
Por Mike Sain't Louis ·
Llorar, en rojo y sin esconderse
La cara, el fondo, las letras: todo está teñido de rojo. Un chico mira a cámara con los ojos húmedos y las lágrimas bajándole por las mejillas, sin taparse, sin apartar la vista. Es una portada que no deja espacio para mirar hacia otro lado.
El título es un verbo en infinitivo, sin más. Llorar. Ni por qué, ni por quién, ni hasta cuándo. Solo la acción, como una instrucción o como un permiso. Y eso me gusta, porque a muchos chicos se les enseñó justo lo contrario, que llorar era algo que se hacía a escondidas. Esta portada lo hace de frente y en mayúsculas.
El rojo tampoco es casual. Lejos del gris de la melancolía, es el color de la rabia, del amor, de la herida abierta. Estas lágrimas pueden ser de pena, pero también de furia o de alivio.
Escúchala cuando necesites soltarlo todo. Y si te pilla con los ojos mojados, mejor.