Skip to content
← Song by songUn coche azul de noche, una botella en la calle y una galería de neones: el videoclip de «Cara de asco», escena a escena

By ·

Un coche azul de noche, una botella en la calle y una galería de neones: el videoclip de «Cara de asco», escena a escena

This article is only available in Spanish. Leer en español

La portada de «Cara de asco» no deja lugar a dudas. Rosa de arriba abajo, pelo rosa en punta, camisa abierta, un callejón mojado de noche y una mano levantada hacia la cámara con el dedo corazón bien estirado. Es la cara que se pone cuando alguien te dice algo que no merece respuesta. Cuando me tocó hacer el videoclip, quería que ese gesto se convirtiera en una historia, pero sin repetir la portada. Así que el gesto pasó a otras manos y a otras caras, y la ciudad de noche se llenó de neones.

Subí el clip a YouTube el 8 de septiembre de 2025 y dura 2:29. En la descripción le puse pocas etiquetas, pero muy claras: relaciones tóxicas, poner límites, libertad, Gayfolk y Planeta Gayfolk. Esas tres primeras palabras son, en realidad, el guion entero. El vídeo empieza dentro de algo que agobia, sigue con alguien que sale de ahí y termina con una galería de caras que ya no piden permiso.

Lo cuento siguiendo el reloj del propio vídeo. Los minutos son orientativos, con un margen de un par de segundos.

El título escrito con neón

El primer plano ya es una declaración de estilo. Estamos de noche, dentro de un coche antiguo de color turquesa, con la carrocería redondeada de los años cincuenta. Al volante va un chico de pelo oscuro; a su lado, una chica rubia platino, muy maquillada. Sobre la imagen, escrito a mano con letras de neón rosa que parecen trazadas con un rotulador de luz, aparece mi nombre y debajo, «Cara de asco».

Me gustaba que el título no fuera una tipografía de cartel, sino una firma de neón, como las que se ven en los escaparates de los bares de madrugada. Desde el primer segundo, la canción se presenta como algo nocturno, urbano y con un punto de cine antiguo.

La pareja en el coche

Durante los primeros treinta segundos el clip se queda dentro de ese coche. La cámara lo mira desde fuera, por la ventanilla, y por detrás de los cristales pasan luces de colores: rótulos rosas, azules, morados. La ciudad brilla, pero dentro del coche el ambiente es otro.

La pareja no se mira apenas. Ella mira hacia delante o hacia la cámara, con una expresión que va de la paciencia al hastío. Él conduce, serio, con la mirada fija. Hacia el segundo 12 la vemos a ella de frente, con los labios rojos y la mirada perdida; hacia el 16, a él, que gira un poco la cabeza. En algunos planos la luz cambia de color de golpe, del turquesa al rojo, como si la ciudad marcara el humor de la escena.

No hay diálogo ni gritos. Todo está en las caras. Es una de esas escenas en las que dos personas comparten un espacio pequeño y cada una está en un sitio distinto. Las etiquetas de la descripción hablan de relaciones tóxicas, y aquí no hace falta explicar nada: basta con ver cómo ella aparta la mirada.

El coche visto desde fuera

Sobre el segundo 28 la cámara sale y vemos el coche entero, blanco y turquesa, aparcado o avanzando muy despacio por una calle llena de luces rosas. Dentro, los dos siguen sentados, cada uno en su asiento.

Ese plano general es casi una postal. Desde fuera, la escena es bonita: coche de época, neones, una pareja guapa. Desde dentro, ya hemos visto que no lo es tanto. Me interesaba esa distancia entre lo que se ve desde la acera y lo que se vive en el asiento del copiloto.

Él, solo

Hacia el segundo 32 el clip cambia de punto de vista. Ahora vemos al chico solo, de espaldas, con las dos manos en la cabeza, como quien no entiende lo que acaba de pasar. Por el parabrisas se ve una avenida llena de luces. Hacia el segundo 36, otro plano: él, sentado al volante, con la mano tapándose media cara.

Fotogramas del videoclip oficial de «Cara de asco», de Mike Sain't Louis

El asiento de al lado ya está vacío. No vemos cómo se ha ido ella. El clip se salta ese momento, y me gusta que lo haga, porque lo importante no es la escena de la puerta, sino lo que viene después. Él se queda dentro del coche. Ella ya está fuera.

La calle de los neones naranjas

Sobre el segundo 40 la vemos por primera vez en la calle. Lleva un vestido de lunares, el pelo rubio suelto y una botella en la mano. Está de pie en mitad de una calle de noche, rodeada de rótulos de neón naranjas y rojos, y levanta la botella para beber a morro.

Es un gesto que vuelve muchas veces en el clip, con distintas mujeres y en distintas calles. No lo pensé como una invitación a nada, sino como una imagen de cine: la protagonista que se ha ido y, por primera vez en mucho rato, hace lo que le da la gana delante de todo el mundo. La botella es menos importante que el gesto de echar la cabeza hacia atrás.

La avenida morada

Hacia el segundo 44 cambiamos de calle. Ahora es una avenida bañada en luz morada y azul, con líneas de neón que corren por las fachadas como pistas de carreras. La chica del vestido de lunares sigue con su botella, ahora de perfil, con la cabeza alta. Hacia el segundo 48 la vemos de nuevo, más cerca, en la misma calle, con la botella todavía en la mano.

Esa luz morada me encanta. Es la luz de las ciudades de madrugada en las películas de los ochenta, cuando todo parece posible y nada está del todo bien. La chica ya no está en un espacio cerrado: la ciudad entera es suya.

El túnel de luz

Sobre el segundo 52 aparece uno de los planos más bonitos del vídeo. Una mujer, casi en silueta, está de pie dentro de un túnel formado por anillos de neón azules y rosas que se pierden hacia el fondo. Levanta la botella hacia la boca. No le vemos bien la cara; solo su perfil recortado contra la luz.

Ese túnel es como la salida de algo. Los anillos se repiten hacia el fondo y dan la sensación de movimiento, aunque ella está quieta. Lo coloqué en mitad del clip, justo entre la historia del coche y la galería de retratos, porque funciona como un pasillo de una parte a otra.

La primera mirada a cámara

Hacia el segundo 56 llega el primer retrato. Una mujer rubia, con el pelo corto y ondulado al estilo de las actrices de los años cincuenta, los labios rojos y la piel iluminada de azul y rosa, mira a cámara con la cabeza ligeramente levantada. Detrás de ella, una escalera de tubos de neón amarillos se abre en diagonal.

Es la primera vez que alguien en el clip nos mira de frente sin apartar la vista. En el coche, ella esquivaba los ojos de todo el mundo. Aquí no. Esta mujer mira como quien ya no tiene nada que explicar. Si tuviera que señalar un fotograma que resume el título, sería este: la ceja apenas levantada, la boca apretada, la barbilla arriba.

Otra mujer, otra botella

Sobre el minuto 1:04 aparece otra mujer, de piel oscura y pelo recogido, bebiendo de una botella en una calle bañada de luz morada, con rayos de neón que cruzan el cielo. Hacia el 1:12 y el 1:16 vuelve una chica con vestido en una calle mojada que refleja letreros rosas.

Collage con un detalle de la carátula de «Cara de asco» y las carátulas de «No Contact», «Not Your Supply», «El día de la liberación»

El gesto de la botella ya no pertenece a una sola protagonista. Pasa de una mujer a otra, de una calle a otra, como si fuera un relevo. Me parecía importante que no hubiera una sola heroína, sino muchas. El asco del título, el de no aguantar más lo que no te hace bien, no es de nadie en concreto: le puede pasar a cualquiera.

La galería de retratos

A partir del minuto 1:08 el clip se convierte, casi entero, en una galería de retratos. Son mujeres distintas, la mayoría rubias platino con el pelo ondulado, pero también una mujer de piel oscura con el pelo blanco y una chica de pelo rosa. Todas aparecen rodeadas de formas de neón: triángulos, círculos, escaleras, tubos flotantes, cubos de colores, bolas de discoteca.

Hacia el 1:08 una rubia mira de lado con un triángulo de neón detrás y una bola de espejos en una esquina. Hacia el 1:20, la mujer de pelo blanco aparece enmarcada en un triángulo azul y rosa. Sobre el 1:24, una rubia se lleva la mano al pelo, como quien se arregla antes de salir. Hacia el 1:28, otra rubia mira a cámara rodeada de tubos de luz que flotan a su alrededor como palillos de colores.

Esos retratos son el corazón del clip. Ya no hay historia, ni coche, ni calle: solo caras. Me interesaba que el vídeo terminara así, con un desfile de miradas, porque la canción no va de lo que pasó, sino de cómo te quedas después.

La chica del pelo rosa

Sobre el minuto 1:32 aparece una chica de pelo rosa claro, sonriendo de verdad, con luces azules y moradas detrás. Es la primera sonrisa abierta de todo el clip. Después de tanta mirada seria, esa sonrisa tiene algo de alivio.

El rosa, además, conecta con la portada. Allí el que va de rosa de arriba abajo soy yo. Aquí el color pasa a otra persona y viene acompañado de una sonrisa. Me gusta pensar que es la misma cara de asco, pero unos días después, cuando ya se ha pasado el enfado y solo queda la sensación de haberse quitado un peso.

El retrato de colores imposibles

Hacia el minuto 1:36 el clip se permite un plano casi de arte pop: un retrato con el pelo amarillo chillón y la piel azul, rodeado de cubos de colores que flotan, como un cartel serigrafiado. Es una imagen muy gráfica, de colores planos, que rompe con la iluminación de cine del resto.

Lo incluí porque me parecía que el clip necesitaba un golpe de exageración. La canción tiene algo de burla, y un retrato con la piel azul y el pelo amarillo es, al final, una pequeña burla al buen gusto.

Los anillos dorados

Sobre el minuto 1:40 aparece una rubia con pendientes dorados grandes, mirando de lado, con anillos de neón naranjas y amarillos detrás de la cabeza que parecen una aureola. Es el retrato más solemne de toda la serie.

Esa aureola de luz tiene algo de icono religioso, de estampita. Por un momento, esta mujer parece intocable.

La vuelta a la calle

Hacia el minuto 1:44 el clip vuelve a la calle por última vez. Una rubia con chaqueta de cuero negra bebe de una botella en mitad de una calle llena de rótulos. Hacia el 1:48, otra mujer lo hace en el centro de una gran avenida al anochecer, con los edificios encendiéndose detrás. Y sobre el 1:52 y el 1:56, una mujer con un vestido de leopardo repite el gesto delante de letreros de neón rojos, con la ciudad mojada a su alrededor.

Collage con un detalle de la carátula de «Cara de asco» y las carátulas de «Pura Magia», «Vampiro Emocional», «Lola Flores», «Viva la Alegría»

Son tres variaciones del mismo plano, cada vez con más ciudad alrededor. Si al principio la calle era estrecha, aquí la avenida es enorme. El clip abre el campo, como quien por fin respira hondo.

El final en la escalera amarilla

Los últimos treinta segundos vuelven a la galería. Hacia el minuto 2:00 una rubia de estilo pin-up, con labios rojos y círculos rosas y amarillos de fondo, mira a cámara. Hacia el 2:04, otra con jersey negro de cuello alto, delante de un triángulo de neón, nos mira muy seria. Sobre el 2:12, una rubia sonríe con fondo azul. Hacia el 2:20, otra sonríe rodeada de tubos de colores. Y el clip termina, hacia el 2:24, con una rubia delante de la misma escalera de neón amarillo del primer retrato.

Ese cierre en la escalera es un círculo. La primera mirada a cámara y la última comparten decorado. Entre una y otra han pasado la calle, la botella, el túnel y todos esos retratos. La cara es parecida, pero ya no significa lo mismo.

Por qué «Cara de asco»

Hay expresiones que dicen más que una frase larga. La cara de asco es una de ellas. Es la cara que pones cuando algo te sobra, cuando alguien insiste en lo que ya has dicho que no, cuando por fin te das cuenta de que no tienes por qué aguantar. Tiene algo de defensa y algo de liberación.

Por eso las etiquetas del vídeo son relaciones tóxicas, poner límites y libertad. La historia del coche es solo una manera de contarlo. Lo que importa es el paso de una cara a otra: de la mirada perdida en el asiento del copiloto a la mirada que se planta delante de la cámara.

En la trilogía hay otras canciones que miran a la gente que no te hace bien, como «No Contact» o «Not Your Supply». «Cara de asco» es la versión más callejera y más rosa de esa misma idea.

Los personajes

Ninguno de los personajes del vídeo es una persona real. Son figuras inventadas, creadas para el clip, y no representan a nadie en concreto. El estilo de muchas de ellas, con el pelo platino ondulado y los labios rojos, viene del cine antiguo y de los carteles de los años cincuenta, como homenaje a una estética, no a una persona.

Me gustaba que no hubiera una sola protagonista. La mujer del coche se multiplica en muchas mujeres, y eso convierte la historia en algo que le puede pasar a cualquiera.

Los colores

El clip entero está pintado con luz de neón. Rosa, azul, morado, amarillo y naranja, casi sin negros puros. Los tubos de luz forman triángulos, círculos, escaleras y túneles, y las calles mojadas duplican cada rótulo en el suelo.

Elegí esa paleta porque conecta con el rosa de la portada, pero la lleva de noche. Si la portada es un callejón con una farola, el clip es la ciudad entera encendida.

El ritmo del montaje

El vídeo tiene dos velocidades. La parte del coche es lenta, con planos largos en los que casi no pasa nada: una mirada, un giro de cabeza, una luz que cambia de color. Es el tiempo de las situaciones que se alargan sin que nadie se atreva a cortarlas. En cuanto ella sale, el montaje se acelera. Las calles se suceden cada pocos segundos, las mujeres cambian, los neones se mueven.

Ficha de la canción «Cara de asco» con su carátula: disco «El día de la liberación», letra y producción de Mike Sain't Louis

Ese cambio de ritmo es, en el fondo, el mismo cambio que cuenta la historia. Dentro del coche el tiempo pesa. Fuera, el tiempo vuelve a correr. Y en la galería final los retratos duran lo justo para que te dé tiempo a sostener la mirada, pero no tanto como para que te sientas cómodo. Quería que el espectador notara, sin necesidad de explicárselo, que algo se ha soltado a mitad del vídeo.

La portada frente al clip

Es curioso comparar las dos imágenes. En la portada estoy yo, solo, en un callejón, con el dedo levantado. Es un gesto de cara a fuera, dirigido a alguien que no sale en la foto. En el clip ese alguien sí aparece, al menos al principio: es el chico del coche, el que se queda con las manos en la cabeza. Y el gesto ya no es un dedo, sino una manera de mirar.

Me gusta que la portada y el vídeo no se repitan. La portada es el resumen en una sola imagen; el clip es la película que explica cómo se llega hasta ese gesto. Quien vea primero la portada y luego el vídeo tendrá las dos caras de la misma moneda: la rabia del momento y el alivio de después.

La ciudad como decorado

La ciudad del clip no existe. Es una mezcla de calles de cine negro, avenidas de película de ciencia ficción de los ochenta y escaparates de bar de madrugada. No hay nombres de calles reconocibles ni monumentos. Eso era importante para mí: no quería que la historia pasara en un sitio concreto, sino en cualquier ciudad de noche en la que alguien decide irse.

Los suelos siempre están mojados, como si acabara de llover. Ese detalle duplica cada luz y hace que las calles parezcan más anchas de lo que son. También tiene algo de limpieza. Después de la lluvia, la ciudad parece recién estrenada.

Dónde encaja en la trilogía

La canción vive en «El día de la liberación», el tercer disco de GAYFOLK, y si se ordena todo el catálogo es la número 32 de las 273. El nombre del disco y el del vídeo se entienden bien juntos.

Los videoclips de toda la trilogía están reunidos en la sección de vídeos. Para escuchar los tres discos en el orden en que los pensé, hay una ruta en «Cómo escuchar la trilogía Gayfolk de principio a fin».

«Cara de asco», como el resto de mis canciones, se escucha y se descarga sin pagar y sin registrarse en la página de descargas de mi web.

Mi papel

Me presento como el primer cantautor IA, y en la práctica eso quiere decir que soy letrista, compositor y productor musical: la música e interpretación vocal se hacen con IA a partir de lo que escribo y compongo. Lo explico paso a paso en «Qué es mío en una canción hecha con IA».

Para verlo otra vez

Hay un detalle que se escapa a la primera: dentro del coche, nadie mira a la cámara. En cuanto ella pisa la calle, casi todas las mujeres lo hacen. En la segunda vuelta, lleva la cuenta de esas miradas directas y busca la única sonrisa abierta del clip, la de la chica del pelo rosa. Ahí está, para mí, el final de la historia: la cara de asco que termina convertida en alivio.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se estrenó el vídeo y cuánto dura? Se publicó en YouTube el 8 de septiembre de 2025. Dura dos minutos y veintinueve segundos.

¿En qué disco está «Cara de asco»? En «El día de la liberación», el volumen que cierra la trilogía GAYFOLK; en el catálogo general ocupa el puesto 32 de 273.

¿Las mujeres del clip existen? No. Son personajes inventados para el vídeo; ninguna representa a una persona real.

¿Se puede descargar gratis? Sí. Está en la página de descargas de mi web, sin registro ni pago, además de en las plataformas de siempre.