
Por Mike Sain't Louis ·
Una azotea con suelo de neón: «Mi salvador» verso a verso, de la piscina al traje rosa
Hay letras que se leen mejor con el cuerpo que con la cabeza, y «Mi salvador» es de esas. Está escrita para una pista, en dos idiomas a la vez, con frases que se cortan donde se cortaría el aliento de alguien que baila. Pero una cosa es lo que dice el texto y otra lo que hace el videoclip con él. Este post es una lectura línea a línea de la letra, estrofa por estrofa, con el vídeo oficial abierto al lado para ver qué imagen acompaña a cada frase.
Para hacerlo bien he vuelto al clip entero, que dura 3:20 y se subió a YouTube el 9 de noviembre de 2025 (por la tarde, hora de Madrid). Lo he recorrido sacando un fotograma cada cinco segundos y deteniéndome en los planos que cambian algo. He leído también el título y la descripción que lo acompañan en YouTube, que copia la letra completa y añade una larga fila de etiquetas, y la transcripción automática que genera la plataforma. Como esa transcripción no marca bien los tiempos del español, las coincidencias entre cada verso y cada plano que cuento aquí son aproximadas: van por tramos del vídeo, no al segundo.
Ya hay dos textos en esta web que tocan la canción desde otros sitios. Uno pregunta a quién se dirige una letra de ligue que dice «girl» y «reina». No voy a repetir esa discusión. Aquí me interesa otra cosa: el orden en el que pasan las cosas, lo que pesa cada estrofa y cómo el clip va colocando a sus bailarines entre el agua, la calle y la arena.
Primero, las medidas
Antes de leer, conviene medir. La letra publicada tiene 48 líneas y 272 palabras, de las que 131 son distintas. La palabra que más se repite no es «amor» ni «salvador»: es «your», que sale trece veces. Le siguen «give» y «light», nueve cada una, porque el estribillo empieza dos veces por «Give me light» en cada pasada. «Amor» aparece seis veces, igual que «mi».
La forma es muy clara. Hay dos estrofas de cuatro líneas, un estribillo doble de ocho, otras dos estrofas de cuatro, el estribillo otra vez, un puente de cuatro, el estribillo una tercera vez y un cierre de cuatro. Si se suman las líneas del estribillo, salen 24 de 48. La mitad exacta de la letra es estribillo. Eso dice mucho del tipo de canción que es: un sitio al que siempre se regresa, como quien regresa a la barra a por otra ronda o vuelve al centro de la pista cuando suena su parte favorita.
Y hay un último dato que me parece la llave de todo. Las ocho líneas del estribillo terminan en palabras españolas: color, amor, dolor, corazón, sabor, amor, temor, salvador. Las estrofas mezclan finales en inglés y en español, pero el estribillo siempre cae en castellano. Volveré a eso.
El arranque: una azotea mirando a la ciudad
El clip no empieza en una discoteca. Empieza en una azotea blanca, de día, con edificios altos y montañas al fondo. Un chico vestido de blanco está de espaldas, en mitad del suelo, que tiene luces de color rosa y turquesa, como si la terraza fuera una pista de baile. Encima aparecen, en letras rosas con un borde brillante, el título y mi nombre.
Me gusta mucho ese comienzo porque es un plano de espera. Todavía no ha pasado nada. El bailarín mira hacia la ciudad, no hacia nosotros. Es la imagen de alguien que se prepara para la noche antes de que la noche llegue. Y ese mismo encuadre volverá más adelante, casi al final del clip, cuando la letra ya haya dicho todo lo que tenía que decir.
Primera estrofa: la noche que cae y la misma frecuencia
Desde que cayó la noche, baby,
Y, pegada a ella, la segunda:
Tú y yo vibramos on the same frequency,
El primer verso abre en español y cierra con un «baby». El segundo arranca en español y se pasa al inglés justo en el momento técnico de la frase: «on the same frequency». La imagen es de radio, de dos aparatos que sintonizan la misma emisora. Dos personas que, sin hablarse todavía, ya están vibrando igual. Es una forma muy física de decir que hay química: no se habla de sentimientos, se habla de ondas.
Fíjate en el verbo: «cayó». La noche no llega, cae. Es un verbo de golpe, de algo que baja de repente. Y la letra pone ese golpe como punto de partida de todo lo demás: «desde que». Desde ese momento, todo lo que viene después es consecuencia.
Your eyes got me losing control,
La línea que va detrás tampoco tiene nada de español: habla de bailar muy pegados y de notar el alma del otro. Son dos versos enteros en inglés. La mirada hace perder el control y el baile pegado permite sentir el alma del otro. Aquí la canción hace un salto rápido, de los ojos al alma en dos versos, que es exactamente la velocidad con la que se mueve un flechazo en una pista. No hay tiempo para matices.
En el vídeo, mientras tanto, nos vamos al agua. Uno de los planos más repetidos del clip es este: un chico sonriente bajo el agua, en una piscina de color turquesa, con burbujas alrededor de la cara. Aparece en el segundo cinco y volverá varias veces. Justo después hay una piscina al aire libre con palmeras y flotadores en forma de flamenco rosa, y otro bailarín, con bañador de colores, que levanta los brazos en el agua. Y un chiringuito de madera con botellas detrás de la barra, donde un tercero baila con camiseta de tirantes.
Así que el clip responde a «desde que cayó la noche» con planos de día. La noche, en el vídeo, todavía tardará un poco.
Segunda estrofa: esperar el sí

Espero el sí que me va a encender,
Debajo, el inglés toma el relevo:
This rhythm got me begging for more,
«Espero el sí» puede leerse de dos maneras y las dos valen. Puede ser «espero» de esperanza (ojalá me digas que sí) o «espero» de espera (estoy aquí aguardando ese sí). La canción no elige, y el resultado es una frase en suspenso, de alguien que está pendiente de una respuesta. Lo bonito es lo que hará ese sí cuando llegue: encender. El sí es una cerilla.
Y en la línea de al lado, en inglés, el ritmo pide más. Es como si la letra hubiera repartido los papeles: el español se queda con lo que se espera de la otra persona y el inglés se queda con lo que pide el cuerpo.
Aquí en la pista, let’s live forever,
Y la estrofa se cierra así:
Bailando close hasta el amanecer.
«Aquí en la pista» es la primera indicación de lugar de toda la canción. Hasta ahora había noche, ojos y ritmo, pero no sitio. Ahora sí: estamos en una pista, y en esa pista se propone vivir para siempre. «Let’s live forever» es una exageración de madrugada, de las que se dicen a las cuatro de la mañana con total sinceridad.
La estrofa cierra con un verso que mezcla los dos idiomas en una sola frase: «Bailando close hasta el amanecer». La palabra inglesa queda metida en mitad del español como una mano en la cintura. Y aparece por primera vez el amanecer, el límite natural de cualquier noche de fiesta. Toda la canción vive entre ese «cayó la noche» del primer verso y este amanecer del octavo.
En pantalla llega el primer cambio de luz. Hacia el segundo veinte vemos una discoteca con focos magenta y cian, un chico con camiseta de tirantes gris que baila de frente a la cámara y, detrás de él, dos chicas que también bailan. Es la primera vez que hay gente alrededor. Y después de otra zambullida, la piscina de las palmeras al atardecer, con el sol bajo y un flotador rojo.
El estribillo, primera mitad: dale color
Give me light, dale color,
Sigue, con la luz convertida en verbo:
Light up this love, amor,
El estribillo es un repertorio de peticiones. La primera es luz, y llega dos veces en la misma línea con dos idiomas: «Give me light» y «dale color». Pide luz en inglés y color en español, que es pedir lo mismo con dos pinceles distintos. Luego, «Light up this love», que añade al amor el verbo de encender una lámpara. Y la línea termina en «amor», una palabra que en el estribillo funciona casi como un vocativo, como quien llama a alguien por su apodo.
Mueve así, kill this dolor,
Y llega la pareja central:
With your moves, cure mi corazón.
Aquí está el centro de la canción, y está escrito con mucho cuidado. «Mueve así» es una indicación de baile: muévete de esta manera. «Kill this dolor» mezcla un verbo inglés muy duro, matar, con un sustantivo español, dolor. Y la línea siguiente lo repite con otra fórmula: tus movimientos curan mi corazón. Matar el dolor y curar el corazón son dos maneras de decir lo mismo, una violenta y otra médica.
Esas dos líneas son la razón por la que la canción se llama como se llama. Antes de que la palabra «salvador» aparezca, el estribillo ya ha explicado qué tipo de salvación es: una que pasa por el cuerpo y por el movimiento, no por las palabras.
Es en este estribillo cuando el clip abre su escenario más llamativo. Hacia el segundo cuarenta aparece un chico con traje rosa fucsia, camisa blanca y pajarita, bailando descalzo en la arena de noche. Detrás hay una multitud y estallan fuegos artificiales blancos y dorados. A los cincuenta y cinco segundos el mismo traje rosa está ante un muro de láseres y humo verde y morado, con una fila de gente detrás. Y a los setenta, con los pies en la arena mojada, los fuegos se reflejan en el suelo. Es el único personaje del clip que va de gala.
El estribillo, segunda mitad: el cazador y el temor

Give me light, trae sabor,
Debajo aparece el personaje nuevo:
Tonight I'm your hunter, amor,
Las cuatro líneas finales del estribillo copian el molde de las cuatro primeras y cambian piezas. Donde había «dale color» ahora hay «trae sabor». La luz se queda, pero el color pasa al gusto: de la vista a la boca. Y aparece la figura del cazador. «Tonight I'm your hunter» es la línea más atrevida de la letra, porque cambia el papel del narrador: ya no espera, ahora persigue. El que antes pedía ahora sale a buscar.
Baila aquí, burn el temor,
Y el remate de las ocho líneas:
Your rhythm, mi salvador.
«Baila aquí» repite la estructura de «Mueve así»: verbo en imperativo y adverbio de lugar o modo. Y luego otra mezcla: «burn el temor», quema el miedo. Si en la primera mitad se mataba el dolor, aquí se quema el temor. El estribillo entero es una lista de cosas malas que el baile elimina, y cada una con un verbo distinto: matar, curar, quemar.
Y llega el remate: «Your rhythm, mi salvador». Lo he leído mil veces y siempre me fijo en lo mismo. No dice «you are my salvador». Dice «your rhythm». Entre la persona y la palabra «salvador» hay un ritmo en medio. Lo que salva es el compás del otro, su forma de moverse. La canción coloca la salvación en un sitio donde se puede compartir, en el ritmo, y no en una persona a la que se le pide que lo arregle todo.
Lo que el estribillo hace con los dos idiomas
Vuelvo a lo que decía al principio. Las ocho líneas del estribillo terminan en español. Las palabras de rima son color, amor, dolor, corazón, sabor, amor, temor y salvador. Todas acaban en «-or» salvo una, corazón, que acaba en «-ón» y comparte la vocal fuerte. Es una rima muy sencilla, casi de canción infantil, y precisamente por eso se queda pegada.
Lo interesante es lo que pasa delante de esas palabras. Cada línea empieza en inglés o mezcla, y aterriza en castellano. Como si el inglés fuera el idioma de la pista, el de las órdenes rápidas («give me», «light up», «kill», «burn»), y el español el idioma de lo que importa. Lo que se mata es el dolor, no «the pain». Lo que se cura es el corazón, no «my heart». Lo que se quema es el temor. Y quien salva es «mi salvador», en español y con posesivo.
Para mí ese es el gesto más personal de la letra. Se puede bailar en cualquier idioma, pero lo que duele y lo que salva se nombra en el idioma propio.
Tercera estrofa: Benidorm aparece
La estrofa arranca con un piropo en inglés a las curvas de alguien, tan fuerte que cuesta respirar, y luego viene el paso de baile:
Each step you take, quiero seguir,
Después del primer estribillo, la letra vuelve a una estrofa de cuatro versos, y empieza con la palabra que tanto ha dado que hablar: «Girl». Ya he dicho que no voy a repetir esa discusión, que tiene su propio post. Solo apunto una cosa que se ve en el vídeo: en este clip los protagonistas que bailan delante de la cámara son chicos, todos ellos. Las chicas aparecen al fondo, en las pistas y en la calle, bailando entre la gente.
Lo que sí quiero mirar es el verbo de la segunda línea. «Each step you take, quiero seguir». Ir detrás de cada movimiento de la otra persona. Es una frase de baile en pareja, de quien va detrás del otro imitando sus pasos. Y vuelve a aparecer el mismo esquema del estribillo: arranque en inglés, final en español. «Seguir» tiene además un doble fondo, porque también es continuar: quiero seguir, quiero que esto no pare.
La fiesta never ends with you aquí,
Y la ciudad, por fin:
En Benidorm, where dreams live.
Aquí la canción pone por fin nombre al sitio. Es Benidorm. Después de la pista genérica de la segunda estrofa, llega la ciudad concreta, y llega con una definición: el lugar donde viven los sueños. La línea anterior lo prepara con una mezcla que es casi un juego: «La fiesta never ends with you aquí». El español abre y cierra; el inglés va en medio. Es una frase sándwich.
Benidorm sale a menudo en mi mundo, desde «Madrid to Benidorm» hasta «La primera drag de Benidorm». En esta canción no hay nostalgia ni cartel de verano antiguo: hay una ciudad que funciona como decorado de la noche perfecta.
¿Y el vídeo? No dice en ningún rótulo que estemos en Benidorm, y no voy a afirmarlo. Lo que sí enseña es un paisaje que encaja con la letra: rascacielos blancos junto al mar con montañas detrás, piscinas con palmeras, chiringuitos, calles estrechas con banderines de colores y una playa con fuegos artificiales. En el segundo sesenta hay una calle llena de gente bailando de noche con una bandera arcoíris colgada de un balcón. Es uno de los planos que más me gustan, porque es la fiesta en la calle, no dentro de un local.
Cuarta estrofa: la película de los dos

Y las estrellas shine just for us,
La cuarta estrofa sube el tono. El cielo entero se enciende solo para ellos dos, que es la exageración más antigua del mundo, y la segunda línea lo convierte en cine: lo que viven esos dos es un largometraje que nadie supera. Es la primera vez que la canción habla de sí misma como de una ficción. La noche ya no es solo una noche: es una película, y los dos son los protagonistas.
Y la estrofa termina con un deseo que tiene algo de rendición: quedarse para siempre dentro del juego del otro. Es una frase que se podría leer con recelo, porque estar siempre en el juego de otro no suena del todo sano, pero aquí se queda en el terreno de la pista. Lo cierra el verso del olvido: bailar hasta olvidarlo todo. Es una de las pocas líneas de la canción que deja asomar algo de sombra. Para querer olvidarlo todo, algo habrá que olvidar.
En el vídeo, esta zona coincide con el plano del chico de traje azul claro en la azotea, al atardecer, con la ciudad baja y el cielo rosado detrás. Es el plano más tranquilo del clip. Ya no hay piscina ni confeti: solo una figura que baila sola junto a una barandilla. Y justo después, en el noventa, otro bailarín con camisa blanca abierta sonríe entre una lluvia de confeti sobre fondo oscuro.
Segundo estribillo y la lluvia morada
El segundo estribillo es idéntico al primero, palabra por palabra. No cambia nada. Lo que cambia es la imagen. Mientras suena, el clip enseña a un chico con camiseta de tirantes y vaqueros que baila bajo una lluvia iluminada de morado, con una línea de neón rojo al fondo, y alterna con la azotea, ahora con el bailarín de blanco moviéndose de frente con el mar y los edificios detrás. Hay también un plano con el chico de camisa blanca levantando los dos puños, entre humo, como quien celebra un gol.
Me fijo en eso porque el estribillo dice «Mueve así» y «Baila aquí», y el vídeo responde moviendo el «aquí» de un sitio a otro: una pista con lluvia, una azotea, una piscina. La letra repite, el clip cambia de decorado. Así el estribillo no se gasta.
El puente: luces, cámara, acción
Lights, camera, acción,
Abajo, la claqueta da paso a la mirada: esta noche toda la atención se la lleva el otro, dice la segunda línea en inglés.
El puente es la única parte de la letra que no tiene equivalente en ninguna otra. Y empieza con una orden de rodaje mezclada: «Lights, camera» en inglés y «acción» en español. Es la claqueta de la película que la cuarta estrofa había anunciado. Si antes la noche era como una película, ahora se rueda.
Lo que me parece precioso de este puente es su rima. Acción, attention, connection, affection. La palabra española y las tres inglesas terminan con el mismo sonido, «-ción» y «-tion», que en los dos idiomas viene de la misma raíz latina. Es la única estrofa de la canción donde los dos idiomas riman entre sí con la misma terminación, como si por un momento se dieran la mano.
Our song, a repeating connection,
Y el puente se completa con estas dos:
On loop, feeling our affection.
Y el contenido acompaña a la forma. La canción de los dos se define como un enlace que vuelve a producirse, y luego llega «On loop», es decir, puesta a repetir. La letra describe exactamente lo que es: una canción hecha para ponerse una y otra vez, con un estribillo que ocupa la mitad del texto. Es un pequeño guiño a sí misma. La canción de los dos es esta, y está en bucle.
En el vídeo, el puente coincide con la vuelta a la azotea del principio. Hacia el segundo ciento cuarenta y cinco, el chico de blanco aparece otra vez de espaldas, con el suelo encendido en rosa y turquesa, mirando hacia los rascacielos y las montañas, y ahora con los brazos levantados. Es el mismo encuadre del arranque, pero ya no es un plano de espera: es un plano de celebración. Ahí está la cámara, ahí están las luces, y ahí empieza la acción. Por eso elegí ese fotograma para la portada de este post: una figura de espaldas sobre una pista improvisada en lo alto de la ciudad.
Tercer estribillo y la calle de los banderines
El tercer estribillo vuelve a ser idéntico. El vídeo, en cambio, se va a la calle. Hacia el segundo ciento cincuenta hay una calle estrecha de noche, con casas blancas, balcones y banderines de colores cruzados de lado a lado, y un chico con camiseta negra de rejilla baila en el centro rodeado de gente. Diez segundos después, otro bailarín, con chaqueta vaquera abierta, baila bajo los mismos banderines delante de un letrero de neón rosa. Entre medias, una pista con humo y focos donde un chico con camiseta plateada levanta el brazo.
Es la parte del clip con más gente. Si el primer estribillo estaba en la playa con el traje rosa y el segundo en la lluvia morada y la azotea, el tercero es comunitario: la fiesta ya no es de dos, es de una calle entera.
El cierre: reina en la pista
La última estrofa abre con el verbo «give» tres veces seguidas, como un tartamudeo de ritmo, y pide a la otra persona entera. Debajo, la corona:

Reina on the dance floor, it’s true,
La última estrofa rompe el molde. Si el estribillo pedía luz, color y sabor, aquí ya se pide a la persona entera. Y aparece la palabra «Reina», en español, metida en una frase inglesa: «Reina on the dance floor». Es una corona que se pone en mitad de la pista.
Baila, baila, hasta el fin,
Y la última línea de todas:
Tonight, the night is just for you.
«Baila, baila, hasta el fin» retoma el «hasta el amanecer» de la segunda estrofa y lo lleva más lejos: ya no hasta que salga el sol, sino hasta el final. Y la última línea, toda en inglés, entrega la noche: «the night is just for you». La canción, que empezó diciendo que la noche había caído para los dos, termina regalándosela a la otra persona. Es un final generoso.
Hay un detalle curioso en la transcripción automática de YouTube, que solo reconoce bien el inglés y se pierde en casi todo el español. En esta parte escribe «Rain on the dance floor» donde la letra dice «Reina on the dance floor». La máquina oye lluvia donde hay una reina. Lo cuento solo como lo que es, una confusión del reconocimiento, pero me hace gracia que encaje con el plano de la lluvia morada.
En pantalla, el final vuelve a la playa. Antes, un chiringuito con cortinas blancas junto al mar y un último chico de blanco que baila tranquilo, y otra lluvia de confeti sobre humo rosa. Y el último plano: el traje rosa en la arena mojada, con la chaqueta abierta, fuegos artificiales detrás y una línea de neón azul en el suelo. Encima, otra vez, el título y mi nombre en letras rosas. El clip empezó con un chico de blanco de espaldas en una azotea y termina con otro de rosa, de frente, en la playa. De la espera a la fiesta, de arriba a abajo.
El agua como estribillo visual
Si tuviera que señalar el plano que el clip usa como su propio estribillo, sería el del chico bajo el agua. Reaparece sin parar, con pequeñas variaciones: en el segundo cinco con burbujas, en el veinticinco con la luz cayendo desde arriba, en el cincuenta con una cinta rosa en la frente, en el setenta y cinco, en el noventa y cinco, y en el ciento veinticinco y ciento treinta con el pelo flotando. Siempre sonriendo, siempre mirando hacia arriba.
Leído junto a la letra, ese plano tiene sentido. La canción habla de matar el dolor y curar el corazón con el movimiento, y el agua es el sitio donde el cuerpo pesa menos. Bajo el agua no se baila exactamente, pero se flota. Es la versión tranquila de la pista: el mismo abandono, sin focos. Y es la única imagen del clip donde no hay música visible, ni láser, ni confeti. Solo luz turquesa y una cara contenta.
Dónde vive la canción
En el catálogo, «Mi salvador» pertenece a «El día de la liberación», y en el listado de 273 canciones de gayfolkplanet.com ocupa el puesto 207, justo después de «El narcisista». Es un vecindario que me hace pensar: detrás de una canción sobre alguien que hace daño viene otra sobre una noche que cura. En la sección de videoclips de esa misma web, en cambio, es el número 32 de 276, entre «Dreams Drift Afar» y «Lai», dos piezas mucho más calmadas.
En la descripción de YouTube, además de la letra completa, hay dos bloques de etiquetas. El primero recoge frases del texto convertidas en almohadilla (#givemelight, #dalecolor, #traesabor, #burneltemor, #lightscameraaccion, y una #curmicorazon con una letra de menos). El segundo describe el estilo: reguetón, pop latino, electro, canción bilingüe, noches de Benidorm. Son las palabras con las que se presentó el vídeo, y cuadran con lo que se ve.
El clip completo está en su página de Planeta Gayfolk, la letra entera en la sección de letras y el resto de vídeos en la página de videoclips.
Lo que pedimos a una noche
Hay una canción mía que dialoga con esta casi desde el título, y es «La música me está salvando». Las dos usan la misma palabra, salvar, pero la colocan en sitios distintos. En aquella, lo que salva es la música misma, después de repasar con sorna todo lo que no funcionó. En «Mi salvador», lo que salva es el ritmo de otra persona en una pista concreta. Una es un balance; la otra, una noche.
Leyendo esta letra verso a verso me doy cuenta de lo mucho que le pide a esa noche: luz, color, sabor, que mate el dolor, que cure el corazón, que queme el miedo, que dure para siempre. Es mucho. Y la propia canción lo sabe, porque coloca la salvación en el ritmo y no en la persona, y porque termina regalando la noche en vez de exigirla.
En mi diario ya escribí que pedir ayuda no es fracasar, y lo relacioné con este título. Bailar puede ayudar muchísimo, y hay noches que de verdad funcionan como medicina. Pero cuando el dolor no se va con ninguna canción, toca buscar apoyo de otra manera: hablar con alguien de confianza, con tu médico o con un profesional. Si estás en España y lo estás pasando muy mal, el 024 atiende gratis a cualquier hora; si hay un peligro inmediato, llama al 112. El Teléfono de la Esperanza está en el 717 003 717, la Fundación ANAR atiende a menores en el 900 20 20 10 y, desde otros países, findahelpline.com indica la línea que te toca. El ritmo también es tuyo, y no hace falta bailarlo solo.
Preguntas frecuentes
¿De qué trata «Mi salvador»? De una noche de baile en Benidorm en la que dos personas conectan en la pista. La letra mezcla español e inglés y su estribillo pide luz, color y sabor, que el movimiento mate el dolor y cure el corazón, y termina llamando «mi salvador» al ritmo del otro.
¿Cómo está construida la letra? Tiene 48 líneas y 272 palabras, 131 de ellas distintas. El estribillo, de ocho líneas, aparece tres veces y ocupa la mitad exacta del texto. Todas sus líneas terminan en una palabra española, y el puente es la única estrofa donde riman los dos idiomas: acción, attention, connection, affection.
¿Qué se ve en el videoclip? Una azotea con el suelo iluminado de rosa y turquesa, un chico sonriente bajo el agua que reaparece varias veces, piscinas con flotadores de flamenco, chiringuitos, una discoteca con focos, calles con banderines y una bandera arcoíris, confeti, y un bailarín con traje rosa en la playa ante fuegos artificiales, que es también el último plano.
¿Cuándo salió y en qué disco está? El videoclip oficial se publicó en YouTube el 9 de noviembre de 2025 y dura 3:20. Está en el disco «El día de la liberación», con el número 207 de las 273 del catálogo de gayfolkplanet.com.
¿Quién hizo «Mi salvador»? La letra y la producción son de Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical de Madrid; música e interpretación vocal hechas con IA. Se publica en su sello independiente, MIKE SAIN'T LOUIS.