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Portada del single EL ABECEDARIO DE MI EXNOVIO

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El abecedario de mi exnovio: ponerle nombre al daño

Un abecedario sirve para aprender a nombrar las cosas. Por eso me parece un título tan certero para una canción que habla de maltrato: cuando has vivido una relación así, una de las partes más difíciles es encontrar palabras para lo que te pasó.

«El abecedario de mi exnovio» nace de esa necesidad de poner nombre al daño. No está pensada para vengarse de nadie ni para señalar con el dedo. La intención es otra: que quien escuche reconozca lo que muchas veces se vive en silencio, que salga a la luz y que se pueda hablar de ello sin vergüenza. Quien sale de una relación así a menudo se queda sin voz, y esta canción intenta devolverle un poco.

El título tiene un punto de ironía muy mío. Un exnovio con su propio abecedario, como si las mentiras, los celos o las manipulaciones pudieran ordenarse de la A a la Z. Ese tono casi escolar contrasta con la dureza del tema, y creo que esa tensión ayuda a escuchar sin apartar la mirada.

La portada va en la misma línea. Una mujer rubia, con vestido blanco de los años cincuenta y labios rojos, huye por una avenida arrastrando unas cadenas rotas. Detrás, coches con las sirenas encendidas y agentes que corren tras ella. Es una imagen de película, exagerada a propósito, pero lo que cuenta es muy real: alguien que ya ha roto las cadenas y no piensa volver atrás.

Está dedicada a todas las personas que todavía no pueden hablar y a las que siguen aquí para contarlo. También a quien acompaña: amigas, familia, vecinos que escuchan, creen lo que se les cuenta y no miran hacia otro lado.

Si te reconoces en esta historia, en España el 016 atiende las 24 horas y la llamada no aparece en la factura del teléfono.

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