Tibio y salado ya no sabe tan raro…

A veces es difícil disimular de cara a nuevos rostros las grietas de nueve años y cinco meses de una vida. A veces, ocurre, que en un descuido inconsciente, falto de maldad, pronuncias un nombre… Y en el lado opuesto se percibe el dolor, se percibe la ruptura de lo bello y alegre. Un nombre fabricado en la inercia, en la costumbre… Un nombre que estalla por el simple hecho de percibir la parte derecha del colchón habitada nuevamente.

Pero un colchón es algo más que un objeto inerte y carente de emociones. Un colchón no es un material textil, tampoco es el anuncio de televisión que publicita una calidad suprema y un confort ideal de por vida. A veces algo tan intrascendente como un lecho dónde duermes se convierte en tu más fiel enemigo. Y es complicado cuando vas de frente, ya no hablo de fingir felicidad u obligarse a enamorar como hacen otros, hablo de algo más, del dolor de aún siendo consciente que la estás cagando, no haya valentía para rectificar.

¿Y rectificar ya para qué? Si ya todo el mundo está en contra. Esa es la vida, tener “cojones”. Pero en esta vida falta valentía y sobra hipocresía.

Que sí, muy bien, que puedes ser el hombre más feliz del mundo. Pero perdona que no te crea, y ya no es pena por usted, así le debo llamar ahora para parecer correcto, es pena por rendirse en la batalla, es pena por un viaje a Europa como salvamento a la oportunidad, es pena, porque veo que esa tez bronceada y ojos de cerámica, antes, mucho antes de la tormenta, era algo compartido. Ahora, pues que puedo decir, ahora es una procesión de semana santa. ¿Cristos, procesiones, evangelios y mierdas de esas tú? Perdona que no te crea.

Y perdona que te diga, que desde que dejaste de ser mi oveja Dolly Clonada, tu sonrisa nunca volvió a ser la misma. Al igual que la mía. Ya nada volverá a ser como antes.

Y moriremos, espero que dentro de mucho tiempo, y viviremos esperando la muerte con el arrepentimiento, la culpa, las ganas de decir… de decir nada, porque ya nada es lo que era.

A veces es complicado sustituir las grietas por las flores. Y todo tu ser pone su empeño infinito, pero es inútil, y ocurre a veces que despelleja tu piel ver como el contrincante que hasta hace nada era la mitad de tus sentidos, simplifica tu ser en carcajadas y en la memoria de los peces.

Y él seguramente sepa que todavía no me he ido, e intuye orgulloso que en cualquier momento le pueda decir que todavía estoy contigo, y lo que es peor, decirle que todavía lo imagino cada noche abrazándome por detrás.

Me he traicionado tantas veces a mí mismo, he fumado horas y horas este sueño de mar de llanto, y no, ya la locura se tele transporta a un infierno de un beso en los labios y tu aroma en mi piel. Me despido de este sueño que no pudo suceder.

A veces te rescatan del naufragio, a veces te salvan, te mantienen a flote, y cuándo te encuentras seguro en el bote salvavidas te expulsan sin darte cuenta hacia mar adentro,

Y a veces, la tempestad sigue aquí tras el piano, improvisándote,

manipulando mi canción.

Sed, de tu sabor, aunque tibio y salado ya no sabe tan raro…

“Tibio y Salado” de Miguel Angel de León

¿Te gusta mi blog?  Sígueme en

             Resultado de imagen de icono youtube pequeño

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s