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Argentina ·

La carpeta «ya veremos»: lo que pasa con las canciones que estuve a punto de dejar afuera

Columna de Mike Sain't Louis, artista indie alternativo de Madrid y «el primer cantautor IA»: detrás de 273 singles hay dudas, pudor y una sala de espera donde solo está él, mirando el reloj

Hombre de pelo negro rizado y barba corta, con chaleco negro y camisa color ciruela arremangada que deja ver tatuajes, de pie entre butacas de terciopelo rojo en un teatro con palcos dorados iluminados por arañas, mirando hacia su derecha.
Mike Sain't Louis entre las butacas de un teatro vacío: el lugar donde todo está listo y todavía nadie dio la orden de levantar el telón.

Madrid, 25 de octubre de 2026.

Por Mike Sain't Louis

Cuando alguien escucha la cifra de 273 singles, casi siempre piensa lo mismo: que publico todo lo que hago. Que escribo una letra a la mañana y a la tarde ya está en Spotify. Entiendo de dónde sale la idea, pero es falsa. Detrás de cada canción publicada hay otras que quedaron en el camino. Y hay una categoría intermedia, la que más me interesa contarte hoy: las que estuvieron a punto de quedar afuera y al final salieron.

Soy Mike Sain't Louis, artista indie alternativo de Madrid. Me presento como «el primer cantautor IA»: escribo todas las letras, compongo y produzco, y la música y la interpretación vocal las hago con inteligencia artificial como herramienta de producción. Además soy director artístico y CEO de mi propio sello, MIKE SAIN'T LOUIS.

La sala de espera

Las canciones de las que hablo tienen algo en común. Durante unos días, a veces semanas, estuvieron en una carpeta que llamo, sin mucha imaginación, «ya veremos». Es la sala de espera de mi sello. Y en esa sala no hay nadie más que yo, mirando el reloj y dudando.

Las razones por las que una canción termina ahí son casi siempre tres.

Demasiado tonta

La primera es que me parezca demasiado tonta. Escribo con humor, y el humor tiene un borde finísimo. Hay letras que me hacen reír muchísimo mientras las escribo y que al día siguiente me parecen una ocurrencia de sobremesa estirada hasta los tres minutos.

El problema es que no siempre distingo la tontería que funciona de la que no. Un título como «La dieta del cucurrucho» se puede leer como una broma liviana o como algo con más fondo, porque detrás de cualquier dieta hay una conversación sobre el cuerpo y sobre lo que nos dijeron que teníamos que parecer. Esa doble lectura es la que busco. Pero cuando dudo, dudo en serio.

Aprendí que esa duda casi nunca se resuelve pensando. Se resuelve escuchando la canción en otro lugar, en otro momento, con otra cara. Si me vuelvo a reír, sale. Si me da vergüenza, también la miro dos veces, porque a veces la vergüenza es la señal de que toqué algo que no quería tocar.

Demasiado mía

La segunda razón es la contraria. Hay canciones que casi no publico porque me parecen demasiado personales. No porque cuenten algo escandaloso, sino porque al releerlas me reconozco demasiado. Me veo desnudo de una manera que no tengo ganas de mostrar.

Con estas, el truco anterior no sirve. Las puedo escuchar donde sea y a la hora que sea, y la sensación es la misma: un poco de vértigo. Lo que me ayuda es pensar en quién la va a escuchar. No en «el público», que es una idea muy abstracta, sino en una persona concreta que esté pasando por lo mismo. Si pienso en esa persona, la canción deja de ser mía y pasa a ser un poco suya. Y ahí me resulta mucho más fácil soltarla.

Escribo sobre el amor gay, los ex, el orgullo y la autoestima. Con ayuda profesional, convierto en canciones años de relaciones con parejas narcisistas, para que quien pasó por algo así se sienta visto y creído. No se puede escribir de eso sin dejar algo propio en la página. Lo sabía desde el principio. Lo que no sabía era que el pudor iba a aparecer tan tarde: con la canción terminada, en el último paso.

Demasiado parecida

La tercera razón es práctica y bastante menos romántica. A veces una canción se parece demasiado a otra que ya publiqué. El mismo tema contado desde un ángulo casi igual, o una producción que recuerda mucho a la de hace unos meses.

Con un catálogo tan grande, esto pasa más de lo que me gustaría admitir. La inteligencia artificial la dirijo yo: descarto, elijo, vuelvo a empezar. Aun así, hay sonidos que regresan, igual que hay obsesiones que regresan en mis letras. Cuando veo dos canciones demasiado cerca, suelo atrasar la segunda. No siempre la tiro. A veces solo necesita aire, que pase el tiempo para que suene distinta al lado del resto.

Acá tengo una contradicción que no resuelvo. Por un lado me parece honesto no repetirme. Por otro, los artistas que más quiero se repiten muchísimo, y eso es parte de lo que me gusta de ellos. Un estilo propio también es una forma de insistir en lo mismo.

Por qué al final salieron

Casi todas las canciones de la carpeta «ya veremos» terminaron publicadas. Eso dice algo de mí, y no estoy seguro de que sea bueno. Puede que sea demasiado indulgente con mi trabajo. O puede que la duda sea parte del proceso y no una alarma.

Mi teoría actual, que va a cambiar, es esta: si una canción me provoca algo, aunque sea incomodidad, merece una oportunidad. Las que de verdad no deberían salir son las que no me provocan nada. Las que escucho y pienso «bueno, correcta». Esas quedan afuera sin drama. Las otras, las que me hacen dudar, suelen tener algo vivo.

A vos, que también tenés tu carpeta

Te escribo desde Madrid, pero sé que en Argentina hay muchísima gente que hace música, escribe o graba en su casa, sin sello ni padrino, y que tiene su propia carpeta «ya veremos» llena de cosas que no se anima a mostrar. No te voy a decir que publiques todo. Te digo lo que me funciona a mí: preguntate si eso que guardaste te provoca algo. Si la respuesta es sí, quizá ya esperó bastante.

Todas mis canciones, incluidas las que casi no salieron, se escuchan y se descargan gratis en https://mikesaintlouis.com, con la letra de cada una. También están en Spotify, Deezer y las principales plataformas. El texto original está en mi blog: https://mikesaintlouis.com/blog/las-canciones-que-casi-no-publico

Acerca del autor

Mike Sain't Louis es letrista, compositor y productor musical en Madrid, artista indie alternativo y «el primer cantautor IA». En unos dos años armó PLANETA GAYFOLK: 273 singles, más de 280 videoclips y una trilogía pensada como un solo viaje hacia un planeta donde cada persona puede vivir tal como es. Hace pop alternativo queer, descarado y con humor, que va del electropop a la copla y a la balada, en español, inglés, francés y portugués. En 2024, «Tan Cateto» se hizo viral en TikTok.

Contacto de prensa

Correo: info@mikesaintlouis.com Web: https://mikesaintlouis.com Instagram: @planetagayfolk