
Por Mike Sain't Louis ·
The Queen of Pop: mi carta de amor a Madonna
Pocas artistas han significado tanto para tantos chicos que crecieron sintiéndose raros. The Queen of Pop es mi homenaje a Madonna, la reina indiscutible, hecho desde mi rincón del universo y sin ninguna pretensión de copiarla.
Eso es lo primero que quiero dejar claro: aquí nadie intenta imitar a nadie. Imitar a Madonna sería absurdo y, además, aburrido. Lo que hay es devoción. La de alguien que lleva toda la vida mirándola como quien mira un faro, y que un día decide devolverle la luz a su manera.
La canción la mira con ojos de cine. Hay estética retro, hay arte queer, hay una nostalgia electrónica que suena a pista de los ochenta y noventa vista desde hoy. Me gusta pensarla como una película corta en la que el Planeta Gayfolk se viste de gala para recibir a su reina.
De la libertad a la rebeldía
La llamo carta de amor porque eso es: de un artista independiente a una artista gigante, de la libertad a la rebeldía. Madonna nos enseñó a muchos que se podía provocar, cambiar de piel, enfadar a medio mundo y seguir bailando. Ese espíritu es el que intento recoger, con mucho humor y muchos menos medios.
Tiene algo de pop rebelde de los márgenes, del que se hace por cuenta propia y sin pedir permiso. Y creo que eso a ella le haría gracia.
¿Cuándo escucharla? Con el volumen alto, sin vergüenza, como se escuchaba a Madonna en la habitación cuando nadie miraba. Si tienes un póster suyo guardado en algún cajón, sácalo.
Se la dedico a todas las que alguna vez ensayaron un voguing frente al espejo del baño.
Y, por supuesto, a ella, que sigue reinventándose cuando otros ya se habrían jubilado. Larga vida a la reina, y que nadie le diga nunca cómo tiene que envejecer una diva del pop.
Si te la encuentras en una fiesta, súbele el volumen sin preguntar.