suicida: gratuita, disponible las 24 horas, y también atiende a familiares y amigos que están preocupados por alguien. Tu médica de cabecera también puede ayudarte a buscar apoyo psicológico. Una estafa romántica es una pérdida, y las pérdidas se lloran.
Si le pasa a alguien que quieres
A veces somos nosotros quienes vemos las señales desde fuera. Una amiga que lleva meses enamorada de alguien a quien nunca ha visto, un tío que de repente habla de inversiones milagrosas, un compañero que pide dinero prestado para «ayudar a su pareja».
Lo que menos funciona es el sermón. Decirle «te están estafando, cómo puedes ser tan tonta» suele provocar el efecto contrario: la persona se cierra y defiende todavía más su relación. Funciona mejor preguntar con curiosidad. «¿Habéis hecho alguna videollamada?», «¿Qué te contó de su trabajo?», «¿Te importa si buscamos juntas sus fotos?». Dar información sin humillar. Y, sobre todo, dejar la puerta abierta: que sepa que, cuando quiera hablar, no le vas a decir «te lo dije».
Escribí sobre cómo acompañar a alguien en una relación dañina en el texto sobre acompañar a un amigo que sale con un narcisista. Muchas de esas ideas sirven aquí también.
Cuando el perfil falso es el de un famoso
Hay otra versión del mismo truco que se aprovecha de la admiración en lugar del flechazo. Alguien te escribe haciéndose pasar por una actriz, un futbolista o un músico de moda, o por su «representante», y te cuenta que la estrella ha leído tus comentarios y quiere conocerte. Al cabo de un tiempo aparece la petición: una tarjeta regalo, una cuota para un club de fans exclusivo, un billete para un encuentro privado.
Con las imágenes y los audios generados por IA, estos montajes se han vuelto más convincentes. Puede llegarte un vídeo en el que el famoso parece decir tu nombre. La regla sigue siendo la misma: las personas famosas no piden dinero a sus seguidores por mensaje privado, y sus equipos tampoco. Si lo hacen, no son ellas.
Lo mismo sirve para los anuncios que circulan en redes con caras conocidas recomendando inversiones milagrosas. Si una cara famosa te promete multiplicar tus ahorros, desconfía de la cara y desconfía de la promesa.
Denunciar el perfil también ayuda
Además de la denuncia policial, merece la pena denunciar el perfil dentro de la propia aplicación o red social. Las plataformas tienen opciones para reportar cuentas falsas o fraudulentas y, aunque no siempre actúan tan rápido como querríamos, cada aviso suma. Un perfil que te ha escrito a ti probablemente está escribiendo a decenas de personas a la vez.

No hace falta estar segura al cien por cien. Si algo te ha parecido sospechoso, repórtalo con una explicación breve: «Me pidió dinero», «Se niega a hacer videollamadas y usa fotos que aparecen en otra web». Esa información ayuda a los equipos de moderación a cruzar datos.
Y si has perdido dinero, contarlo abiertamente, también protege a otros. Cuantas más personas hablen sin vergüenza de estas estafas, menos espacio tendrán quienes viven de que callemos.
Una lista corta para tener a mano
Si tuviera que resumir todo esto en un papel para pegar en la nevera, pondría esto:
- Si no la has visto nunca, ni en persona ni en vídeo, todavía no sabes quién es.
- El amor no tiene prisa por pedirte un favor económico.
- Nadie que te quiera te pide que guardes el secreto ante todo el mundo.
- Las inversiones que te propone una pareja de pantalla son siempre un no.
- Ante la duda, el 017; ante el delito, la denuncia; ante la tristeza, alguien con quien hablar.
Las aplicaciones de citas no son el enemigo
No quiero que este texto se lea como una campaña contra las aplicaciones de citas. Mucha gente, especialmente en el colectivo LGTBI, ha encontrado en ellas amistades, amores y una comunidad que no tenía cerca. El problema no es la herramienta, sino quien la usa para engañar.
De la seguridad en las citas presenciales, de las fotos y de la sextorsión ya hablé con detalle en el artículo sobre seguridad en las apps de citas. Lo que añado hoy es una regla muy simple para el terreno del dinero: el amor no viene con número de cuenta. Si alguien que solo conoces por la pantalla te pide dinero o te propone invertir, para.
La IA en mis canciones y la IA en manos de un estafador
Hay una ironía que no se me escapa. En mis canciones, la inteligencia artificial es una herramienta de trabajo y también un personaje. Lo he contado en el post sobre la inteligencia artificial y la autoría y en el texto sobre la IA como personaje de mis letras. En «Mi último ex era una IA disfrazada» y en «Mejor que Ben Affleck», el novio artificial es una fantasía para reírse del desamor.
La diferencia está en la transparencia. Una canción te dice desde el título que está jugando. Un estafador te esconde que hay una máquina, o una organización entera, detrás de las palabras bonitas. La tecnología es la misma; lo que cambia es la honestidad de quien la usa.
Lo que la canción acierta
Vuelvo a la pregunta del estribillo. «¿Entonces mi último ex era una I A disfrazada?» Hay algo muy sano en esa pregunta: es la de alguien que, después del golpe, se atreve a revisar la historia. Ya no se trata de culparse, sino de entender. ¿Qué me vendieron? ¿Qué quise creer? ¿Qué señales había?
Las personas que salen de una estafa romántica suelen describir esa misma sensación de despertar: mirar atrás y ver con claridad lo que antes era niebla. No es agradable, pero es el principio de la recuperación. Y no hay que hacerlo con la cabeza gacha. Quien debería sentir vergüenza es quien estafa, no quien amó de buena fe.
Así que, si alguna vez te descubres preguntándote si tu ex era una máquina disfrazada, que sea en una canción y entre risas. Y si la pregunta va en serio, llama al 017, habla con tu banco, denuncia y cuéntaselo a alguien que te quiera. No estás sola, no estás solo.
Puedes escuchar la canción y leer la letra completa, y seguir explorando el planeta desde el blog.
Preguntas frecuentes
¿Qué es una estafa romántica? Es un fraude en el que alguien crea un perfil falso, establece una relación sentimental a distancia con la víctima y, una vez ganada su confianza, le pide dinero o la convence de invertir en plataformas fraudulentas. La Policía Nacional la define como un fraude contra el patrimonio que además es una estafa emocional.
¿Cómo sé si un perfil de citas está hecho con IA? No hay un método infalible. Señales habituales: fotos de revista con poca información, rechazo constante a hacer videollamadas, profesiones lejanas como militar o piloto, prisa por hablar de amor, insistencia en salir de la aplicación y, sobre todo, cualquier petición de dinero. La búsqueda inversa de imágenes ayuda con fotos robadas, aunque no siempre con imágenes generadas.
He enviado dinero a alguien que conocí por internet, ¿qué hago? Corta el contacto y bloquea, no envíes más dinero, avisa a tu banco cuanto antes, guarda capturas y justificantes y denuncia ante la Policía Nacional o la Guardia Civil. Desconfía de quien te ofrezca recuperar el dinero a cambio de una comisión.
¿Qué es el 017? Es la línea de ayuda en ciberseguridad del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE). Es gratuita y confidencial, atiende de 8:00 a 23:00 todos los días del año y también por WhatsApp (900 116 117) y Telegram (@INCIBE017). Asesora, pero no recoge denuncias.
¿Por qué la gente no denuncia estas estafas? Sobre todo por vergüenza y por miedo a que su entorno se entere. Muchas víctimas tardan en aceptar que la relación era falsa. Denunciar ayuda a la propia víctima y a la policía a perseguir a organizaciones que suelen engañar a muchas personas a la vez.