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Venezuela ·

Me senté un rato en «Lai» y no quise bajarme: crónica de una oyente entre columpios vacíos, bicicletas quietas y sílabas que mecen

Mike Sain't Louis, artista indie alternativo de Madrid que se presenta como «el primer cantautor IA», escribió sobre los columpios que aparecen en sus videoclips. Lo leí, puse la canción y esto fue lo que me pasó

Hombre de pelo oscuro y rizado y barba corta que camina por un puente de piedra con baranda de hierro labrado al atardecer; viste chaqueta bomber gris, franela blanca y pantalón oscuro; detrás, un río refleja faroles dorados y un edificio con cúpula se recorta contra un cielo anaranjado.
Mike Sain't Louis cruza un puente de piedra al atardecer, con el río y las luces de la ciudad encendiéndose detrás de él.

Madrid, 25 de octubre de 2026. Yo era de esas niñas que se pasaban la tarde entera en el columpio del parque sin jugar con nadie. No era tristeza. Era que con el vaivén me bastaba: el cosquilleo en la barriga al llegar arriba, el viento en la cara al bajar. Por eso, cuando me llegó el enlace a un texto de Mike Sain't Louis sobre los columpios de sus videoclips, lo abrí sin pensarlo. Y la primera frase me agarró por las cadenas: un columpio no lleva a ninguna parte, y por eso es perfecto.

Para quien no lo conozca: Mike Sain't Louis es un artista indie alternativo que vive en Madrid y se presenta como «el primer cantautor IA». Escribe todas sus letras, compone y produce; la música y la interpretación vocal las hace con inteligencia artificial. Las palabras, la idea y la dirección artística son de él. Yo lo conocía de pasada, como mucha gente, por «Tan Cateto», que se hizo viral en TikTok en 2024. Lo que no sabía era que tuviera una canción tan quieta como «Lai».

Unas sílabas que no se explican

Le di play un domingo en la tarde, con la ventana abierta. «Lai» es una canción casi sin palabras. Hay unas poquitas en inglés, sueltas, y sobre todo una retahíla de sílabas que va y viene:

Lara-li, loora-li, Lai...

No significan nada, y él lo dice sin complejos: las escribió así a propósito, buscando un sonido que se meciera solo, sin pedirle a nadie que lo entendiera. «Significan lo que significan las nanas: estoy aquí, puedes descansar», escribe. Entre la retahíla aparecen palabras colgando, cada una con sus puntos suspensivos, como «Dream, soft dream...». Sueño, sueño suave. No hay historia, no hay personajes. Solo una invitación a cerrar los ojos.

Confieso que los cerré. Y me vi, otra vez, con siete años, arrastrando las chancletas por la tierra para frenar.

Dos bicicletas que esperan

Después abrí el videoclip, porque el texto de Mike recorre sus imágenes una por una y quería verlas con mis propios ojos. Antes de que salga ningún columpio, aparecen dos bicicletas. Una blanca y rosa pálido, apoyada en un camino entre filas de lavanda. Otra fucsia, en el mismo campo, con el sol bajito detrás. Nadie pedalea. Están ahí como si sus dueños se hubieran ido a recoger flores y fueran a volver ya.

Él dice que una bicicleta parada es un columpio horizontal: promete movimiento, pero descansa. Y luego suelta una de esas frases que te dejan pensando un rato largo: «Cuando estaba peor, mi vida era una bicicleta aparcada. No me movía, pero tampoco me había ido. Tardé, pero volví».

Ahí entendí por qué la canción no explota, por qué no tiene un coro que te agarre por el cuello. Se toma su tiempo, igualito que esas bicis apoyadas en el campo morado.

Esferas que no caen

Más adelante hay una calle de ciudad después de la lluvia, con el asfalto brillando y las vitrinas encendidas. Por el aire flotan esferas de colores, amarillas, rojas, azules, tan pulidas que reflejan la calle entera. No caen, no suben. Se quedan oscilando un poquito, como péndulos sin hilo. Mike las ve como columpios que perdieron las cadenas y siguen meciéndose por costumbre.

Esa imagen me pegó burda. Porque es exactamente lo que queda cuando alguien se baja del columpio: el asiento todavía se mueve un rato, como si el movimiento no supiera apagarse. Él lo lleva más lejos y dice que así es la calma de verdad, la que cuesta trabajo: no es que nada se mueva, es un movimiento tan suave que ya no asusta.

Una bailarina hecha de sombra

La última imagen que me quedó grabada es la sombra de una bailarina sobre una pared descascarada, con los brazos arriba y una pierna en el aire, rodeada de destellos de colores. No vemos a la bailarina, solo la sombra balanceándose. Mike escribe que esa sombra es la forma más delicada de estar presente: sin cara, sin cuerpo, sin una mirada que te juzgue. Yo pensé en todas las veces que habría querido estar así en un sitio, acompañando sin que nadie me pidiera explicaciones.

Por qué se la recomiendo a mi gente

Aquí en Venezuela tenemos una relación muy íntima con las canciones de cuna y con los parques del barrio, y también una capacidad enorme de seguir moviéndonos aunque el suelo no ayude. «Lai» no es una canción para la rumba ni para el carro con el volumen a todo. Es para el final de la tarde, cuando el día ya pesó lo suyo. Y viene de un artista que conoce de primera mano lo que es reconstruirse: con ayuda profesional, Mike Sain't Louis ha convertido en canciones años de relaciones con parejas narcisistas, para que quien vive abuso psicológico se sienta visto y creído. Que de ahí salga algo tan suave me parece, sinceramente, una pequeña maravilla de oficio.

Dónde escucharla

«Lai» y todo su catálogo, 273 sencillos, se escuchan y se descargan gratis en https://mikesaintlouis.com, con la letra de cada canción. No venden nada. También está en Spotify, Deezer y las demás plataformas grandes. El texto original de Mike, con el resto de columpios, está en su blog: https://mikesaintlouis.com/blog/un-columpio-con-una-seda-azul-unas-cadenas-que-esperan-y-un-asiento-entre-las-nubes-los-columpios-de-planeta-gayfolk

Sobre Mike Sain't Louis

Mike Sain't Louis, artista indie alternativo con base en Madrid, se presenta como «el primer cantautor IA». Es letrista, compositor, productor musical, director artístico y CEO de su sello independiente, MIKE SAIN'T LOUIS, sin disquera ni intermediarios. En unos dos años levantó PLANETA GAYFOLK: más de 280 videoclips y una trilogía, de «Descubierto un nuevo planeta llamado GAYFOLK» a «El día de la liberación», sobre el viaje a un planeta donde cada quien puede vivir tal como es. Su música, queer, sin censura y con humor, va del electropop a la copla y a la balada.

Contacto de prensa: info@mikesaintlouis.com · https://mikesaintlouis.com · Instagram @planetagayfolk