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Argentina ·

Tac, tac, tac-tac-tac: el tablao y el escenario drag siempre compartieron tarima, y ya era hora de decirlo

Columna de Mike Sain't Louis, artista indie alternativo de Madrid y «el primer cantautor IA», sobre la portada de «Con el taconeo» y la vieja vecindad entre el flamenco y la pluma

Mike Sain't Louis, hombre de pelo negro rizado y barba corta, sentado en un bosque con niebla, musgo y troncos altos de fondo; lleva una campera azul oscuro con capucha y gotas de lluvia sobre un suéter gris de punto, y tiene tatuajes en los antebrazos.
Mike Sain't Louis en un bosque con niebla, lejos de cualquier tarima. El ruido, esta vez, lo ponen los tacones de la portada.

Por Mike Sain't Louis

Madrid, 25 de octubre de 2026. Tac. Tac. Tac-tac-tac.

Cierren los ojos y díganme de dónde viene. Puede ser una bailaora en un tablao de Madrid, rematando una bulería con la falda recogida en la mano. Puede ser una drag en el escenario de un bar de Chueca, a las dos de la mañana, bajando de un banquito con unos tacones de quince centímetros. El sonido es el mismo: madera, golpe, eco.

De ese sonido va la portada de «Con el taconeo», una de mis canciones. Y de esa vecindad entre el flamenco y la pluma quiero hablar, porque es de las cosas que más me gustan de ser de donde soy.

Me presento para quien no me conozca: soy Mike Sain't Louis, artista indie alternativo con base en Madrid, y me llamo a mí mismo «el primer cantautor IA». Escribo todas mis letras; la música y la interpretación vocal las hago con inteligencia artificial, que para mí es una herramienta de producción. La palabra y la dirección artística son mías.

Lo que no les voy a contar

Antes de nada, una advertencia honesta. La letra de «Con el taconeo» todavía no está publicada en la sección de letras de mi web, así que no se la voy a citar, ni a resumir, ni a inventar. Cuando esté, la van a poder leer entera. Mientras tanto, hablo de lo que sí está a la vista: el título, la portada y todo lo que me remueven. Que, viniendo de mí, ya les aviso que es bastante.

Miren primero los pies

En la portada, lo primero que hay que mirar son los pies. Unos zapatos de taco aguja color frambuesa, brillantes como un caramelo chupado, firmes sobre una tarima de madera oscura. No están en puntas de pie ni en el aire. Están plantados, como los de una bailaora un segundo antes de arrancar, cuando se queda quieta con todo el peso en el suelo y el público sabe que va a pasar algo.

Ese tacón no es de pasarela. No es para caminar despacio y que te miren. Es para golpear. Es un instrumento.

Después uno sube la mirada: pantalón de traje de luces rosa, chaquetilla con volantes, pecho tatuado, pelo rosa, barba, una mano en la cadera. Alrededor, terciopelo rojo, un mantón, una guitarra española en el piso. Un tablao de los de antes, con otra figura en el centro.

El zapato también toca

Hay algo del flamenco que mucha gente no sabe y que a mí me fascina: el zapato forma parte de la orquesta. En el baile, los pies no acompañan la música, la hacen. El zapateado es percusión pura, con golpes de planta, de taco y de punta. Los zapatos llevan clavos en la suela para sonar más. Las tarimas se construyen huecas para que retumben. Una buena bailaora puede sostener un compás entero solo con los pies, sin guitarra y sin palmas.

Ahora piensen en una drag entrando a escena. Taconazo, giro, taconazo, y el golpe seco al final de la coreografía.

Es la misma idea: el tacón como anuncio, como golpe, como «acá estoy yo». La portada junta las dos cosas con toda la naturalidad del mundo, y yo creo que es porque siempre estuvieron juntas. Solo que nadie lo decía.

Vecinos de toda la vida

Los tablaos han sido refugio de mucha gente que no encajaba en ningún otro sitio: gitanos, artistas, trasnochadores, «gente de mal vivir», como decían las abuelas. Y entre esa gente, maricas. Bailaores con más pluma que un abanico sevillano. Cantaoras que eran madrinas de medio barrio. Folclóricas rodeadas de amigos que nunca se casaban.

La copla es el mejor ejemplo, y ya le dediqué un texto entero en mi blog. Canciones de amores prohibidos, de mujeres señaladas, de pasiones que no se podían contar. Las interpretaban ellas, pero muchos las escuchábamos pensando en nosotros. «Tatuaje», «Ojos verdes», «La bien pagá»: todo eso es drama marica antes de que existiera la palabra.

Y el traje de volantes, el mantón, la bata de cola, los aros, el rodete con peineta. Si eso no es drag, que venga alguien y me lo explique.

La bata de cola es un vestido de reina

Me detengo en esto porque me hace mucha gracia. Una bata de cola es un vestido de varios metros que la bailaora mueve con las piernas, a patadas, haciendo que la cola gire, vuele, se enrolle y se desenrolle como una serpiente de volantes. Es de lo más difícil del baile flamenco: pide fuerza, técnica y años de práctica. Y a la vez es de lo más teatral que existe. Un espectáculo de tela.

Ahora imaginen a una reina drag con un vestido de cola en la final de un concurso. Lo mismo. La misma tarima, la misma pelea con la tela, el mismo público conteniendo la respiración.

Por qué se lo cuento a ustedes

Escribo desde Madrid, pero sé que en Argentina se entiende muy bien el baile que se hace con los pies. No hace falta haber pisado un tablao para entender lo que dice esta portada: que el ruido de un tacón puede ser arte y puede ser orgullo, y que muchas veces es las dos cosas a la vez.

Mis canciones, en general, nacen de lo que viví. Con ayuda profesional convierto en música años de relaciones con parejas narcisistas, para que quien pasó por algo parecido se sienta visto y creído. «Con el taconeo» pertenece al otro lado de ese mismo trabajo: el de plantarse en el suelo, hacer ruido y quedarse.

En la foto de esta columna estoy en un bosque con niebla, en silencio. El ruido ya lo ponen los tacones de la portada.

Para escuchar

Toda mi música se escucha y se descarga gratis en mikesaintlouis.com, con la letra de cada canción a medida que la voy publicando. También está en Spotify, Deezer y las principales plataformas. El texto original, en mi blog.

Sobre el autor

Mike Sain't Louis es artista indie alternativo, letrista, compositor y productor musical, y dirige su propio sello independiente, MIKE SAIN'T LOUIS. Su proyecto PLANETA GAYFOLK reúne 273 singles y más de 280 videoclips hechos en unos dos años, además de la trilogía GAYFOLK («Descubierto un nuevo planeta llamado GAYFOLK», «Ojalá se pudiera viajar a GAYFOLK» y «El día de la liberación»). Pop alternativo queer con humor, camp y sin censura, del electropop a la copla. «Tan Cateto» se volvió viral en TikTok en 2024.

Contacto de prensa

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