
Por Mike Sain't Louis ·
A los músicos que temen a la IA
Esto va para ti, que tocas un instrumento desde hace años, que has tocado por muy poco dinero en bares donde nadie escuchaba, que sabes lo que cuesta afinar un coro o cuadrar una sección de vientos. Y que ahora miras lo que hago yo con cierta desconfianza. O con rabia. Las dos cosas me parecen comprensibles.
No te voy a decir que no pasa nada. Pasa algo. Tampoco te voy a decir que lo tuyo está anticuado, porque es mentira y porque sería de muy mala educación.
Te escribo para contarte cómo lo veo desde este lado, con las dudas incluidas.
Primero, lo básico, para que sepas con quién hablas. Escribo todas las letras de PLANETA GAYFOLK, que es pop alternativo queer en español. La música la produzco con herramientas de inteligencia artificial, que dirijo yo. No canto. No toco ningún instrumento en mis canciones. No me presento como algo que no soy.
Lo digo porque una parte del enfado que veo hacia la IA viene de gente que la usa a escondidas y se cuelga medallas de intérprete. Ese enfado lo comparto. No es mi caso, pero entiendo que desde fuera cueste distinguir.
Tu miedo tiene motivos
Hay músicos que viven de grabar jingles, de hacer música para vídeos corporativos, de bandas sonoras pequeñas para documentales con poco presupuesto. Ese trabajo existe, paga alquileres y no sale en ninguna lista de éxitos. Es justamente el que más fácil le resulta sustituir a una empresa que quiere ahorrar. Si es tu caso, tu miedo no es una exageración. Es una lectura correcta del mercado.
No tengo solución para eso. Me gustaría tenerla. No me corresponde a mí decidir cómo deberían pagarse los derechos, ni cómo deberían entrenarse estas herramientas, ni qué leyes hacen falta. Sí te digo que, si algún día se organizan los músicos para defender esas condiciones, tendrán toda mi atención y no me sentiré atacado. Una cosa es usar una herramienta y otra es que te dé igual a quién perjudica.
Lo que creo que no te van a quitar
Ahora la parte en la que te llevo un poco la contraria, con cariño.
Hay cosas que estas herramientas no hacen, o hacen mal. Una de ellas es el directo. Un concierto es gente en una sala, sudor, un error que se convierte en el mejor momento de la noche porque alguien se rió. Nadie va a un bar a ver cómo un ordenador genera una versión. Y la gente sigue pagando por estar en una sala con otras personas, quizá más que nunca.
Otra cosa es la mano. Hay un guitarrista en algún sitio que toca de una forma que solo es suya, con sus manías y sus atajos. Eso tiene un valor que no se puede pedir por escrito. Cuando todo el mundo tenga acceso a música correcta y sin dueño, sospecho que lo que tenga dueño valdrá más, no menos. Pero es una sospecha, no una promesa.
Y una tercera, que me afecta a mí también. Estas herramientas no tienen nada que contar. No han tenido un mal día. Todo lo que dice una canción lo pone alguien. En mi caso lo pongo yo con las letras. En el tuyo, lo pones también con cómo tocas.
Hay algo más que quiero reconocerte. Lo que yo hago se apoya en cosas que inventaron músicos como tú. Mis canciones tienen aire de copla, y la copla la construyeron autores, orquestas y artistas que se dejaron la vida en escenarios pequeños durante décadas. El pop que me gusta lo hicieron músicos de carne y hueso que probaron, se equivocaron y volvieron a probar. Estas herramientas aprendieron de toda esa música, y yo aprendí a escuchar gracias a ella. No me siento por encima de nada de eso. Me siento, como mucho, el último en llegar a una casa que otros llevan mucho tiempo amueblando, y procuro no pisar las alfombras.
Por qué la uso igualmente
Me podrías preguntar por qué, sabiendo todo esto, uso la IA. Y es justo.
La respuesta es poco heroica. Tengo muchas letras, muchas más canciones en la cabeza de las que podría producir de otra manera, y la IA me permite sacarlas adelante solo, desde Madrid, con mi propio sello. En unos dos años he publicado 273 singles y más de 280 videoclips. Sin estas herramientas, la mayoría de esas letras estarían en un cajón. Es posible que eso te parezca mal. Lo respeto. Yo, puesto a elegir entre un cajón lleno y unas canciones publicadas con IA, elegí lo segundo, y lo digo en voz alta.
Lo que te pediría
Solo una cosa. Que no metas en el mismo saco a todo el que usa IA. Hay quien la usa para inundar las plataformas de música de relleno sin firma ni intención. Y hay quien la usa como yo, con nombre y apellido, con letras propias, diciéndolo en la primera línea. Si tu enfado se dirige a los primeros, vamos juntos. Si se dirige a los segundos, al menos escucha una canción antes de condenarla. Y si después de escucharla te sigue pareciendo mal, me parecerá bien que lo digas.
Tampoco te voy a pedir que te guste lo que hago. A lo mejor «La dieta del cucurucho» te parece una tontería. A mí me encanta, y precisamente por eso la publiqué. Lo que pediría es que la discusión sea sobre canciones y sobre condiciones de trabajo, que son cosas que se pueden discutir, y no sobre quién es un músico de verdad, que es una discusión que nunca acaba bien.
Te dejo mis canciones en mikesaintlouis.com, por si un día te apetece juzgarlas de cerca.