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«Escribí con la mano todavía temblando»: Mike Sain't Louis abre con lápiz y lupa su propia canción, renglón por renglón
El artista indie alternativo de Madrid, que se presenta como «el primer cantautor IA», conversa sobre «Y sigo temblando siempre»: por qué la letra empieza con un «porque», qué hace la cifra cuarenta en mitad de un desamor y cómo una rima en «-ado» encadena toda la herida

Madrid, 25 de octubre de 2026.
Hay canciones que se escriben cuando la herida ya cerró y otras que se escriben en mitad del sacudón. Mike Sain't Louis, artista indie alternativo radicado en Madrid que se presenta como «el primer cantautor IA», sitúa «Y sigo temblando siempre» en el segundo grupo. Acaba de publicar en su blog una lectura lenta, casi de taller, de esa letra: la recorre renglón por renglón, mirando dónde rima, dónde se rompe y qué hace cada palabra en su sitio. Hablamos con él sobre ese ejercicio poco común: un autor que se sienta a analizar su propia canción como si fuera la de otro.
«No es la crónica de una ruptura superada»
¿Por qué volver a una canción suya para leerla verso a verso?
Porque ya había escrito sobre ella desde otro lado, desde la chocolatina y desde el derecho a no hacerse el duro. Esta vez quería algo más artesanal. Coger el lápiz, sentarme con la letra delante y mirar cómo está hecha.
El título ya anuncia algo.
Lo dice todo. No es el resumen de alguien que ya lo superó y mira desde lejos. Es el parte médico de alguien que sigue en pleno terremoto, apuntando lo que siente mientras el suelo se mueve. Esa letra la escribí con la mano todavía temblando, y se nota.
¿Dónde se nota?
En la forma. Cuando la cuento línea por línea me salen cincuenta y seis renglones escritos, pero solo veintinueve son distintos. El resto son regresos: el coro que vuelve tres veces seguidas, estrofas que reaparecen completas, bloques que al final cambian de lugar como muebles corridos en una casa revuelta. Alguien podría pensar que es descuido. No lo es. Es la forma más honesta de escribir una cabeza que no logra poner sus recuerdos en orden.
Empezar por la causa
La canción arranca con la palabra «porque». No es lo habitual.
No, y me gusta mucho. Es como entrar a una conversación que ya había empezado. Como si alguien hubiera preguntado «¿y usted por qué está así?» y la letra contestara de una, sin saludar. Lo primero que hace es hablar de abrir el corazón «de verdad».
¿Qué le dice a usted ese arranque, ahora que lo mira con distancia?
Que quien habla siente que tiene que justificarse. Antes de contar lo que le pasó, necesita explicar cómo funciona por dentro. Es la postura de alguien a quien le hicieron dudar de sí mismo, y que antes de quejarse tiene que demostrar que su manera de querer no era un error. Y ese «de verdad» no está de relleno.
Cuarenta piezas sobre la mesa
El segundo verso habla de una personalidad abierta «en 40 partes». ¿Por qué cuarenta?
Porque es exacto. No digo muchas, ni mil, ni un montón. Cuarenta. La precisión le da algo casi cómico y a la vez muy serio. Es la manera de hablar de alguien que se ha analizado tanto que podría contar sus piezas una por una. Quien ha pasado años en terapia, o años intentando entender qué hizo mal, reconoce esa costumbre de desarmarse para ver cómo funciona.
El verbo es de laboratorio.
Diseccionar. Se disecciona una rana en clase de biología. Aquí lo que se abre con bisturí es uno mismo, delante de otra persona, con cada pieza a la vista. Es el máximo grado de exposición, y la letra sabe que eso tiene precio.
Y además rima.
«Verdad» con «personalidad». Dos palabras agudas que cierran el primer pareado con un golpe seco. La canción empieza rimando con firmeza, justo antes de que todo se desordene.
Ganar y perder
En el tercer renglón aparece «ese instante exacto». ¿Qué pasa ahí?
Que en cuanto el corazón está abierto y la personalidad desplegada, la otra persona gana. Uso el verbo «ganar». No digo «nos enamoramos», digo «ya me has ganado». Y si el amor se gana, alguien pierde. Quien pierde es el que se abrió. No lo subrayo, pero queda dicho: el momento de mayor entrega es también el de mayor vulnerabilidad, y hay personas que saben muy bien cuándo llega ese instante.
Ese «ya» se repite.
Dos veces, como dos pasos que no tienen vuelta atrás. Ya me ganaste, ya me enamoré. Y ahí empieza una rima interna en «-ado» que recorre toda la canción como una cadena: ganado, enamorado, abrazado, impactado, conmocionado, pisado, aplastado.
Antes de los golpes, sin embargo, hay ternura.
Claro. El cuarto verso vuelve al «porque» del comienzo y cierra la estrofa con las dos razones del enamoramiento: me has comprendido, me has abrazado. Una es de la cabeza y la otra del cuerpo. Sin eso no se entiende lo que viene después.
Una canción para quien sigue temblando
Usted ha contado que, con ayuda profesional, convierte en música años de relaciones con parejas narcisistas. ¿Esta canción hace parte de eso?
Es una de las que más. No para dar lecciones, sino para que quien esté en ese terremoto se sienta visto y creído. Que sepa que temblar no es exagerar. El recorrido de la letra va del «me rindo» al «ven aquí, no llores», y en medio está todo lo que no se dice en voz alta.
¿Qué le diría a un oyente en Colombia que la escuche por primera vez?
Que no la escuche buscando una conclusión. Que la escuche como se escucha a un amigo que le cuenta algo a las tres de la mañana dando vueltas sobre lo mismo. Las vueltas son la canción.
Dónde escuchar y descargar
Mike Sain't Louis escribe todas sus letras; la música y la interpretación vocal se hacen con inteligencia artificial como herramienta de producción. «Y sigo temblando siempre» y el resto de su catálogo se escuchan y se descargan gratis en https://mikesaintlouis.com, con la letra de cada canción. También están en Spotify, Deezer y las principales plataformas. La lectura completa, en su blog: https://mikesaintlouis.com/blog/un-corazon-diseccionado-en-cuarenta-partes-y-sigo-temblando-siempre-verso-a-verso-del-me-rindo-al-ven-aqui-no-llores
Acerca de Mike Sain't Louis
Letrista, compositor y productor musical en Madrid, Mike Sain't Louis se define como artista indie alternativo y «el primer cantautor IA». Dirige su propio sello independiente, MIKE SAIN'T LOUIS, del que es director artístico y CEO. En unos dos años levantó PLANETA GAYFOLK: 273 sencillos, más de 280 videoclips y la trilogía GAYFOLK, un viaje en tres discos hacia un planeta donde cada persona puede vivir tal como es. Su pop alternativo queer, descarado y con humor, salta del electropop a la copla y a la balada. En 2024, «Tan Cateto» se volvió viral en TikTok.
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