
Por Mike Sain't Louis ·
Ride the Wave, una ola chill out rumbo al planeta GayFolk
Respirar otra vez. De eso trata Ride the Wave, y de pocas cosas más. Es una de las piezas más tranquilas de todo el planeta GayFolk, una canción chill out pensada para bajar el ritmo y soltar los hombros.
El texto que la acompaña describe una travesía entre luz y agua, donde cada latido flota entre cielos de neón y reflejos en calma. Me gusta la mezcla de esas dos imágenes: el neón, que es ciudad, noche y discoteca, y el agua tranquila, que es todo lo contrario. Como cuando sales de la fiesta al amanecer, te acercas al mar y el cuerpo, por fin, se calma.
Hay una frase que lo resume muy bien: el cuerpo se mueve, el alma escucha y el pasado se disuelve en color. No se trata de olvidar a la fuerza, sino de dejar que lo de antes se vaya diluyendo, como acuarela en agua clara. Sin rencor, sin drama, sin esfuerzo. En un repertorio lleno de exes, bañadores robados y ajustes de cuentas, una canción así se agradece.
Y luego está el planeta GayFolk, que aparece como lo que siempre ha querido ser: un lugar sin miedo y sin control, solo libertad, ritmo y luz. La ola del título lleva hacia allí, hacia el sitio al que perteneces. No hace falta remar. Basta con subirse y dejarse llevar.
El título en inglés tiene un doble sentido bonito: surfear la ola, sí, pero también aguantar lo que venga, montarte encima del momento en lugar de pelearte con él.
¿Cuándo escucharla? En la playa al atardecer, con los cascos puestos. En el tren de vuelta a casa después de un fin de semana largo. En la bañera, con una vela y el móvil lejos. O en cualquier momento en el que notes que llevas demasiado tiempo conteniendo el aire.
Dedícasela a alguien que necesite un respiro. O quédatela, que tú también lo necesitas.