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La primera es la última: Mike Sain't Louis y la canción que cierra su lista de 273 singles hablando de comienzos
El artista indie alternativo de Madrid, que se define como «el primer cantautor IA», usa el título de «La primera drag» para defender el drag como celebración y no como burla, y para invitar a cada oyente a recordar su propia primera vez

Madrid, 25 de octubre de 2026.
Hay un dato curioso en el catálogo de Mike Sain't Louis: en la lista completa de los 273 singles de su proyecto PLANETA GAYFOLK, la canción que ocupa el último puesto, el 273, se titula «La primera drag». La primera, al final. Y es justamente esa palabra, «primera», la que el artista indie alternativo de Madrid, que se presenta como «el primer cantautor IA», eligió como punto de partida de un nuevo texto en su blog sobre el drag como fiesta y no como disfraz.
No te va a contar la letra
Mike avisa desde el principio que no piensa resumir lo que dice la canción. La letra está completa en su web y prefiere que cada uno la lea ahí, sin su resumen por delante. Lo que sí hace es tomar el título como excusa para hablar de algo que, según él, muchas veces se explica fatal.
«La palabra que más me gusta del título no es drag», escribe. «Es primera.»
Siempre hay una primera
Todo el que se acercó al drag, sostiene, recuerda una primera vez. La primera que vio en un bar, arriba de una tarima de medio metro, con una peluca que casi tocaba el techo. La que vio en la tele a deshoras, cuando no debería haber estado despierto. La primera vez que alguien del grupo de amigos se animó a probar con un maquillaje prestado y unos tacos que le hacían doler los pies desde el primer minuto.
Esa primera vez, dice Mike, tiene algo de revelación pequeña. No te cambia la vida de golpe, pero algo se mueve. Ves a alguien que decidió exagerarlo todo, la boca, las pestañas, los gestos, la actitud, y en lugar de parecerte ridículo te parece valiente. Y te preguntás, aunque sea un segundo, qué harías vos si te dieras permiso para exagerar. Por eso le gusta tanto el título: cada persona lo va a leer con su propia primera en la cabeza.
Celebración, no burla
El artista reconoce que todavía hay quien ve el drag como un chiste, un hombre vestido de mujer para que la gente se ría de él. Esa idea viene de un humor televisivo viejo que usaba el disfraz para burlarse, y todavía asoma en alguna sobremesa.
El drag que a él lo emociona es lo contrario. «No se ríe de lo femenino. Lo celebra hasta el exceso», escribe. Toma todo lo que durante años sirvió para señalar a los chicos con pluma, los gestos, la voz, el gusto por el brillo, y lo convierte en espectáculo. Lo que en el patio de la escuela era un insulto, arriba de un escenario es aplauso.
Hay humor, claro, y mucho. Pero, según Mike, el humor del drag no apunta hacia abajo sino hacia arriba: hacia las normas y hacia la seriedad con la que el mundo se toma el género, la elegancia o la belleza. «Se ríe de las reglas, no de quien no las cumple.» Es la misma inversión que él intenta con el humor en sus canciones: agarrar lo que te hacía chiquito y ponerlo bajo un foco.
Un camarín lleno de gente
Desde afuera, el drag parece el show de una sola persona. Desde adentro, explica el artista, es trabajo de muchas: quien cose, quien peina pelucas, quien presta los tacos, quien sostiene el espejo en un camarín que en realidad es el depósito de un bar. La drag sale sola al escenario, pero llega acompañada.
Mike encuentra ahí un parecido con su propia forma de trabajar. Escribe todas las letras y produce la música con herramientas de inteligencia artificial que él dirige; dirige además los videoclips, más de 280. Desde afuera parece que todo sale de una sola mano, pero detrás hay decisiones, pruebas, descartes y versiones que no sirvieron. «Lo que llega al público es lo último, lo que brilla», escribe, «y detrás queda un suelo lleno de purpurina y de intentos.»
Tampoco quiere romantizarlo todo. El drag tiene sus peleas internas, su competencia, sus egos y sus noches en que el público no responde. Es un oficio precario, y las drags que él vio trabajan muchísimo por poca plata, algo que conviene recordar cuando se las aplaude en una fiesta.
Una liberación con pelucas
En Madrid, recuerda, el drag está muy presente en las fiestas del Orgullo, en la calle y en los bares de siempre, y ahí se ve que también es una manera de ocupar el espacio público: una drag a pleno sol está diciendo que ese lugar también es suyo. Mike lo conecta con su trilogía GAYFOLK, cuyo tercer disco se llama «El día de la liberación». Ese día, para él, tiene algo de desfile donde nadie se esconde. «No me imagino una liberación sin pelucas», resume.
Por qué interesa en la Argentina
En la Argentina, donde la escena drag tiene su propio público fiel, el texto de Mike propone una idea fácil de compartir: que el drag no es un disfraz sino una celebración, y que cada uno tiene su primera. Su música, en español y también en inglés, francés y portugués, va del electropop a la copla y del pop alternativo a la balada, con humor, camp y sin censura. Mucha gente lo descubrió en 2024, cuando «Tan Cateto» se viralizó en TikTok.
Dónde escuchar
«La primera drag» y todo el catálogo de Mike Sain't Louis se escuchan y se descargan gratis en https://mikesaintlouis.com, con la letra de cada canción. También están en Spotify, Deezer y las principales plataformas. El texto completo está en su blog: https://mikesaintlouis.com/blog/la-primera-drag-el-drag-como-fiesta-y-no-como-disfraz
Acerca de Mike Sain't Louis
Letrista, compositor y productor musical con base en Madrid, Mike Sain't Louis es director artístico y CEO de su sello independiente, MIKE SAIN'T LOUIS, sin discográfica ni intermediarios. En unos dos años construyó PLANETA GAYFOLK, una trilogía de pop alternativo queer que arranca con «Descubierto un nuevo planeta llamado GAYFOLK» y sigue con «Ojalá se pudiera viajar a GAYFOLK». Con ayuda profesional, convierte en canciones años de relaciones con parejas narcisistas para visibilizar el abuso psicológico.
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