República Dominicana ·
Una noche escuchando cómo alguien te llama: crónica de los nombres perdidos y encontrados en Planeta Gayfolk
Un periodista pasa la tarde con «El abismo en mi cabeza» y «La primera drag de Benidorm», guiado por el último texto de Mike Sain't Louis, artista indie alternativo de Madrid y «el primer cantautor IA», sobre el peso de ser nombrado

Madrid, 25 de octubre de 2026. Empecé a escuchar cuando el sol ya se estaba echando sobre los techos. No por romanticismo: es la hora en que en mi casa alguien, desde la otra punta del pasillo, grita mi nombre para que baje a comer. Me acordé de eso al leer la primera frase del último texto que Mike Sain't Louis ha colgado en su blog: un nombre es lo primero que nos dan y lo último que se queda. Con esa idea en la cabeza me puse los audífonos y le di play a dos canciones de este artista indie alternativo de Madrid que se presenta como «el primer cantautor IA».
La noche que llama
La primera fue «El abismo en mi cabeza». No hizo falta llegar al estribillo. En la línea de arriba, la noche vuelve a «gritar mi nombre». Me quedé con el verbo «vuelve». No es la primera vez. Es costumbre.
Mike lo explica mejor que yo en su artículo: normalmente, que alguien diga tu nombre significa que te ve, que te reconoce, que le importas. Aquí es al revés. La noche te nombra para recordarte que estás ahí, solo, despierto, dentro de tu propia cabeza. «El nombre ya no es una caricia, es una alarma», escribe. Y enseguida llega lo que sigue en la letra: un insulto que no suena y que nadie responde. El nombre gritado y la ofensa se funden.
Le doy vueltas a eso mientras la canción sigue. Es lo que le pasa a quien lleva mucho tiempo oyendo cómo otros lo descalifican: llega un momento en que su propio nombre suena a reproche. Ya no hace falta que nadie diga nada feo. Basta con que alguien, o algo, te llame. Lo anoto en la libreta con letra temblorosa, porque a cualquiera le ha pasado al menos una vez.
Un laboratorio en blanco y negro
Paso al videoclip, que dura 3:04 y se publicó el 5 de diciembre de 2025. Está rodado en blanco y negro y gira alrededor de dos hombres: uno de traje blanco, el otro de esmoquin negro. Discuten, se señalan, se acercan, se esquivan. Recorren espacios enormes y vacíos: un salón de mármol con columnas, un invernadero de hierro y cristal, un patio de butacas, un pasillo que no se acaba.
Mike dice que para él son dos versiones de la misma persona, la que quiere salir y la que arrastra hacia dentro. Dos maneras de contestar cuando la noche grita tu nombre. Yo, que veo el clip por segunda vez, me fijo en lo que él señala: un laboratorio con mesas llenas de frascos de cristal casi idénticos, de los que sale vapor. Cada uno lleva una etiqueta con una palabra; en uno se lee, en inglés, el nombre de un día de la semana.
«Pienso en todas las cosas que uno intenta guardar con su nombre puesto, como si etiquetarlas bastara para controlarlas», escribe. Miedos, recuerdos, rabias, vergüenzas. Tienen nombre y aun así humean. Después vienen un lavabo donde alguien hunde la cara en el agua y una bañera con dos manos apoyadas en el borde. Gestos de quien intenta despertarse. Pauso el video en ese plano y me quedo un rato mirando los techos por la ventana.
Un nombre que se descose
La segunda canción cambia el decorado pero no el tema. En «La primera drag de Benidorm», la protagonista, sobre un escenario, con la falda en llamas y el pecho abierto, habla de «mi nombre deshecho». Lo escucho dos veces seguidas. Es una imagen casi de costura: el nombre como una tela que se descose junto con el cuerpo.
Mike recuerda en su texto que las drag queens conocen bien el poder de un nombre. El nombre artístico es una armadura, una forma de crear a alguien más grande, más valiente y más brillante que la persona que se maquilla en el camerino. Por eso pesa tanto que la letra hable de ese nombre deshecho: lo que se rompe no es un apodo, es la armadura entera.
Pienso en las drag que he visto en algún bar, con nombres de reina, de fruta o de tormenta, y en lo que debe de costar sostenerlos cuando se apagan las luces.
Lo que me llevo
Cuando terminé de escuchar ya era de noche. No me gritó nadie, pero entendí la idea. En las canciones de PLANETA GAYFOLK los nombres aparecen poco, admite el autor, y casi siempre pertenecen a personajes inventados. Sin embargo, el gesto de nombrar, de ser nombrado, de perder el nombre o de encontrar uno nuevo atraviesa el proyecto de punta a punta.
Mike ha contado públicamente que, con ayuda profesional, transforma en música años de relaciones con parejas narcisistas, para dar visibilidad al abuso psicológico y a las huellas que deja en la salud mental, y para que quien lo vive se sienta visto y creído. Después de esta tarde entiendo mejor por qué le importan tanto los nombres: ser creído empieza por ser llamado por el tuyo sin que suene a amenaza.
Para quien escucha desde aquí
En República Dominicana, donde el nombre y el apodo se gritan de una casa a otra y de un balcón al colmado, la idea de que la forma en que te llaman dice quién eres no necesita explicación. Las canciones son en español y se entienden a la primera. Lo que piden es un rato de atención, mejor al atardecer.
Dónde escuchar
«El abismo en mi cabeza», «La primera drag de Benidorm» y el resto del catálogo de PLANETA GAYFOLK se escuchan y se descargan gratis, con su letra, en https://mikesaintlouis.com. También están en Spotify, Deezer y las principales plataformas. El texto completo de Mike está en su blog: https://mikesaintlouis.com/blog/una-noche-que-grita-un-nombre-una-calle-sin-nombre-y-un-nombre-en-piedra-los-nombres-de-planeta-gayfolk
Acerca de Mike Sain't Louis
Mike Sain't Louis, artista indie alternativo con base en Madrid, se presenta como «el primer cantautor IA». Él escribe todas las letras; la música y la interpretación vocal se crean con inteligencia artificial, que usa como herramienta de producción y arreglos. Es letrista, compositor, productor, director artístico y CEO de su sello independiente, MIKE SAIN'T LOUIS. Su proyecto PLANETA GAYFOLK reúne 273 singles y más de 280 videoclips hechos en unos dos años, dentro de una trilogía que imagina un planeta donde cada persona puede vivir como es. Mucha gente lo conoció en 2024 gracias a «Tan Cateto», viral en TikTok.
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