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Siete títulos para empezar a escucharme

Cuando alguien me dice que quiere escuchar algo mío y no sabe por dónde empezar, tengo un problema. He publicado 273 singles en unos dos años. Recomendar uno es como pedirle a alguien que elija un plato en un restaurante con una carta de veinte páginas: acaba pidiendo lo primero que ve, o se va.

Así que he hecho una cosa. He elegido siete títulos. No son necesariamente los mejores, porque no sé cuáles son los mejores y cambio de opinión cada semana. Son siete puertas. Y como no quiero destripar las canciones, solo voy a hablar de lo que sugiere cada título antes de darle al play. Lo que pase después es cosa tuya.

«Tan Cateto»

Empiezo por aquí porque es por donde entró mucha gente, a través de TikTok. Sería absurdo esconderlo.

Del título me interesa la palabra «tan». Sin ella, «cateto» es una etiqueta. Con ella, es una medida. Ya no se trata de si alguien es cateto o no, sino de cuánto. Y eso abre la puerta a la exageración, a la ternura, a la queja, a lo que tú quieras imaginar. Una sola sílaba que convierte un insulto en una escala.

Si nunca has oído nada mío, este es el sitio menos arriesgado. Ya ha pasado la prueba de un público que no me conocía.

«No quiero otro novio cojín»

Fíjate en el «otro». Ese es el detalle que me importa del título. No dice «no quiero un novio cojín». Dice «otro». Lo que significa que ya hubo uno, o varios. Es un título con historial. Antes de que empiece la canción, ya sabes que quien habla tiene experiencia en el asunto y que está harto.

Me gusta empezar por títulos así, que traen pasado incorporado. Te ahorran la presentación.

«La vecina cotilla»

Este título no necesita a nadie de fuera de un portal para entenderse. Todo el mundo ha tenido una. O ha sido una, que también pasa y nadie lo confiesa.

Lo que sugiere, para mí, es un punto de vista. Una canción con ese título puede ir de la vecina, o puede ir de lo que la vecina ve. Son dos canciones muy distintas y el título no te dice cuál de las dos es. Me parece una buena forma de empezar a escuchar: con una pequeña duda.

Si vives en un edificio con patio de luces, el título ya te habrá traído a alguien a la cabeza. Por pura empatía.

«La dieta del cucurucho»

De este título ya he escrito en otro sitio, así que voy a decir algo distinto. Lo que me llama la atención ahora es el artículo. «La» dieta. No «una» dieta. Como si fuera un método conocido, con nombre propio, que sale en las revistas de la peluquería. Ese tono de cosa oficial aplicado a algo tan poco oficial como un cucurucho es lo que me hace gracia.

Lo recomiendo para un día en que necesites tomarte menos en serio. Funciona mejor en verano, aunque eso me lo invento yo.

«Mi novio de Albacete»

El posesivo y la ciudad. Esas dos cosas hacen todo el trabajo. «Mi» dice que hay una relación. «De Albacete» dice que hay una procedencia, y con ella un acento, unas costumbres, una familia que quizá pregunte cosas en la comida del domingo.

Para quien me escucha desde América, Albacete es probablemente un nombre exótico, y eso me encanta. Para quien me escucha desde España, es un nombre con mucha carga de chiste nacional. El mismo título suena distinto según dónde estés. No lo planeé, pero lo agradezco.

«Mitad Venezuela, mitad Pakistán»

Este es el título más largo de la lista y el que más geografía tiene. Dos países que no tienen casi nada que ver, juntos en una misma persona, o en una misma pareja, o en una misma mesa. No sé cuál de las tres opciones imaginas tú. Esa ambigüedad es la gracia.

Me gusta recomendarlo a gente de fuera de España, porque rompe con la idea de que mis canciones solo hablan de Madrid. Mi público principal está en Europa y en Latinoamérica, y este título lo dice sin decirlo.

«La primera drag»

Termino con este porque «primera» es una palabra que me pesa. Puede ser la primera drag que alguien vio en su vida. La primera que se atrevió en un sitio concreto. O la primera vez que uno mismo se subió a unos tacones. Cada lectura cambia la canción entera, y el título no elige por ti.

Es el título más serio de los siete, aunque tenga lentejuelas. Lo dejo para el final porque me parece que lo entiendes mejor cuando ya has pasado por los otros.

Cómo usar esta lista

No hace falta ir en orden. Esto no es la trilogía, que sí pide orden. Esto es un menú de degustación: picas de aquí y de allá y vas viendo qué te gusta.

Mi consejo, si me lo pides, es elegir el título que más te haya intrigado en este texto, escucharlo una vez y luego leer la letra. En mi web cada canción tiene su propia página con el videoclip, la letra completa y el enlace a Spotify. Si después de eso te quedas con ganas, hay un buscador y una sección de letras de la A a la Z para seguir tirando del hilo.

Y si ninguno de los siete te dice nada, también es información útil. Quizá lo mío no es lo tuyo. No pasa nada. Hay mucha música en el mundo.

Las siete, y las otras 266, están en mikesaintlouis.com.

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