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Tres vueltas a la misma tabla de sumar: crónica de una escucha lenta de «La ley de la exageración», de Mike Sain't Louis
Quince líneas repetidas tres veces sin cambiar una coma, un reloj de arena y una losa rodeada de velas: así se oye y se ve, plano a plano, la canción con la que el artista indie alternativo de Madrid convierte una aritmética escolar en un ajuste de cuentas

Madrid, 25 de octubre de 2026. Me pongo los cascos con una advertencia en la cabeza: esta canción se lee en medio minuto. «La ley de la exageración», de Mike Sain't Louis, tiene quince líneas. Lo que ocurre es que esas quince líneas vuelven tres veces, idénticas, y a la tercera ya no parecen las mismas. Así lo explica el propio autor en el texto que acaba de publicar en su blog, una lectura lenta, verso a verso, con el videoclip abierto al lado. Decido hacer lo mismo y escuchar con él.
Mike Sain't Louis es un artista indie alternativo con base en Madrid que se presenta como «el primer cantautor IA». Escribe todas sus letras; la música y la interpretación vocal se generan con inteligencia artificial bajo su dirección. Es letrista, compositor, productor, director artístico y CEO de su propio sello, MIKE SAIN'T LOUIS. En unos dos años ha publicado 273 singles y más de 280 videoclips dentro de su proyecto PLANETA GAYFOLK.
Antes de pulsar, las cuentas
Una canción que empieza sumando, escribe Mike, merece que se le hagan las cuentas. Las ha hecho. La letra publicada tiene 45 líneas y 210 palabras, pero solo 48 son distintas. Cada vuelta mide quince líneas y setenta palabras. No hay puente ni estrofa nueva al final. «Lo que se oye en el minuto uno es lo que se oye en el minuto tres», resume.
La palabra más repetida es «uno», quince veces. Le sigue «dos», con doce. «Víctima» sale seis veces, igual que un insulto muy castizo que el autor no esconde. «Narcisista», en sus distintas formas, aparece en tres sitios de cada vuelta. La aritmética del título no es una metáfora suelta: la letra está literalmente llena de números.
Hay un detalle más que, una vez leído, ya no se deja de oír. Las líneas que cierran una frase importante terminan en una «o» marcada: dos, tirón, exageración, salvador, profesión, adiós. Hasta un «low cost» en inglés cae en la misma vocal. Mike lo compara con un reloj que da siempre la misma hora. Y es verdad: escuchado así, el estribillo suena como un timbre que no para.
Primer plano: un reloj de arena
Pulso el videoclip. Dura tres minutos y cincuenta segundos y se publicó en YouTube de madrugada, el 11 de diciembre de 2025, pasadas las tres en Madrid. No empieza con alguien hablando a cámara. Empieza con un objeto: un reloj de arena grande, de madera oscura, sobre una mesa de piedra. Detrás, desenfocado, un hombre con sombrero de ala ancha y abrigo oscuro. A un lado, velas en un candelabro. Encima, en neón rosa, el nombre del artista en cursiva y el título en mayúsculas.
Unos segundos después, el reloj vuelve a aparecer junto a un hombre tumbado de lado sobre una losa, rodeado de velas encendidas. Está quieto, con los ojos abiertos, mirando hacia quien mira. Parece un sepulcro. Mike lo lee así: antes de la primera frase, el clip ya ha dicho que aquí se habla del tiempo y que esto va a acabar en algo parecido a un entierro.
«Uno y uno son dos»
Entonces llega la primera línea: «Uno y uno son dos». Es la frase más obvia que se puede decir en castellano, lo que se recita en el colegio contando con los dedos. No tiene adjetivos ni emoción. Mike explica que ahí está el truco: antes de contar algo que pueda parecer desmesurado, la canción pone sobre la mesa una verdad que nadie discute. Primero se fija el suelo.
Pero él propone otra lectura, y es la que se me queda. «Uno y uno» también son dos personas puestas una al lado de la otra. La suma más simple del mundo ya contiene una pareja. «Y en esta canción la pareja no es el amor», escribe. «Es el problema».
«Dos ladrones me han robado»
La segunda línea convierte el número en gente: «Dos ladrones me han robado». El verbo es de comisaría. La suma escolar se ha transformado en una denuncia. A partir de aquí, cada vez que vuelve el «dos», ya no suena a aritmética, sino a atestado.
Escuchar la canción tres veces seguidas, como pide su estructura, produce un efecto curioso. La primera vuelta hace gracia por su descaro. La segunda empieza a pesar. La tercera ya no se oye como un chiste, sino como una persona que repite lo mismo porque nadie le ha hecho caso las dos primeras veces. Ahí entiendo el título: la exageración no está en lo que se cuenta, sino en la insistencia de quien necesita que le crean.
Una canción que es también un propósito
No es casual que la palabra «narcisista» recorra la letra. Mike Sain't Louis ha contado públicamente que, con ayuda profesional, convierte en canciones años de relaciones con parejas narcisistas, para dar visibilidad al abuso psicológico y a sus huellas en la salud mental, y para que quien lo vive se sienta visto y creído. «La ley de la exageración» lo hace con humor, con números y con una vocal redonda que no suelta.
Para el oyente español, la canción tiene además un sabor muy de aquí: un castellano de barra de bar, sin censura, donde la tabla de sumar del colegio y el insulto de toda la vida conviven en la misma estrofa. Es la mezcla de humor y verdad que muchos descubrieron en 2024, cuando «Tan Cateto» se hizo viral en TikTok.
Termino la tercera vuelta, cierro el clip y miro la foto que acompaña esta crónica: el artista junto a una carretera al atardecer. Parece la imagen exacta de lo que deja la canción. Se ha dicho adiós tres veces. Ahora toca seguir andando.
Dónde escucharla
«La ley de la exageración» y el resto del catálogo se escuchan y se descargan gratis, con la letra de cada canción, en https://mikesaintlouis.com. También están en Spotify, Deezer y las principales plataformas. La lectura completa del autor está en su blog: https://mikesaintlouis.com/blog/una-suma-que-da-dos-ladrones-la-ley-de-la-exageracion-verso-a-verso-de-la-tabla-de-sumar-al-adios-triple
Acerca de Mike Sain't Louis
Desde Madrid y sin discográfica, Mike Sain't Louis firma como «el primer cantautor IA» una obra de pop alternativo queer que va del electropop a la copla. Él pone las letras y la dirección; la inteligencia artificial, la música y las voces. Su trilogía GAYFOLK, «Descubierto un nuevo planeta llamado GAYFOLK», «Ojalá se pudiera viajar a GAYFOLK» y «El día de la liberación», cuenta el viaje a un planeta donde cada persona puede vivir tal como es.
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