Perú ·
Esta vez me quité la peluca: por qué escribí una canción entera sin un solo chiste
Tribuna de Mike Sain't Louis, artista indie alternativo de Madrid y «el primer cantautor IA», sobre «No me aparece una ilusión», la canción levantada sobre la palabra más corta del diccionario

Madrid, 25 de octubre de 2026
Por Mike Sain't Louis
No.
Así, sola, la palabra parece poca cosa. Dos letras, medio segundo. Pero si la pones al principio de una frase, y luego al principio de la siguiente, y de la siguiente, pasa algo raro: cada línea se convierte en una puerta cerrada. Con eso construí «No me aparece una ilusión». Si cuentas las negaciones de la letra, te cansas antes de terminar.
Quien me conozca un poco sabe que esto, en mí, es casi una rareza. Soy artista indie alternativo, me presento como «el primer cantautor IA» y me he pasado dos años escribiendo sobre narcisistas con nombre de pueblo, cruceros con sardinas en el minibar y exnovios que merecían peor rima. Me río de todo, y empiezo por mí. En esta canción, no. En esta me quité la peluca. Quiero contar por qué.
La cabeza no se equilibra sola
Escribí la letra así porque es la manera en que piensa una cabeza cuando está mal. No piensa en lo que quiere. Piensa en lo que no puede, en lo que no tiene, en lo que no le sale. Una lista de ausencias que se alarga y se alarga.
Hubo un momento en que me tentó maquillarla. Meter una línea luminosa cada tres oscuras, para que quedara equilibrada y bonita, apta para todos los públicos. No lo hice. La cabeza, en esos días, no se equilibra sola, y una canción que fingiera lo contrario me habría parecido una mentira con buena producción. La dejé caer.
Un cuarto, no el alma
La canción empieza por algo muy concreto: las ganas de no salir de la habitación. No hablo del alma, ni del corazón, ni del vacío interior, esas palabras enormes de los libros de autoayuda de aeropuerto. Hablo de un cuarto con cuatro paredes, una cama sin hacer, la persiana a medio bajar y un móvil cargando en el suelo.
Y elegí un verbo pequeño: apetecer. No escribí que no podía salir, sino que no me apetecía. Es un verbo de sobremesa, de domingo, de «¿te apetece algo?». Usado aquí tiene trampa, porque desde fuera suena a capricho. «Si no te apetece, haz un esfuerzo», te dicen. Desde dentro es justo eso: la falta de apetito por todo, por la calle, por la gente, por la comida, por el sol del mediodía. La ausencia de ganas es menos espectacular que el dolor, y por eso cuesta tanto que alguien la tome en serio.
Cuando has pasado una temporada así, sabes que el mundo se reduce a la distancia entre la cama y la puerta. Y esa distancia, de pronto, parece interminable.
Solo entre tanta gente
El centro de la canción está en dos líneas:
«Y estoy solo entre estas cuatro paredes / Siempre apartado entre tanta gente»
Primero, la soledad del cuarto, la del encierro. Luego, la de fuera, la que sientes en un bar lleno, en una cena de cumpleaños, en un vagón a hora punta. Las puse juntas porque son la misma. Puedes salir de la habitación y seguir dentro de ella. La llevas puesta.
Es de lo más difícil de explicar a quien no lo ha vivido. «Pero si tienes amigos.» «Pero si siempre estás rodeado de gente.» «Pero si el sábado estuviste en la fiesta.» Sí. Y estuve apartado, en una esquina por dentro, aunque por fuera me riera. No hace falta estar solo para estar solo. Es la idea que más gente me ha dicho que se le queda.
Un estribillo que vuelve sin que lo llames
El estribillo aparece muchas veces, más de las que pondría en cualquier otra canción mía. Y no es pereza. Esos pensamientos funcionan así: no llaman a la puerta, vuelven. Estás lavando un plato, mirando el techo, viendo un capítulo de una serie que ni te interesa, y vuelven. La habitación reaparece en cada estribillo como un decorado que no cambia, porque en esos días el decorado no cambia. Por eso la canción tampoco.
Por qué la escribí
He contado otras veces que, con ayuda profesional, convierto en música años de relaciones con parejas narcisistas. Lo hago para que el abuso psicológico se vea y para que quien lo vive, o lo ha vivido, se sienta visto y creído. Las huellas de esas relaciones en la salud mental no siempre tienen forma de grito. A veces tienen forma de persiana bajada. «No me aparece una ilusión» es esa persiana.
No pretendo que la canción cure nada. Pretendo que alguien, en un cuarto de Lima, de Arequipa o de Madrid, la escuche y piense: esto es exactamente lo que no sabía decir.
Si te reconoces demasiado en lo que cuento, no lo cargues solo. Habla con alguien de confianza o con un profesional. En Perú, la Línea 113, opción 5, ofrece orientación en salud mental. Si hay un peligro inmediato, llama al número de emergencias.
Dónde está la canción
«No me aparece una ilusión», con su letra completa, se escucha y se descarga gratis en mikesaintlouis.com. Ahí está todo PLANETA GAYFOLK: 273 singles y más de 280 videoclips, sin pagar nada. También está en Spotify, Deezer y las principales plataformas. El texto original, más en mi blog: https://mikesaintlouis.com/blog/una-cancion-hecha-de-noes-por-que-no-me-aparece-una-ilusion-no-tiene-ni-un-chiste
Sobre el autor
Mike Sain't Louis es letrista, compositor, productor musical y director artístico, y CEO de su sello independiente MIKE SAIN'T LOUIS, con base en Madrid. Escribe todas sus letras; la música y la interpretación vocal se generan con inteligencia artificial, que usa como herramienta de producción y arreglos. Su trilogía GAYFOLK, de «Descubierto un nuevo planeta llamado GAYFOLK» a «El día de la liberación», es un viaje a un planeta donde cada persona puede vivir como es. En 2024, «Tan Cateto» se hizo viral en TikTok.
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