
Por Mike Sain't Louis ·
El calcetín, la secuela del novio cojín
Después del novio cojín, el calcetín. Esta canción es la secuela directa de aquella historia, y como en toda buena segunda parte, el personaje ya no engaña a nadie.
Lo que cuenta es el momento posterior a la caída de la máscara. Ese hombre que parecía tan intenso, tan profundo, tan especial, resulta que no era nada de eso. Detrás de la fachada solo había pereza, mentiras y un ego muy gastado. Y cuando ves a alguien así tal como es, la fascinación desaparece de golpe. Lo que queda es un calcetín: arrugado, usado, con un olor que mejor no describir.
La comparación perfecta
Me parece una metáfora genial por lo doméstica que resulta. Nada de monstruos ni de villanos de película: una prenda que se pierde debajo de la cama, que nunca encuentra a su pareja y que tarde o temprano acaba en la basura. Reducir a un narcisista a eso es la mayor humillación posible, porque lo que más le duele a alguien así es que lo consideren poca cosa.
Lo que más me gusta de este tema es el cambio de tono respecto a otras canciones sobre el mismo tipo de persona. El dolor se ha quedado atrás, y en su lugar hay sarcasmo y un ritmo que invita a mover los hombros. Es lo que llega cuando por fin has pasado página, la fase en la que te ríes de lo que antes te hacía sufrir. Y esa risa ya es una victoria.
Por eso la canción es sátira pura: se burla de la falsa intensidad, de ese teatro de hombre atormentado que en realidad tapaba falta de ganas y una colección de mentiras. Y termina con brillo, el de quien ha sobrevivido a la manipulación y ha aprendido a reírse de ella.
La idea con la que me quedo es la de la autoestima como ropa limpia. Igual que un calcetín, se puede lavar, tender al sol y volver a ponerse como nueva. Me parece una imagen muy bonita para cerrar una historia fea.
Dedícasela a quien te vendió intensidad y te dejó pelusa. Y ponla mientras haces la colada, que viene al pelo.