
Por Mike Sain't Louis ·
Sing Me a Sad Song: cuando una canción triste también cura
Pedir una canción triste cuando ya estás roto parece una contradicción. «Sing Me a Sad Song» parte justo de ahí: a veces lo que más ayuda es que alguien ponga palabras a lo que sientes, en vez de intentar animarte a toda costa.
Escribir una canción triste puede romperte un poco más y, al mismo tiempo, curarte. Las lágrimas que salen mientras creas algo son a veces la única prueba de que sigues aquí, de que todavía sientes y de que sigues peleando. Esta canción está escrita desde ese lugar.
Para mí habla de cuando la mente se quiebra sin avisar. Y casi nunca por debilidad: por exceso de ruido, de presión, de heridas que nadie ve. Hablar de salud mental tiene mucho de supervivencia y nada de victimismo. Es decir «sigo aquí» cuando el cuerpo pesa y por dentro todo se queda en silencio.
En PLANETA GAYFOLK no hay temas prohibidos. Por eso caben la depresión, la ansiedad, los traumas y el abuso narcisista, que tanta gente vive a escondidas y que tanto cuesta nombrar. Callarse también enferma.
Si alguna vez te han dicho que eras un dramático, que eras demasiado sensible o que tu tristeza era un defecto, esta canción está de tu lado. Sentir mucho también es una forma de resistir.
La portada lo resume en un abrazo. Noche cerrada, lluvia, una farola y un coche antiguo aparcado en la calle. Dos hombres abrazados y empapados; uno de ellos con los ojos cerrados y gesto de dolor, apoyado en el hombro del otro. Todo en blanco y negro, salvo el título, en un morado que parece escrito a mano. Me conmueve que la tristeza aparezca acompañada, sostenida por alguien.
Está en inglés y pensada para quien sabe lo que es estar destrozado y aun así seguir adelante. Para quien llora porque está vivo, que es muy distinto de llorar por ser débil.
Una noche de lluvia, sin intentar arreglar nada, es su momento. Deja que te acompañe.