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Portada del single EL ABRAZO DE PITUFO

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El Abrazo de Pitufo: el refugio más sincero que conozco

Después de tantas canciones sobre mentirosos, impostores y narcisistas, hacía falta una que hablara de lo contrario. El Abrazo de Pitufo es esa canción: la de la sinceridad sin condiciones.

Pitufo no pregunta. No finge. No exige nada. Se acerca, mira y se tumba encima como si supiera exactamente lo que hace falta en ese momento. Y lo sabe. Eso es lo que me desarma.

Hay abrazos que se dan por compromiso, por educación o porque toca. Y luego está este, que no tiene ninguna agenda oculta. Por eso funciona como antídoto contra la gente falsa, de la que se queja medio catálogo de Planeta Gayfolk. Cuando el mundo se pone cuesta arriba y todos parecen tener dos caras, un abrazo así te devuelve la calma y, además, te alegra el día.

Lo que no se explica

Me cuesta poner en palabras qué tiene ese abrazo, y la canción tampoco lo intenta del todo. Lo que dice es que se siente como verdad. Que a veces la sinceridad no viene de quien más habla, sino de quien no necesita decir nada.

Es una canción de agradecimiento. Por todos esos ratos en los que Pitufo ha sido refugio. Por recordar, con algo tan simple, que lo honesto todavía existe.

Me gusta que tenga un tono tan íntimo, casi de canción de cuna. Contrasta con la mala leche de otros temas y enseña otra cara del planeta: la ternura sin ironía.

Ponla en una tarde de sofá y manta, sobre todo si tienes a tu propio Pitufo cerca. Todos tenemos uno, o deberíamos.

Hay quien necesita una terapia de horas para encontrar la calma. A veces basta con que alguien de confianza se te tumbe encima sin pedir permiso. No hay mejor medicina contra un mal día ni contra la gente de dos caras.

Gracias, Pitufo. Esta va por ti.

Escúchala en Spotify

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