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Cómo escuchar la trilogía GAYFOLK de principio a fin

Te voy a pedir algo muy poco moderno: que escuches tres discos seguidos, en el orden en que los hice, sin saltarte nada. Ya sé que casi nadie escucha así. Yo tampoco, la mayoría de los días. Pero la trilogía GAYFOLK está pensada como una sola historia en tres actos, y si la pones en aleatorio se te desordena el argumento, como una novela a la que se le han soltado las páginas.

Los tres discos son, por este orden, «Descubierto un nuevo planeta llamado GAYFOLK», «Ojalá se pudiera viajar a GAYFOLK» y «El día de la liberación». Los títulos ya cuentan bastante. Primero alguien encuentra un lugar donde puede ser quien es. Luego le entran unas ganas enormes de llegar. Y al final llega el día. Ese es todo el argumento. No hay más trama, y me parece suficiente, porque es la trama de mucha gente que conozco.

Antes de darle al play

Busca un rato largo. No te voy a dar minutos exactos porque prefiero que no lo cronometres, pero esto no se despacha en un trayecto de metro. Es una tarde. O una de esas noches que no terminan de acabarse.

La imagino sobre todo de dos maneras. Una es a solas, con cascos, tumbado, con el móvil boca abajo para no ver las notificaciones. La otra, la que más me gusta, es con amigos antes de salir, en ese rato en el que alguien se está planchando la camisa y otro no encuentra las llaves y nadie presta atención del todo, pero todo el mundo está escuchando.

Lo que no te recomiendo es ponerla mientras trabajas. Lo he probado. Acabas contestando correos durante el segundo disco y no te enteras de nada.

Primer acto: encontrar el planeta

«Descubierto un nuevo planeta llamado GAYFOLK» va de encontrar. No de buscar, ojo. De encontrar sin querer, como cuando entras en un bar por equivocación y resulta que es tu sitio. El planeta es mi manera de decir un lugar donde nadie te pide que bajes la voz, que disimules la pluma o que expliques con quién vives.

El tono de este primer disco es de asombro. Hay humor, porque yo no sé escribir sin humor, pero es el humor de quien acaba de ver algo y todavía no se lo cree. Si te pillas sonriendo, vas bien. Si te pillas un poco triste, también vas bien, porque encontrar un sitio así siempre trae la pregunta incómoda de por qué has tardado tanto.

Para este acto, un consejo práctico: no lo dejes de fondo. Préstale atención al principio, que es donde se plantea todo lo demás.

Segundo acto: las ganas de llegar

«Ojalá se pudiera viajar a GAYFOLK» es el disco del deseo y de la espera. Ya sabes que el planeta existe. Ahora quieres estar allí y no puedes, o no todavía. Esa distancia es el centro del disco.

Confieso que es el que más me cuesta escuchar, y no sé muy bien explicar por qué. Quizá porque el deseo sin cumplir es un estado que reconozco demasiado, y encontrármelo en letras mías me da un poco de pudor. Aquí la copla pesa más. Esa manera de quejarse con música que viene de mucho antes que nosotros aparece por todas partes, y hay momentos en que el humor se agrieta y deja ver lo que tapaba.

Te pido paciencia con este acto. Supongo que es donde más gente abandona, porque la mitad de cualquier historia es lo más difícil de sostener. Pero sin él el tercero no se entiende. Si llegas a la liberación sin haber pasado por las ganas, la fiesta te parece gratuita.

Tercer acto: el día de la liberación

«El día de la liberación» es lo que parece. Se llega. No te cuento cómo porque tampoco es una película con giro final: el disco es más bien el estado de ánimo de ese día. Alivio y ganas de bailar, sobre todo. Y también un poco de cansancio, que casi nadie menciona pero existe. Liberarse cansa.

Es el más festivo de los tres y el que mejor funciona con gente alrededor. Si lo escuchas a solas, sube el volumen. Si lo escuchas acompañado, deja que alguien pida repetir una canción. Es la única excepción que acepto a la regla del orden: cuando la historia ya está contada, haz con ella lo que quieras.

No hace falta conocer mis singles para entender la trilogía. He publicado 273 en unos dos años, y hay quien llegó por «Tan Cateto» en TikTok y quien no ha oído ninguno. Los discos se sostienen solos. Tampoco hace falta ser gay, aunque ayuda a pillar algunos guiños. El planeta es para quien lo necesite.

Sí te recomiendo una cosa para después: leer las letras. Las escribo todas yo, y la música la produzco con herramientas de inteligencia artificial que dirijo, eligiendo y descartando hasta que suena a lo que tenía en la cabeza. En la web cada canción tiene su página con la letra completa. Escuchar primero y leer después cambia la experiencia. Al revés funciona peor, lo he comprobado con amigos que leen antes de escuchar y luego se pasan el disco esperando versos en vez de oírlos.

La trilogía entera se descarga gratis y sin registro en mikesaintlouis.com/descargas, y también desde gayfolkplanet.com. Sin formulario y sin pedirte el correo. Si luego prefieres escucharla en Spotify o en otra plataforma, perfecto, pero quería que hubiera una forma de tenerla guardada en tu ordenador o en tu móvil sin depender de nadie.

Bájala, métela en una carpeta con un nombre que reconozcas y elige tú la tarde. El planeta no se va a mover de sitio mientras tanto.

Todo lo demás, canciones, videoclips y letras, está en mikesaintlouis.com.

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