
Por Mike Sain't Louis ·
Tus letras son basura: respuesta a los que opinan sin escuchar
Durante años me han dicho que mis letras eran demasiado raras. Demasiado intensas, demasiado personales, demasiado mías. Que no encajaban en ningún sitio y que nadie las iba a entender. «Tus letras son basura» es lo que hago con todos esos comentarios: los recojo, les pongo título en mayúsculas y los convierto en canción.
La frase del título es exactamente el tipo de cosa que suelta alguien que opina sin escuchar. Por eso me divierte usarla tal cual. Hay algo muy liberador en repetir el insulto en voz alta hasta que pierde fuerza y empieza a sonar ridículo en boca de quien lo dijo.
Lo que defiendo aquí es sencillo: mis letras las escribo yo. Con mi historia, mis cicatrices y mi manera de mirar las cosas. Nadie me las firma ni me las corrige. Puede que no sean perfectas, y lo asumo con gusto, pero son mías, y eso pesa más que cualquier aplauso de compromiso.
Hay mucha gente en mi situación. Artistas independientes que escriben sin pedir permiso, que prefieren ser auténticos a sonar «comerciales» y que han recibido ese comentario más de una vez, en un mensaje, en una red social o en una cena familiar. Esta canción es para ellos, para que sigan creando igual, con más ganas si cabe.
La portada lo pone en escena: un estudio en penumbra, luces moradas, un teclado y una mano en la barbilla, con cara de estar leyendo una crítica sin inmutarse. Las palabras del título ocupan media imagen, enormes, como si la acusación fuera un cartel publicitario. Me parece la mejor manera de quitarle importancia.
Va para todos los haters con teclado. Y, sobre todo, para quien tiene una libreta llena de canciones guardada en un cajón por miedo a lo que digan.
Úsala justo después de leer un comentario cruel. Funciona mejor que contestar.