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Consejos sinceros para quien quiere empezar a publicar música hecha con IA

De vez en cuando alguien me escribe con una variante de la misma pregunta: quiero hacer lo que haces tú, ¿por dónde empiezo? No tengo un curso ni un método con nombre. Tengo dos años de trabajo, 273 singles publicados, más de 280 videoclips y bastantes errores. De eso puedo hablar.

Lo que viene no son reglas. Son cosas que me habría gustado que alguien me dijera, y alguna que quizá ya te han dicho y no has querido oír.

Ten algo que decir antes de abrir la herramienta

El consejo más importante va primero, porque si no lo sigues el resto da igual.

Las herramientas de inteligencia artificial para hacer música generan canciones aceptables con mucha facilidad. Esa es su fuerza y su trampa. Si llegas sin nada que decir, te van a dar canciones correctas sobre nada, y el mundo ya tiene bastantes. Lo difícil no es que una canción exista. Lo difícil es que diga algo concreto de una manera concreta.

En mi caso, eso son las letras. Las escribo todas yo, sobre el amor gay, los exnovios, el orgullo, la autoestima y la vida de cada día. Con humor y con aire de copla. No necesitas escribir las tuyas, pero sí necesitas saber qué te interesa contar y por qué tú. Si no lo sabes todavía, escribe en un cuaderno antes de producir nada. Durante semanas, si hace falta.

La herramienta te va a dar versiones sin parar. La tentación es quedarte con la primera que suena bien. No lo hagas.

Mi trabajo, en la parte musical, consiste sobre todo en decir que no. Dirijo la herramienta, que en mi caso es Suno, y decido, descarto y elijo. Una versión tiene la melodía bonita pero acentúa la palabra que no es. Otra tiene la energía buena pero no le pega a la letra. Otra está bien y punto, y «bien y punto» no es suficiente. Si no te cuesta descartar, probablemente no estás escuchando con atención.

Di cómo lo haces, desde el primer día

Esto no es negociable para mí, aunque cada uno decide lo suyo.

Si usas inteligencia artificial, dilo. En la biografía, en la web, donde sea. Yo lo puse en mi propia etiqueta: me presento como el primer cantautor IA. Y nunca digo que canto, porque no canto. Esconderlo te puede funcionar un tiempo, pero el día que se sepa, y se acaba sabiendo, todo lo que hayas hecho se mira con desconfianza. Además, hay un motivo más simple: si te avergüenza decirlo, quizá deberías preguntarte por qué lo haces.

Decirlo también te quita un peso. No tienes que vigilar lo que cuentas. Puedes hablar de tu trabajo con normalidad.

Y una cosa relacionada: no te inventes un personaje que no eres. He visto proyectos que se presentan con una cara, una edad y una historia que no existen, como si detrás hubiera un cantante de carne y hueso. A lo mejor funciona un tiempo. A mí me parece agotador. Tener que sostener una mentira mientras haces canciones es trabajar el doble para que te crean la mitad.

Lee las condiciones de la herramienta

Aburrido. Necesario.

Cada herramienta tiene sus propias condiciones sobre qué puedes hacer con lo que genera, si puedes publicarlo en plataformas, si puedes cobrar por ello. Cambian con el tiempo. Léelas antes de subir nada a Spotify o a cualquier otro sitio, y vuelve a leerlas cada cierto tiempo. No te voy a decir qué dicen porque no soy abogado y porque lo que vale hoy puede no valer mañana.

Lo mismo con las plataformas de distribución. Algunas tienen sus propias normas sobre música hecha con inteligencia artificial. Infórmate antes de que te borren un lanzamiento.

Ordena desde el principio

Este es un consejo que me habría venido bien antes.

Cuando empiezas a publicar con frecuencia, las canciones se acumulan muy rápido. Si no las ordenas desde el primer día, llega un momento en que ni tú sabes qué tienes. Ponles un nombre coherente a los archivos. Guarda las letras finales en un sitio fijo. Apunta qué versión se publicó y cuándo.

Y cuando tengas unas cuantas, hazte una web propia, aunque sea sencilla. Las redes sociales entierran lo que publicas en cuestión de días. Una web con una página por canción, con su letra, es un sitio donde la gente puede encontrarte dentro de dos años. La mía, mikesaintlouis.com, la abrí en octubre de 2026, y con 273 singles detrás ordenar fue un trabajo enorme.

Vas a leer noticias sobre canciones hechas con inteligencia artificial que se vuelven virales, con cifras enormes. Esas noticias no son tu vida. La mayoría de lo que publiques no lo va a escuchar casi nadie al principio, y eso es normal, se haga con lo que se haga.

Mucha gente me descubrió por «Tan Cateto» en TikTok. No lo planeé. Pasó después de mucho trabajo que nadie veía. Si me hubiera comparado con los titulares durante ese tiempo, quizá lo habría dejado.

No todo está claro, y no quiero terminar como si lo estuviera.

Me inquieta qué supone todo esto para quien vive de tocar o de producir para otros. No tengo una respuesta. Creo que si vas a usarlas, al menos deberías pensarlo. No para sentirte culpable, sino para hacerlo con los ojos abiertos. Y quizá para tratar con respeto a quien te critica, porque a veces tiene parte de razón.

Lo demás lo aprenderás haciendo. Como todos.

Si quieres ver cómo lo hago yo, todo está en mikesaintlouis.com.

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