
By Mike Sain't Louis ·
Cariño trianero, un homenaje con lentejuelas a Carmen Sevilla
Carmen Sevilla abrió el camino. Con esa idea en la cabeza traigo Cariño trianero a mi planeta, como homenaje a ella y a toda una época en la que la música española tenía alma, lentejuelas y verdad.
Lo primero que quiero contar es que la letra no se ha tocado. Ni una palabra. La historia ya lo dice todo, y no tenía sentido reescribir algo que funciona desde hace décadas. Lo que cambia es el lugar desde el que se escucha y se cuenta: una mirada diferente, marica, libre y contemporánea. No para copiarla, sino para celebrarla.
Me interesa mucho esa idea de que las canciones de antes también pueden sonar nuevas cuando se cuentan desde otro lugar, con otra vida y con otro cuerpo. Las coplas y las canciones andaluzas de aquellos años estaban llenas de amores que había que callar, de pasiones que se cantaban con doble sentido, de mujeres fuertes que lo decían todo con un gesto. Muchas personas LGTBI crecimos escuchándolas en casa de nuestras abuelas sin saber todavía por qué nos llegaban tan adentro.
Triana, además, es un nombre que evoca arte, barrio y orilla. El cariño trianero es un cariño de los de verdad, de los que se dan en la puerta de casa y en la calle, a la vista de todos. Y Carmen Sevilla, con su luz y su gracia, era una de esas figuras que convertían una canción en un acontecimiento.
Esta versión pertenece a la memoria colectiva que seguimos coreando, solo que ahora sin miedo a ser quienes somos. Yo le pongo mi luz, mi tono y mi verdad, y ella pone todo lo demás.
Se la dedico a las abuelas, a las tías y a las madres que nos pusieron a Carmen Sevilla en el tocadiscos, y a los niños que se miraban al espejo con un mantón cuando nadie los veía. Escúchala con el mismo respeto con el que se escucha un recuerdo de familia.