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República Dominicana ·

Que cuelguen un letrero que diga «Llorar»: por qué a los hombres nos hace falta un permiso por escrito

En esta columna, Mike Sain't Louis, artista indie alternativo de Madrid que se presenta como «el primer cantautor IA», parte de la portada de su canción «Llorar» para desmontar el viejo mandato de que los varones no lloran

Hombre de pelo negro rizado y barba, con camisa de manga corta color coral y un brazo tatuado cruzado sobre el pecho, mira a cámara junto a una piscina de agua turquesa rodeada de tumbonas blancas, sombrillas y cipreses bajo el sol.
Mike Sain't Louis junto a una piscina bajo el sol: el autor de una columna sobre el derecho a llorar sin esconderse.

Madrid, 25 de octubre de 2026.

Por Mike Sain't Louis

Una cara roja, iluminada como por la bombilla de un cuarto oscuro de revelado. Pelo negro, cejas pobladas, barba de tres días. Los ojos clavados en la cámara, sin apartarse. Y dos lágrimas bajando, una por cada mejilla, sin que nadie las seque. Al lado, en letras altas y estrechas, una sola palabra: «LLORAR».

Esa es la portada de una de mis canciones. No se llama «Llorando», ni «Lloré», ni «No llores». Se llama así, en infinitivo, como una entrada de diccionario o una instrucción de manual. La elegí porque, si hago la cuenta, las lágrimas ocupan medio catálogo de PLANETA GAYFOLK. Y ya era hora de escribir sobre ellas.

Aviso antes de seguir: la letra de «Llorar» todavía no está publicada en mi web, así que no voy a contar lo que dice. Hoy hablo de la portada, del título y de lo que ambos me remueven.

Lo que nos enseñaron

A muchos niños nos enseñaron lo mismo, con palabras o sin ellas: los varones no lloran. Lo decía el papá, el entrenador del equipo de la escuela, el abuelo, los muñequitos de la tele. Te caías de la bicicleta: «Dale, que no fue nada». Te empujaban en el recreo: «No seas flojo». Se moría el perro y llorabas en tu cuarto con la puerta cerrada.

Si además eras un niño un poco distinto, con más pluma de la que convenía, llorar en público era doble peligro. Era darles la razón a los que ya te llamaban de todo. La lágrima era la prueba de lo que todos sospechaban. Así que aprendías a tragártela, a apretar la quijada, a esperar a estar solo.

The Cure lo cantaban en inglés a finales de los setenta, «Boys Don't Cry», con ironía y con pena. Y años después hubo una película con ese mismo título, sobre un chico trans asesinado en un pueblo de Nebraska, que convirtió la frase en una de las más tristes del cine de los noventa.

La portada de «Llorar» es mi respuesta a todo eso. Un hombre llorando de frente, en primer plano, sin taparse la cara, mirando a quien lo mira. Sin vergüenza. Casi desafiante.

Un infinitivo que no prohíbe

El infinitivo en español tiene un uso muy curioso: el de las órdenes que no van dirigidas a nadie en particular. «No fumar.» «Prohibido estacionar.» «Empujar.» Son los letreros de los lugares públicos, las instrucciones de los electrodomésticos. No te habla una persona; te habla la norma.

Titular una canción «Llorar» es colgar uno de esos letreros, pero al revés. No prohíbe: autoriza. Me imagino una placa en la puerta de un baño público que diga «Llorar» igual que dice «Caballeros». Aquí se puede. Aquí está permitido. Entra y suéltalo.

Me encantaría que esa placa existiera de verdad en todos los baños de todas las discotecas de Chueca, que es, aunque nadie lo diga, donde más se llora en Madrid. Y en todos los baños de cualquier sitio donde un hombre haya tenido que secarse la cara a escondidas antes de volver a la mesa.

Llora, que así orinas menos

En España las madres tienen una frase para el llanto de los niños que es una obra maestra de la crueldad cariñosa: «Llora, que así meas menos». Se dice cuando el niño hace un drama por algo pequeño, un juguete que no le compran, una galleta que se cayó al piso. Quita importancia a las lágrimas con un chiste de baño, y el niño, en pleno berrinche, ya no sabe si seguir llorando o echarse a reír.

Me fascina porque dice dos cosas a la vez. Desprecia el llanto, porque no es más que agua que sale por otro lado. Y lo permite: llora, dale, si quieres, que no pasa nada. Es un permiso con desdén, una autorización con la ceja levantada.

Mi portada le quita el desdén y deja el permiso. Llora. Sin más. Sin chiste que lo rebaje.

Aunque, si me preguntan, las madres tienen su parte de razón. Después de llorar uno se queda más liviano. Algo sale del cuerpo, sea por los ojos o por donde sea.

Las lágrimas que no hay que creer

No todas las lágrimas que rondan mis historias son de quien narra. Algunas son del otro, y son de las que no se creen.

Los narcisistas también lloran cuando les conviene. Lloran cuando los descubres, cuando amenazas con irte, cuando necesitan que vuelvas. Son lágrimas de cocodrilo, como decían las abuelas, por aquella leyenda de que los cocodrilos lloraban mientras devoraban a sus presas. Con ayuda profesional, llevo tiempo convirtiendo en canciones años de relaciones así, y he aprendido a distinguir un llanto de otro. El que manipula llora para que tú te calles. El que sana llora para poder hablar.

A quien me lee desde allá

Imagino que en muchas casas del Caribe, como en tantas de España, también se ha criado a los varones con la idea de que el hombre aguanta, no se queja y no se quiebra. Por eso esta columna también es para ustedes. No hace falta que nadie les dé permiso, pero si les sirve, aquí lo tienen por escrito: llorar.

Toda mi música se escucha y se descarga gratis en mikesaintlouis.com, con la letra de cada canción publicada. También está en Spotify, Deezer y las principales plataformas. Esta columna parte de un texto más largo en mi blog.

Acerca de Mike Sain't Louis

Mike Sain't Louis es un artista indie alternativo con base en Madrid y se presenta como «el primer cantautor IA». Escribe todas sus letras y crea la música y la interpretación vocal con inteligencia artificial; además es compositor, productor musical, director artístico y CEO de su sello independiente, MIKE SAIN'T LOUIS. En unos dos años ha publicado 273 sencillos y más de 280 videoclips dentro de PLANETA GAYFOLK, un pop alternativo queer y descarado que va de la copla al electropop. Su canción «Tan Cateto» se hizo viral en TikTok en 2024.

Contacto de prensa

Correo: info@mikesaintlouis.com Web: https://mikesaintlouis.com Instagram: @planetagayfolk