
Por Mike Sain't Louis ·
Weed, Weed, Weed: una tregua para el ruido de la cabeza
Ranas con traje y gafas de sol, nubes de humo rosa, un platillo volante con una rana a bordo y, en el centro, un chico con un albornoz verde de rana coronado. Si solo miras la portada de «Weed, Weed, Weed», pensarás que es una canción de fumeta y risas. Algo de eso tiene, pero por debajo va de otra cosa.
Para mí habla de esos días que pesan demasiado. Los días de ruido en la cabeza y ansiedad, en los que el mundo te pide que sonrías y tú por dentro no puedes más. La canción busca un respiro: un momento de calma en mitad de ese ruido, aunque los demás no entiendan cómo lo consigues ni con qué.
Nada de pose ni de bandera. Lo que hace es dejar caer, de fondo y sin sermones, que quizá ya toca mirar con menos miedo y con más empatía ciertas cosas que a mucha gente le ayudan a sobrellevar el dolor. Cada cual sabrá lo suyo; la canción no te dice qué hacer, solo cuenta que esa necesidad de parar es real.
Me gusta que el título sea una repetición, casi un mantra. Tres veces la misma palabra, como quien respira hondo tres veces antes de volver a la tarea. Esa insistencia tiene algo de broma y algo de meditación casera.
La estética psicodélica también tiene su lógica. Cuando la cabeza no para, a veces lo único que funciona es irse un rato a otro planeta, aunque sea uno lleno de ranas elegantes. Y PLANETA GAYFOLK siempre ha sido un buen sitio para refugiarse.
Se la dedicaría a quien lleve semanas aguantando el tipo en el trabajo, en casa o en el grupo familiar de WhatsApp sin poder decir lo cansado que está.
El momento: al final del día, tumbado, con el móvil boca abajo y sin más plan que dejar que el ruido baje un poco.