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Colombia ·

Yo, que digo «tintico» diez veces al día, nunca había pensado tanto en un sufijo: lo que aprendí leyendo a Mike Sain't Louis sobre el puntillo y el morenazo

El artista indie alternativo de Madrid que se presenta como «el primer cantautor IA» dedicó un texto de su blog a los diminutivos y aumentativos de sus letras. Un oyente colombiano cuenta por qué le tocó tan de cerca

Hombre de pelo negro rizado y barba, con abrigo de lana azul oscuro sobre un suéter negro, de pie al atardecer junto a la cúpula blanca de un observatorio con la compuerta abierta e iluminada; al fondo, montañas y luces de una ciudad bajo un cielo con las primeras estrellas.
Mike Sain't Louis frente a un observatorio, al anochecer. En su blog mira con lupa algo muy pequeño: las sílabas finales de sus palabras.

Madrid, 25 de octubre de 2026.

En Colombia nadie se toma un café: uno se toma un tintico. Nadie espera un momento: espera un momentico. Lo digo sin pensarlo, como lo dice medio país, y por eso me quedé pegado leyendo un texto que Mike Sain't Louis publicó en su blog con un título que parece de clase de gramática y resulta ser otra cosa: «El puntillo y el morenazo: diminutivos y aumentativos en mis letras».

Para quien no lo conozca: Mike Sain't Louis es un artista indie alternativo con base en Madrid que se presenta como «el primer cantautor IA». Escribe todas sus letras, y la música y la interpretación vocal se hacen con inteligencia artificial, que él dirige como herramienta de producción. Su proyecto se llama PLANETA GAYFOLK y suma 273 singles y más de 280 videoclips en unos dos años de trabajo. Yo lo había escuchado a ratos. Después de este texto lo estoy leyendo.

Una cervecería y cuatro sufijos

El artículo arranca con un verso: «Nos tomamos cinco jarras en los cien montaditos». Es el comienzo de «El anillo de casado», una canción del primer disco de su trilogía. Dos hombres en una cervecería, cinco jarras de cerveza, un amor que tiene que esconderse.

Mike se fija en que, en las primeras cuatro líneas, hay tres diminutivos seguidos: montaditos, escondiditos, contentillo. Y un cuarto que, sin serlo del todo, suena igual: el puntillo. Su observación me pareció tan simple como certera. Si se quitan los diminutivos, queda un informe: dos personas bebieron en un bar y se escondieron. Si se dejan, queda una tarde, «con su calor, su complicidad y ese mareo suave de la tercera jarra».

La palabra no mide, valora

Aquí el texto se pone serio sin dejar de ser ameno. Mike cuenta que la gramática llama a estos sufijos «apreciativos», y que el nombre ya lo explica todo: no sirven tanto para medir como para valorar. Un «cafelito», dice él (yo diría tintico), no es un café más pequeño. Es un café que apetece, un café con alguien, un café sin afán.

Cita al lingüista Amado Alonso, que en 1935 escribió un ensayo con un título precioso, «Noción, emoción, acción y fantasía en los diminutivos». La idea, resumida: el diminutivo en español casi nunca habla del tamaño, sino de la emoción de quien lo dice. Cuando una mamá dice «cómase el platico», el plato no se encogió. Cambió el tono: ternura, ruego, quizás un poquito de presión.

Mike saca de ahí una lección de oficio que me pareció lo mejor del texto. Las palabras de una canción de desamor son casi siempre las mismas: te quiero, te fuiste, no vuelvas, me duele. Lo que cambia es cómo se dicen. «Una letra es, sobre todo, tono», escribe, y en castellano una manera barata y precisa de cambiar el tono es tocar el final de la palabra.

Lo que se pierde al traducir

Hay un párrafo que me hizo pensar en todas las canciones en inglés que he tarareado sin entender del todo. Mike explica que hay lenguas que casi no tienen este recurso. En inglés, para decir algo parecido a «morenito», hay que añadir palabras o fiarse de la entonación; en castellano bastan dos letras. Por eso, cuando se traducen canciones españolas, lo primero que se pierde suele ser eso: el cariño o el veneno escondidos en un sufijo.

Montaditos, escondiditos, contentillo

Luego vuelve a la cervecería y la desarma como un pequeño manual. «Montaditos» es un diminutivo que ya forma parte del nombre: así se llaman esos panes pequeños con algo encima, y la cervecería de la canción es una cadena española conocida que lleva el número cien en su nombre. Nadie lo siente ya como diminutivo, pero sigue sonando a barato, a cerveza fría y a tarde con amigos.

«Escondiditos» sí tiene intención. Podría haber dicho «escondidos» y la frase significaría lo mismo, pero el diminutivo suena a niños jugando al escondite, a travesura. Y eso, explica Mike, es lo que hace la canción con un tema que podría ser durísimo: el amor con un hombre casado, el clóset de él, los hostales discretos. El sufijo no niega la clandestinidad; la vuelve un juego de dos.

Y después: «Hoy estoy contentillo, estoy con el puntillo». Aquí el sufijo es «-illo», que no es igual que «-ito». Contentillo no es exactamente contento: es un contento a medias, achispado, que viene de las jarras. El puntillo lo confirma: ese punto exacto en el que todo parece buena idea. Mike remata con una imagen que me encantó: toda la canción vive en un «-illo», en un estado intermedio. Ni sobrio ni borracho, ni escondido del todo ni a la vista, ni soltero ni en pareja.

Por qué lo leí como colombiano

Nosotros tenemos fama de usar el diminutivo para todo, y no voy a negarlo. Por eso este texto me resultó tan cercano: explica algo que hago a diario sin pensarlo. La obra de Mike está pensada para España y América Latina, y esta reflexión cruza el océano sin pasaporte. Uno entiende de inmediato lo que significa estar «con el puntillo», aunque aquí lo digamos de otra forma.

Dónde leerlo y escucharlo

El texto completo está en https://mikesaintlouis.com/blog/el-puntillo-y-el-morenazo-diminutivos-y-aumentativos-en-mis-letras. «El anillo de casado» y todo su catálogo se escuchan y se descargan gratis, con la letra completa, en https://mikesaintlouis.com. También están en Spotify, Deezer y las principales plataformas.

Acerca de Mike Sain't Louis

Desde Madrid, Mike Sain't Louis se hace llamar «el primer cantautor IA» y se define como artista indie alternativo. Es letrista, compositor, productor musical, director artístico y CEO de su sello independiente, MIKE SAIN'T LOUIS. Su trilogía GAYFOLK («Descubierto un nuevo planeta llamado GAYFOLK», «Ojalá se pudiera viajar a GAYFOLK» y «El día de la liberación») narra el viaje a un planeta donde cada quien puede vivir como es, con canciones descaradas, camp y sin censura sobre amor, exnovios y vida queer. En 2024, «Tan Cateto» se hizo viral en TikTok.

Contacto de prensa

Correo: info@mikesaintlouis.com Web: https://mikesaintlouis.com Instagram: @planetagayfolk