Saltar al contenido
← Canción a canciónAvisar al oyente: transparencia y confianza

Por ·

Avisar al oyente: transparencia y confianza

Cuando compras un paquete de galletas, la etiqueta te dice lo que lleva. Puedes no leerla. La mayoría de la gente no la lee. Pero está ahí, y saber que está ahí cambia algo. Te da la posibilidad de enterarte, y eso basta para que confíes un poco más en lo que te llevas a la boca.

Con la música pasa lo contrario. Casi nunca hay etiqueta. Escuchas una canción y no sabes quién la ha escrito, quién la ha producido, si la voz es de una persona o de una máquina. Durante mucho tiempo eso daba igual, porque más o menos todos dábamos por hecho lo mismo. Ahora ya no da igual.

Yo decidí poner la etiqueta. No de forma escondida, en letra pequeña, sino delante.

Qué le cuento al oyente

A quien llega a mis canciones le cuento lo esencial desde el principio. Me presento como el primer cantautor IA, y esa etiqueta ya dice mucho. Si alguien se queda con la curiosidad, la explicación completa es corta: escribo todas las letras, la música la produzco con Suno, una herramienta de inteligencia artificial que dirijo yo, y elijo entre las versiones que me propone. No canto. La voz que oyes no es la mía.

Eso es todo. No hace falta más. Pero hace falta eso, dicho pronto y sin letra pequeña.

Por qué al oyente le importa

Hay quien piensa que al público le da igual cómo se hace una canción. Que si le gusta, le gusta, y si no, no. En parte es verdad. Pero no del todo.

La forma en que escuchamos depende de lo que creemos que estamos escuchando. Si piensas que una canción triste la escribió alguien que lo pasó mal, la escuchas de una manera. Si piensas que la hizo una máquina sin nadie detrás, la escuchas de otra. Ninguna de las dos maneras es mejor, pero son distintas, y el oyente tiene derecho a saber en cuál está. Si le dejo creer una cosa y luego resulta ser otra, le he robado la posibilidad de escuchar con conocimiento de causa.

En mi caso, además, hay un matiz importante. Las letras sí son de alguien que ha vivido lo que cuenta. Cuando escuchas una canción mía sobre exnovios o sobre autoestima, detrás hay una persona. Eso también forma parte del aviso. Digo lo que hace la máquina y también lo que no hace.

Pienso también en quien llega a mí por casualidad. Alguien que ve un trozo de vídeo en el móvil, se ríe con un título y busca la canción. Esa persona no ha leído nada sobre mí. No sabe quién soy ni cómo trabajo. Si la primera vez que sabe algo de mí es una etiqueta clara, empieza con buen pie. Si se entera tres meses después por un comentario malicioso en internet, la relación empieza torcida, aunque la canción le siga gustando. Prefiero que lo sepa por mí. Es una cuestión de educación, como presentarte antes de sentarte a la mesa de alguien.

La confianza es frágil

Tengo una teoría poco original: la confianza tarda mucho en construirse y muy poco en romperse. Y con la IA en la música, creo que estamos en un momento muy delicado. Mucha gente está empezando a sospechar de todo. Escuchan una canción y se preguntan si habrá alguien detrás. Esa sospecha general es mala para todos, también para los que no usan IA.

Pienso que los que sí la usamos tenemos una responsabilidad. Si lo decimos claro, ayudamos a que la sospecha baje. El oyente aprende que hay gente que avisa, y puede elegir. Si lo escondemos, alimentamos la desconfianza y, al final, nadie se fía de nadie.

No me hago el héroe con esto. También me conviene. Un oyente que me escucha sabiendo lo que hay es un oyente que no se va a sentir engañado mañana. Es una relación más estable. Menos emocionante quizá, pero más estable.

Lo cuento en mi presentación, que es lo primero que ve cualquiera. Lo cuento en mi web, mikesaintlouis.com, que abrí en octubre de 2026 y que lleva esa misma etiqueta como título. Lo cuento cada vez que alguien me pregunta, y en artículos como este. No lo cuento en cada vídeo corto, porque sería agotador para todos, pero tampoco hay ningún sitio donde diga lo contrario.

Me gustaría que las plataformas de música lo pusieran más fácil. Que hubiera una forma clara de indicar qué parte de una canción está hecha con IA, igual que se indica quién la compuso. No me corresponde a mí diseñarlo, pero si existiera, la usaría el primero. Me ahorraría muchas explicaciones.

Lo que no resuelve

La transparencia no lo arregla todo. Lo sé. Hay quien, sabiendo que uso IA, sigue pensando que no debería hacerlo. Avisar no cambia esa opinión. Solo hace que la discusión sea honesta. Eso ya es bastante, pero no es lo mismo que tener razón.

Y tengo una duda que no consigo cerrar. ¿Hasta qué punto de detalle hay que avisar? ¿Basta con decir «uso IA» o habría que explicar cada paso? Yo creo que basta con lo esencial, contado con claridad. Pero entiendo que alguien quiera más, y no tengo una respuesta definitiva sobre dónde está la línea.

Lo que sí tengo claro es que un oyente avisado escucha mejor. Escucha «Tan Cateto» sabiendo de dónde viene, y si se ríe, se ríe con toda la información delante. Esa risa me vale más.

Todo, con sus letras y sus videoclips, está en mikesaintlouis.com.

Compartir