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El camp no es un chiste (aunque te rías)

Lo digo rápido, que en el dashboard nadie se queda mucho: el camp es la forma más seria que conozco de decir la verdad.

Ya. Suena a frase de taza.

Déjame que me explique.

Cuando alguien exagera muchísimo, todo el mundo entiende que está exagerando. Y ahí pasa algo curioso. Bajas la guardia. Te ríes. Y mientras te ríes, se te cuela la frase que de otra manera no habrías dejado pasar.

Ese es el truco. Llevo tiempo usándolo sin pedir perdón.

PLANETA GAYFOLK es pop alternativo queer en español, con humor, con camp y con un aire de copla que no pienso quitarle. Y la copla, por cierto, ya sabía todo esto antes que nadie. Una mujer con bata de cola diciendo delante de un teatro entero que se muere de amor es camp de manual. Y nadie en la sala piensa que esté mintiendo. Al contrario. Se lo creen más que si lo dijera bajito.

La purpurina tiene mala fama

Parece superficial. Se pega a todo. No sale nunca. Te la encuentras en el sofá tres semanas después de la fiesta.

Precisamente por eso.

Algo que no se va no puede ser tan superficial. La purpurina es una forma de decir «estuve aquí» que sobrevive a la aspiradora. Me parece un buen modelo para una canción.

Mucha gente llegó a mí por «Tan Cateto», en TikTok. Y fíjate en la palabra. «Cateto» es un insulto de toda la vida, de esos que te sueltan para que te sientas pequeño. Ponerle un «tan» delante ya lo cambia. Ya no es una piedra que te tiran, es algo que agarras, exageras y conviertes en estribillo.

Eso también es camp. Coger lo que te usaban en contra y ponerle lentejuelas hasta que deje de pesar.

No siempre sale. Pero cuando sale, se nota.

Hay gente que me escribe para decirme que mis títulos son de broma. Y entiendo por qué. «No quiero otro novio cojín». «La dieta del cucurucho». «La vecina cotilla». Leídos así, en fila, parecen el menú de un bar de carretera.

Pero fíjate en el primero. Un novio cojín. Esa imagen ya te dice algo antes de darle al play: hay hartazgo ahí dentro. Solo que está dicho con un cojín en la mano en vez de con un portazo. Y a lo mejor el cojín duele más. O se recuerda más, que para una canción viene a ser lo mismo.

No voy a explicarte las canciones. Están para escucharlas. Solo digo que el chiste de un título casi nunca es todo lo que hay.

La ironía como escudo (y como lupa)

La ironía tiene dos caras y yo uso las dos.

Una cara es de escudo. Si digo algo muy vulnerable con una ceja levantada, puedo fingir que no iba en serio. Esto lo hacemos muchos maricas desde pequeños, creo. Es una manera de sobrevivir a una sala hostil.

La otra cara es de lupa. Exageras algo para que se vea mejor. Pones el amor gay, los exnovios, el orgullo, la autoestima, la vida de cada día, todo con un poco más de brillo del necesario, y de repente esas cosas pequeñas se ven enormes. Como son.

Lo difícil es que no se te quede solo el escudo. Ahí tengo dudas, te lo confieso. Hay canciones mías que a lo mejor se quedan en la broma y no llegan a la lupa. No sé cuáles. Probablemente no soy yo quien tiene que decidirlo.

Las portadas y los vídeos también hablan

Todo esto no pasa solo en las letras. Hay más de 280 videoclips de PLANETA GAYFOLK, y los dirijo yo. Más cientos de vídeos cortos. Y en todos intento lo mismo: que la imagen exagere a la vez que la canción, o un poquito más.

Con las portadas igual. Una portada sobria para una canción camp sería mentir dos veces.

Hay quien piensa que tanto brillo es para tapar algo. Yo creo que es al revés. El brillo es lo que hace que mires. Y una vez que miras, ya estás dentro.

Otra cosa que me hace gracia. La música de PLANETA GAYFOLK la produzco con herramientas de inteligencia artificial que dirijo yo; las letras las escribo todas. Y hay quien me dice que eso es muy artificial.

Pues sí.

El camp lleva toda la vida defendiendo lo artificial. Las pestañas postizas. Los decorados de cartón piedra. La voz impostada a propósito. Lo falso que confiesa que es falso tiene una honestidad muy rara, mucho más que lo «natural» que se esfuerza en parecerlo.

No digo que esa sea la única forma de verlo. Digo que a mí me encaja.

Entonces, ¿me río o no?

Ríete. Por favor. Es lo primero que quiero.

Pero quédate un segundo después de la risa. Ese segundo es donde está la canción de verdad.

Con «La primera drag» iba en esa dirección aunque entonces no lo habría sabido explicar. El título lo dice casi todo: la drag es el camp hecho persona. Exageración total, purpurina total. Y debajo, alguien diciendo exactamente quién es, sin pedir permiso.

En unos dos años han salido 273 singles. Algunos me dan vergüenza ajena, otros me hacen llorar, unos cuantos las dos cosas. Me parece un buen balance para alguien que se presenta como el primer cantautor IA y que lleva la ceja levantada casi siempre.

Si alguna vez una canción mía te hace reír y luego te deja callado, ya está. Funcionó.

Si solo te hace reír, también vale. No soy tan exigente.

Todo lo demás está en mikesaintlouis.com.

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