
Por Mike Sain't Louis ·
La Playa del Mal Pas, mi rincón escondido de Benidorm
Benidorm tiene fama de rascacielos, despedidas de soltero y sombrillas hasta el horizonte. Pero entre el puerto y el casco antiguo se esconde una playa diminuta que casi nadie menciona: la Playa del Mal Pas. Para mí siempre fue un refugio secreto, y le he dedicado una canción.
Allí pasé buena parte de los veranos que recuerdo. Mirando el mar, soñando con largarme lejos, sintiendo durante un rato que las piezas encajaban. Es ese tipo de lugar que no eliges, que simplemente está ahí mientras creces sin darte cuenta. Una toalla, el ruido de las olas y la sensación de que el mundo es más grande de lo que parece desde la arena.
La Playa del Mal Pas habla de cómo el tiempo y el dolor cambian la manera de mirar un sitio. La misma playa que fue escenario de juegos y siestas también fue el lugar donde empecé a entender lo que era el narcisismo, y más tarde ese doble narcisismo que te enreda por partida doble. Llega un momento, pasados los cuarenta, en que miras atrás y piensas que media vida fue mentira y la otra media soledad. Duro, sí. Pero también muy honesto.
Y aun así vuelvo. Aunque sea con la memoria, regreso a esa orilla. Cada ola me recuerda a alguien que ya no soy, pero también todo lo que he sobrevivido. Esa cala pequeña fue testigo de mis veranos, de mis heridas y de mis ganas de seguir vivo. No hay muchos sitios de los que pueda decir lo mismo.
Mirarla desde lejos
Me emociona la idea con la que termina la canción: hoy contemplo la playa desde la distancia. Ella sigue igual, yo no. Y quizá eso también sea una forma de amor, quererla sin necesitar que nada vuelva a ser como antes.
Va para quien tenga su propia Playa del Mal Pas. Un pueblo de la infancia, un parque, una terraza, cualquier lugar que haya guardado tus mejores y peores momentos. Escúchala al atardecer, si puede ser cerca del mar, o en pleno invierno cuando eches de menos el verano. Y si un día pasas por Benidorm, busca esa playa escondida. Ya me contarás.