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Portada del single ME FUÍ SIN CORRERME

Por ·

Me fuí sin correrme: cuando él se duerme, ella decide

Él prometía mucho. Luego se quedó dormido. Y ella, en vez de quedarse mirando el techo a la espera de que se despertara, se vistió y se fue.

Así de sencilla es la historia que cuenta esta canción, y así de grande lo que hay detrás. No hay drama ni portazo. La protagonista se marcha sin rabia, sin culpa y sin pedir permiso a nadie, y al llegar a casa decide acabar la noche por su cuenta. Con sus manos, para que nos entendamos.

El título va al grano, como lo contaría una amiga en el bar al día siguiente. Y precisamente por eso funciona. Durante muchísimo tiempo el placer de las mujeres se ha contado como algo que depende de otro, algo que se recibe si hay suerte. Aquí no. Aquí el chico es casi un personaje secundario, un señor que ronca, y la que manda es ella.

Tocarse no es pecado

La canción va de eso: de romper el silencio que todavía rodea la masturbación femenina. De dejar atrás la idea de que la noche solo es buena si la termina otro. Desearse también es quererse, y no hace falta esperar a nadie para tener un final feliz.

Me gusta que sea una chica cualquiera, en una noche cualquiera, con un chico cualquiera. Nada de heroínas ni de casos especiales: podría ser cualquiera de nosotras y de nosotros, porque a quién no le han dejado a medias alguna vez. Lo que cambia es la reacción. En lugar de frustración, autonomía. En lugar de quejarse, resolver.

Tiene ese punto descarado que me encanta en las canciones de PLANETA GAYFOLK, el de reírse de algo que a mucha gente todavía le da vergüenza nombrar. Y debajo de la risa hay un mensaje bastante serio sobre el poder que tiene una mujer cuando decide sobre su propio cuerpo.

Para escucharla con amigas, para ponerla en una despedida de soltera o para dedicársela, con todo el cariño, al que se durmió en lo mejor.

Escúchala en Spotify

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